La bioluminiscencia sigue avanzando por las playas de Coquimbo y atrae a cada vez más visitantes

Tras aparecer en Guanaqueros, el fenómeno fue registrado en Las Tacas y Totoralillo. El brillo azul de las olas continúa sorprendiendo a turistas y científicos.

Martes, 23 de junio de 2026 a las 16:05

La bioluminiscencia volvió a ser protagonista en la costa de la Región de Coquimbo. Luego de los registros que llamaron la atención en playas como Guanaqueros, el fenómeno comenzó a observarse también en sectores como Las Tacas y Totoralillo, donde cientos de personas acudieron durante la noche para presenciar el espectáculo natural.

Las imágenes compartidas en redes sociales muestran cómo las olas adquieren un intenso tono azul eléctrico al romper sobre la arena. El efecto genera escenas poco habituales que rápidamente se vuelven virales y atraen tanto a turistas como a residentes de la zona.

La bioluminiscencia ocurre gracias a la presencia de microorganismos marinos capaces de emitir luz cuando son estimulados por el movimiento del agua. Cuando las olas rompen o una persona camina por la orilla, estos organismos producen destellos luminosos que pueden apreciarse con claridad en condiciones de oscuridad.

Especialistas explican que la intensidad y duración del fenómeno dependen de diversos factores ambientales, entre ellos la temperatura del agua, las corrientes marinas y la concentración de organismos bioluminiscentes presentes en cada sector.

La expansión de los registros hacia nuevas playas despertó además un creciente interés turístico. Durante las últimas semanas, numerosos visitantes se acercaron a distintos puntos de la costa de Coquimbo con la expectativa de observar el fenómeno, especialmente durante las noches con poca luminosidad artificial.

Aunque no existe una fecha exacta sobre cuánto tiempo permanecerá visible, los expertos señalan que la bioluminiscencia puede mantenerse durante días o incluso semanas, dependiendo de las condiciones oceanográficas.

Para la Región de Coquimbo, el fenómeno se transformó en uno de los principales atractivos naturales del inicio del invierno y sigue generando repercusión tanto en Chile como en el exterior.