Las autoridades chilenas detuvieron a Nelson Haase Mazzei, el último exoficial del Ejército que permanecía prófugo tras ser condenado por el secuestro y asesinato del cantautor Víctor Jara, uno de los crímenes más emblemáticos cometidos durante la dictadura de Augusto Pinochet.
El exmilitar fue localizado en una zona rural de la región de Los Lagos, a unos 850 kilómetros al sur de Santiago, donde permanecía oculto para evitar cumplir la condena de 25 años y dos días de prisión. La sentencia también lo responsabiliza por el secuestro, tortura y homicidio de Littré Quiroga Carvajal, entonces director general de Prisiones.
La Corte Suprema de Chile había confirmado las condenas en 2023, pero Haase Mazzei nunca se presentó ante la Justicia para comenzar a cumplir la pena. Con su captura, ya no quedan condenados prófugos en esta causa.
Un crimen que marcó la historia de Chile
Víctor Jara, referente de la Nueva Canción Chilena y militante del Partido Comunista, fue detenido el 12 de septiembre de 1973, un día después del golpe de Estado que derrocó al presidente Salvador Allende.
Tras su captura, fue trasladado al entonces Estadio Chile, donde permaneció junto a miles de detenidos políticos. Allí fue torturado y asesinado. Su cuerpo apareció el 16 de septiembre de 1973 en las cercanías del Cementerio Metropolitano de Santiago.
Una causa que llevó décadas
La investigación judicial permitió condenar a varios exintegrantes del Ejército chileno. Entre ellos se encontraba Pedro Barrientos, señalado como autor del disparo final contra Jara, quien fue deportado desde Estados Unidos en 2023. Otro condenado, Hernán Chacón Soto, se suicidó cuando iba a ser notificado de la sentencia definitiva.
En 2009, los restos del artista fueron exhumados y recibieron un funeral oficial encabezado por la entonces presidenta Michelle Bachelet.
El legado de Joan Jara
Durante cinco décadas, Joan Jara, esposa del cantautor, encabezó la lucha por el esclarecimiento del crimen y la defensa de los derechos humanos. Falleció en noviembre de 2023, luego de impulsar el trabajo de la Fundación Víctor Jara, dedicada a preservar el legado artístico y social del músico.
Según cifras oficiales, la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990) dejó más de 40.000 víctimas de violaciones a los derechos humanos, entre ejecutados, desaparecidos, presos políticos y personas torturadas.