Tras el cierre de los Juegos Olímpicos de Tokio 2020+1, competencia que mantuvo en vilo al mundo mientras duró, resulta casi una obligación abordar dos temas que excedieron lo deportivo, que instalaron el debate sobre salud mental y que fueron protagonizados por reconocidas figuras, tanto del plano internacional como del argentino. Uno de ellos fue la presión sobre los deportistas, mientras que el otro fue el uso de las redes sociales y el nivel de exposición que ello significa.
La presión y el uso de las redes sociales, ¿enemigos de los deportistas?
El hecho que involucró a la nadadora argentina Delfina Pignatiello estuvo relacionado con el ataque que recibió a través de las redes sociales, espacio virtual en el que la talentosa deportista se mantuvo activa y con un alto perfil desde que cosechó dos medallas de plata en los Juegos Olímpicos de la Juventud de 2018 y tres medallas de oro en los Juegos Panamericanos de 2019. Tras las agresiones que sufrió, luego de no cumplir con las expectativas del público sin lograr una clasificación, decidió cerrar todas sus cuentas para proteger su salud mental.
Consultada por Tiempo de San Juan, la psicóloga deportiva Marcela Massolini, oriunda de Comodoro Rivadavia, explicó que para los deportistas se presentó un nuevo escenario con el avance de la tecnología y el efecto de las redes sociales, que hacen que la opinión de la gente -que antes se presentaba lejana- tenga una llegada más directa y sin intermediarios, para bien y para mal.
De esta manera, las críticas provocan un daño emocional importante en quienes se encuentran a un gran nivel de exposición. "No es nueva la agresión contra Delfina. Hace mucho tiempo que la cosifican. Hay que pensar cuánto influye eso en sus emociones y en sus resultados", explicó la profesional quien destacó que cualquiera tiene acceso de hacer llegar su parecer y desde el anonimato, lo cual resulta peligroso para el que recibe el mensaje.
A modo de recomendación, la licenciada manifestó que los deportistas deben descubrir qué uso le quieren dar a la herramienta de comunicación como lo es una red social. "Saber cómo hacer uso y no abuso, qué función le voy a dar, qué quiero comunicar y qué espero recibir, cuánto de lo interior estoy dispuesto a dar a conocer", expresó.
Massolini resaltó que la crítica provoca una revisión interna de quien la recibe, hace reveer los actos y puede llegar a afectar al punto de hacer creerle al receptor que algo de lo que se le está diciendo es verdad, aunque la realidad sea contraria. "La gente común se detiene en esos minutos o segundos, depende de lo que dure la competencia, sin saber todo el trabajo y esfuerzo que hay detrás de eso, todo lo que el deportista hizo para llegar a ese punto", agregó.
En esa misma línea, otro especialista consultado por este medio, Mariano Carrizo, Dr. en Psicología del Deporte, sugirió que los deportistas se asesoren antes de usar las redes o que le encarguen ese trabajo a quienes se dedican al manejo de esa herramienta, con el fin de evitar un daño emocional ante las críticas.
"Mucha gente aprovecha ese medio para descargar frustraciones. Con mensajes o memes, te pueden glorificar o matar, las redes son una espada de doble filo", argumentó el sanjuanino que explicó que el deportista se debe conocer a sí mismo y debe saber qué cosas puede manejar y qué cosas no.
Sobre la presión en los deportistas también hubo polémica en estos JJ.OO. Luego de la decisión de la gimnasta norteamericana Simone Biles de no participar de las finales por equipos e individuales, se generó un fuerte debate sobre la presión y cómo afecta a los deportistas de élite. "Desde que entro al tapiz, estoy yo sola con mi cabeza, tratando con demonios en mi cabeza. Debo hacer lo que es bueno para mí y concentrarme en mi salud mental y no comprometer mi bienestar", confesó la atleta que recibió el apoyo de una buena parte de sus colegas.
Sin embargo, el tenista número uno del mundo, Novak Djokovic, que fue consultado por el tema, sorpresivamente se paró en la vereda opuesta y aseguró que "la presión es un privilegio". "Si aspiras a estar en la cima de tu deporte, lo mejor es aprender a manejar la presión y a afrontarla", sostuvo y siguió: "En la cancha, pero también fuera de ella, aprendí a desarrollar un mecanismo para lidiar con las expectativas ajenas, los murmullos y los rumores de forma que no me distraigan, ni me agobien".
Curiosamente, dos días después Nole perdió el partido por la medalla de bronce y protagonizó un ataque de furia, en el que lanzó una raqueta a las tribunas (no había público en peligro) y luego destrozó otra. Como si fuera poco, abandonó a su compañera de dobles que también tenía la chance de pelear por el último escalón del podio. Para ese entonces, sus dichos sobre la presión lo dejaron en una incómoda posición ante los ojos del mundo.
En ese marco, la licenciada Massolini destacó la importancia de trabajar el factor mental en los deportistas, asegurando que -en una gran parte de los casos- el manejo de esa habilidad resulta determinante en altos niveles de competición. "La mente maneja nuestro organismo y, como si fuera un músculo, hay que entrenarla", indicó.
Acorde señaló, en los últimos tiempos se plantea un cambio de paradigma sobre la salud mental y la necesidad que representa su tratamiento. "Antes, ir a terapia significaba tener un problema. Sin embargo, eso está cambiando. En el plano del deporte, lo que se hace es reforzar y mejorar otros aspectos, como por ejemplo resolver en pocos segundos, tomar decisiones acertadas y lidiar con la presión, entre otras cuestiones", detalló y siguió: "El ejemplo claro de eso fue lo de Biles y Djokovic".
Para Carrizo, el factor mental influye mucho más en este tipo de competencias. "Cuando todo está en juego, cuando hay una gran preparación previa, en el alto rendimiento, lo mental es decisivo. Si bien el físico, la técnica y la táctica son vitales en el rendimiento de un deportista, cuando todo los competidores están casi al mismo nivel, la cabeza es clave y puede marcar la diferencia", aseveró.
Bajo ese ejercicio mental se encuentra el manejo de la presión, como así también de la autoconfianza, la motivación, la unión de un equipo y el liderazgo, según expuso el doctor. "La fortaleza mental puede hacer que las expectativas de terceros se conviertan en motivación y no en presión, todo depende de cada atleta y del momento que atraviese", añadió al mismo tiempo que adhirió: "Cuando hay más que perder que ganar, esas expectativas se transforman en presión y cuando es al revés, son motivación".
La figura del psicólogo en San Juan, relegada
Tal y como lo decretó el profesional de estos pagos, pocas veces se ve que las instituciones deportivas locales trabajen con psicólogos deportivos. "No está incorporada todavía, se priorizan los entrenadores y preparadores físicos en los clubes", manifestó.
Salvo excepciones contadas con los dedos de las manos, que ahora incluyen a la Secretaría de Deportes que contrató a un profesional para que asista a los deportistas de primer nivel, al igual que la Federación de Atletismo, Banco Hispano y Olimpia, en San Juan todavía no se aprovecha el conocimiento de la psicología para potenciar habilidades de los deportistas.
No sólo el alto rendimiento, según Carrizo, debería contar con el aporte psicológico sino también la iniciación deportiva e incluso el deporte social. "Los niños deben lidiar con expectativas de los adultos y eso puede ser dañino. Eso se vuelve una presión para el chico que debería disfrutar una práctica y no sufrirla", cerró.