El polideportivo La Superiora, que fue una de las bodegas más emblemáticas de la provincia y que se convirtió en un mini estadio para 2.500 personas, se acondiciona para brindar asistencia sanitaria a posibles pacientes moderados y leves de COVID-19. Así lo informó el mismo gobernador Sergio Uñac a través de su cuenta de Twitter, donde compartió varias imágenes.
Mirá cómo se prepara el Polideportivo La Superiora de Rawson por el coronavirus
Un poco de historia:
Pasaron 22 años desde que ese palacete de las uvas cayó en desgracia y con la tristeza de su decadencia surgieron infinidad de ideas de cómo reflotar ese ícono ubicado en el corazón de Rawson. La ex Bodega La Superiora, finalmente, renació el 8 de noviembre de 2019 con su nuevo formato de centro deportivo y cultural.
La historia cuenta que este predio nació de la mano del español Manuel Lemos que daba sus primeros pasos en la industria vitivinícola y tras fundar un emprendimiento en Mendoza, abrió en 1897 el establecimiento ubicado en Villa Krause que debe su nombre, dicen, a una monja que quedó en el recuerdo del inmigrante.
A Lemos le fue bien y consiguió un negocio pujante que tuvo largas épocas de esplendor, llegando a moler 15 millones de kilos de uva y elaborando similares cantidades de vinos de variado tipo. Manejaba múltiples plantas fraccionadoras y hasta hacía oporto para terceros y poseía camiones, vagones tanques en los ferrocarriles más importantes y hasta un avión propios.
Cuando en 1946 falleció su fundador, recordado por su espíritu altruista y caritativo, la bodega siguió funcionando pero entró en una debacle y fue abandonada. De a poco se fue convirtiendo en una estructura vetusta, con sus tremendos muros en franco desgaste, siendo foco de vandalismo y que parecía condenada a desaparecer en lo edilicio mientras crecía como emblema en la memoria colectiva de los rawsinos.
En 1997 llegó al remate cuando el predio se había convertido en tierra de nadie y era un peligro para los vecinos. Entonces surgió un proyecto municipal de expropiar todo el complejo para reformarlo y que sea un polo deportivo y cultural. Se dio el puntapié inicial en 2011 y en 2019 se cortaron las cintas de la primera etapa.
Hoy, meses después de su inauguración, se prepara para algo totalmente impensado: brindar asistencia sanitaria a posibles pacientes moderados y leves de una pandemia con consecuencias inéditas a nivel mundial.