Arriba del caballo como si estuviera montada en una bicicleta en el fondo de su casa, Rosario Pizarro va de un lado a otro, junto a "Tornado", su mascota y amigo. La pequeña de tan solo 7 años juega y ríe en un ámbito que le es natural y cotidiano. Acompañada de su familia, Rosario participó de la 31 edición de la Cabalgata de Fe a la Difunta Correa.
Con la cabalgata desde la cuna, la historia de una pequeña gaucha
Comenta la pequeña a Tiempo de San Juan que desde bebé ha tenido asistencia perfecta en todas las cabalgatas. Cada año, cuando arrancan las clases, le dice a su maestra que hay un día que no va a ir a la escuela, porque tradicionalmente asiste todos los años desde el vienes, cuando se lleva a cabo la primera jornada de la Cabalgata, donde se suma en el Monumento al Gaucho y llega hasta Caucete. Esto pudo hacerlo salvó los últimos dos que por pandemia el evento no se realizó, por lo que este año era un momento particular y especial para Rosario, ya que volvía a subirse a su caballo, dos años más grande.
Con mirada picarona, Rosario no tiene problemas en contar lo mucho que le gusta andar a caballo. A diferencia de otras personas, no tiene miedo de subirse e ir de un lado a otro. "Están acostumbrados", comenta su madre, quien acota que tienen 15 caballos y que desde que tiene memoria han ido a la Cabalgata, por lo que es un evento más que comparten en familia.
Debido a su edad, y la de su hermano Francisco, o "Paco" como le dice ella, de 9 años, hacen la cabalgata en tramos, acompañados de su madre, quien mantiene viva la tradición en los niños que llegan a Caucete desde de El Mogote, Chimbas.
Así como Rosario y Francisco, muchos son los niños que participan en la Cabalgata. Juegan, se divierten y disfrutan de una actividad que trasciende generaciones. Ellos el día de mañana serán quienes mantengan viva la tradición de llegar año tras año a la Difunta Correa.