Desde el primer día Adriana Gutiérrez supo que este mundial iba ser especial porque era el décimo con Las Águilas y también el último. Y lo terminó consagrándose campeona del mundo.
"Esto simboliza el sacrificio de años. Es un sueño hecho realidad. Un sueño que no se dio por suerte, sino que se dio por mucho trabajo. Hoy me despido de la Selección, no podría haber imaginado un mejor final", comentó muy emocionada Adri.