En junio de 1983, cuatro arrieros de Colangüil fueron sorprendidos por una brutal tormenta de nieve mientras arreaban ganado en la cordillera de Iglesia y murieron uno a uno en medio del frío extremo y la desorientación. La tragedia, marcada por la lealtad de sus perros y el hallazgo de los cuerpos meses después, se transformó en una historia legendaria que aún conmueve a los sanjuaninos.