Con su opulenta cabellera y sus penetrantes ojos negros sumados a su interesante caudal intelectual, Josefina Mazzanti Nacif cautivó en la última Fiesta Nacional del Sol como embajadora de Capital. Ahora, sigue captando seguidores desde su nuevo emprendimiento que combina su ascendencia libanesa con su talento de cocinera.
De los flashes como embajadora en la FNS a cocinera exitosa desde su casa
Josefina es una mujer de agenda completa: bailarina de danzas árabes con instituto propio y profesional del turismo contratada por una empresa en El Líbano para intercambio de viajes, actividades que quedaron paralizadas con la pandemia. También es madre y esposa. Justamente con su marido es que encararon este nuevo negocio que empezó sin planearlo, en medio de la cuarentena.
Josefina y su marido Nicolás, que también es de familia libanesa y es chef, solían manejar hasta hace un par de años un restaurante especializado en comida oriental, donde ella además de cocinar el extravagante menú, hacía shows, lo que hacía del lugar un rincón árabe con todas las letras. Pero decidieron cerrarlo, según contó a Tiempo de San Juan la bella y talentosa sanjuanina, porque eran muchas actividades juntas y ella decidió priorizar la danza que es lo que más la hace feliz.
Su novedoso delivery nació “por casualidad”. Según contó, unos antiguos clientes la llamaron para pedirle algunos platos, ella les contestó que no estaba haciendo pero justo tenía en la alacena condimentos que había traído de El Líbano, así que con su marido pensaron en aprovechar la cuarentena y definieron ofrecer el servicio por las redes. Entonces vino una catarata de pedidos y nació este emprendimiento gastronómico sin quererlo y demostrando que pudieron ver la oportunidad en medio de la pandemia.
“Estamos haciendo una cantidad impresionante”, contó Josefina. Trabajan alrededor de 60 porciones cada vez que cocinan, que es día de por medio, ya que los platos son muy elaborados y se piden con un día de anticipación. Ambos usan las recetas originales de los abuelos y padres, más los tips que conoció Josefina con sus constantes viajes a tierra libanesa.
Para los pedidos, ofrecen diferentes menúes del día, que van desde niños envueltos en hojas de parra, hasta keppe, tabulé y puré de garbanzos. “Cada receta tiene mucha elaboración y vamos de a poco. Nos preguntan de los postres, y en cualquier momento nos ponemos a hacer. Pasa que, por ejemplo, la masa filo es difícil de conseguir y muy costosa, hay que encontrar un punto medio”, graficó.
Encontrar los insumos también es complejo. Por ejemplo, compran hojas de parra de Turquía o de Mendoza que ahora no se consiguen, por lo que Josefina piensa por estos días cosecharlas y prepararlas personalmente para concretar los niños envueltos.
La joven considera que "por ahí la gente es reacia a probar nuevos gustos", pero su éxito da cuenta de que hay mucha demanda en San Juan por platos diferentes. Aclara que todas sus comidas llevan todo cocido, porque hay una creencia de que lo árabe lleva siempre carne cruda.
“No sabíamos que nos iba a ir tan bien, intentamos hacerlo lo más original posible, porque en algún momento pensaba que debe ser un éxito la comida hecha con recetas originales y es una buena oportunidad hacer delivery en estos momentos”, evaluó Josefina, satisfecha.