Hace algunos años, cuando Soledad Bufaliza decidió transitar hacia el veganismo se puso a investigar: cómo hacer que la pastelería tradicional que ella estudió y que conocía a la perfección, pudiera hacer esa transición con ella.
La pastelera vegana que arrancó en un monoambiente y hoy revoluciona San Juan con sus tortas
Así nació "Macadamia", un emprendimiento de pastelería vegana que empezó en el monoambiente de esta sanjuanina de 31 años, junto a un amigo, y hoy es un éxito entre los vecinos de calle Catamarca y 25 de Mayo.
El 90 por ciento de mis clientes no son veganos, creo que solamente un 10 vienen a comprar porque no comen productos de origen animal.
Es que eso es lo que ha conseguido el veganismo, en todo el mundo y en San Juan. Hoy, hay preparaciones que no tienen ningún producto sacado de animales e imitan las texturas de una forma increíble.
"Estamos muy acostumbrados y muchas veces es un capricho comer carne todos los días. Yo no digo que seamos todos veganos pero sí pudiéramos aunque sea reducir un poco ese consumo ayudaría", reflexiona la pastelera.
Soledad estudió pastelería tradicional y heredó la pasión de su abuela que le enseñó a hacer sus primeras tortas. En plena pandemia, cuando todo cerraba o se fundía, ella decidió emprender.
"Tengo un salón de acrobacia aérea que es a lo que me he dedicado siempre. Pero con la pandemia ya no podía dar clases y teníamos que comer. Ahí empecé con un amigo a hacer budines y a vender, usando el horno de mi monoambiente. Después no tenía lugar para guardar mi propia comida. Tenía la heladera llena de budines y hasta arriba de la cama", cuenta la joven.
Ahora, a dos años de ese momento, la cocina de "Macadamia" se amplió y en ella trabajan unas 8 personas que reciben pedidos permanentes.
"El Cheesecake de Maracuyá es lo mejor que te va a pasar en la vida", dice uno de los clientes que entra al negocio y se ríe al escuchar la revelación de Soledad porque ese comprador asiduo tampoco es vegano pero va porque le gustan mucho las tortas del comercio.
De las preguntas más insólitas que ha recibido, se acuerda de la vez que le dijeron: "¿Acá hacen los budines sin harina?"
“Todo tiene harina de trigo, de avena, de lo que sea. Por ahí la gente relaciona el veganismo con lo sano y se confunden. Lo que pasa es que no usamos harinas blancas o azúcar blanca super procesada”, explica Soledad.
Ella, sostiene que desde que comenzó a hacer pastelería vegana, descubrió el verdadero sabor de las cosas.
“Para mí es mucho más rico. Las tortas de mousse de chocolate, por ejemplo, están hechas a base de castañas de cajú y aceite de coco. Son sabores que no estamos acostumbrados a probar pero son sabores reales. Por ahí con lo otro estamos acostumbrados a comer azúcar, grasa y nada más”, remarca Soledad.
Los huevos y la leche tampoco son una opción en la pastelería vegana y para eso se hacen leches vegetales de avena, de maní y de almendras.
“Yo creo que más que un boom vegano, hay uno de la consciencia. Estamos más conscientes de lo que comemos y de la contaminación que implica consumir tantos animales”, sostiene Soledad y las nuevas generaciones, parecen darle la razón.