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jueves 2 de abril de 2026

Historia

De la cumbia romántica a las alabanzas

Luciana Quintero es la joven sanjuanina que en 2016 deslumbró con su voz en Pasión de Sábado. Recorrió cientos de escenarios y hasta fue artista de la Fiesta del Sol. Hoy su vida es otra, canta en un iglesia y celebra a Dios.
Por Redacción Tiempo de San Juan

“Sentía que la vida no me llenaba y dejé la cumbia romántica para cantarle a Dios”. Luciana Quintero es la jovencita que en marzo de 2016 apareció en la pantalla de América, uno de los canales de aire más importantes del país, y maravilló con su carisma y hermosa voz. No llegó a ganar el concurso de Pasión de Sábado, pero aquella presentación en la “meca de la cumbia” le abrió decenas de puertas. Recorrió cuantos escenarios se le presentó hasta que un día decidió dejar atrás las canciones de Ángela Leiva para cantar alabanzas.

Su primer contacto con el cristianismo ocurrió en febrero último, cuando por invitación de su hermana y dos amigos se unió al Ministerio Centro de Avivamiento. Desde no dejó de ir, pero además se dispuso a brindar su privilegiada voz en las ceremonias. “Anteriormente iba un centro, pero era en vano porque iba por ir. Finalmente conocí a Cristo y decidí dar el cambio. Empecé a centrarme más en el camino de Dios, a ver realmente lo que yo necesitaba. Me hacía falta eso, así que entregué mi vida y corazón. Hoy me siento en paz", contó. 

La música la lleva en la sangre. Su papá era el alma mater de las guitarreadas familiares y desde que era niña, la familia le pedía que interpretara temas de folclore. Sin embargo en la adolescencia, después de perfeccionarse en la Escuela de Música de la Universidad Nacional de San Juan, se inclinó por la cumbia romántica. Pasó por varias fiestas provinciales, boliches y hasta la Fiesta Nacional del Sol, escenario que pisó por última vez antes de comenzar a cantarle a Dios.

“Mi vida era de boliche en boliche. Salía, tomaba, fumaba, hacía las cosas mal. Me sentía sola y triste, a pesar de que tenía mucha gente alrededor. También quería triunfar en la movida tropical, ser conocida en el ambiente, pero me di cuenta que eso nunca iba a pasar. Me di cuenta que Dios me dio el don de cantar y yo tenía que devolverle todo lo que él me dio. Las alabanzas me dan tranquilidad y paz, que es lo que estaba buscando”, expresó la joven.

Ahora Luciana tiene como proyecto poder armar su propia banda cristiana. “Quiero seguir con la música y los pasos de Dios. En el centro tenemos muchos proyectos con el pastor Algañaraz, queremos crecer y formar una banda con los hermanos que también creen en Cristo. Queremos que esto llegue a más gente, que sigan creyendo en la palabra”, cerró. 

 

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