ejemplo de esfuerzo

Alfredo Basualdo, el sanjuanino de promedio casi perfecto que se ganó la bandera de la FACSO

El joven de 23 años es el nuevo abanderado de la unidad académica de la Universidad Nacional de San Juan.
martes, 24 de noviembre de 2020 · 23:35

El número asombra: 9,96 de promedio. Es un 10 virtual, un logro inmenso. Pero, sobre todo, lo es en la universidad y en una carrera como Contador Público Nacional. Por estos días, Alfredo Basualdo fue noticia por esa cifra, que lo consagró como nuevo abanderado de la Facultad de Ciencias Sociales de la UNSJ. Sin embargo, el joven caucetero logró algo tan dificultoso como extraño de encontrar: portó tres veces la bandera nacional. En la primaria, secundaria y ahora en la universidad.

Basualdo es hijo de docentes, en Caucete se formó como estudiantes en la enseñanza básica, y es aficionado al atletismo. Exteriormente nada lo diferencia de los demás, interiormente aplica una buena dosis de disciplina y proactividad. “Doy lo mejor de mí en cada ámbito, soy así”, dijo a Tiempo de San Juan. No hubo exigencia paterna ni necesidad de responder a tal o cual honor. Hacerse de la bandera no es algo planeado, sino que surge de algo simple: el empeño en el estudio. “El jodido con querer dar lo mejor, el que se exige, soy yo”, bromeó.

Antes de la pandemia, el joven de 23 años se levantaba a las 7.30 y se ponía a estudiar. Pasadas unas horas, se iba a ejercitar –tiene varias máquinas en casa- hasta un rato antes de ir a la Facultad. A las 13.15 tenía que estar en la parada de colectivo para llegar lo antes posible. La concurrencia de los estudiantes de CPN es cuantiosa, muchas veces faltan asientos, entonces los que quieren ocupar un lugar en la clase, deben anticiparse por mucho a las horas al inicio de la cátedra. “En el colectivo leía o veía una serie”, comentó, en relación al trayecto entre Caucete y la unidad académica, en Rivadavia.

Nada del esfuerzo que pone en la universidad, lo quita de otros aspectos de su vida. Basualdo tiene novia, amigos, hace deporte, y todo lo usual. “No soy un esclavo del estudio”, aclaró y agregó que, en épocas de exámenes finales, descansa completamente los fines de semanas, no toca los apuntes. Prioriza la organización sobre el apuro de estudiar todo el último día.

Aunque aún que le queda un tramo de la carrera, Basualdo ya empezó a trabajar en un estudio contable. Fue cuando estaba de camino hacia allá que su mamá lo llamó por teléfono. Entre lágrimas le dijo que era el abandera. “Me puse muy feliz, yo estaba arriba del colectivo, le dijo que no me hiciera llorar ahí”, se río al recordar la escena.

¿Por qué no el 10?

Basualdo recuerdo con picardía por qué no obtuvo un 10 en un examen final, el que le hubiese permitido tener un promedio redondo. “Fue un verdadero o falso, sabía la respuesta, pero pensé en otra cosa. Eso fue todo. Pero ya está”, contó.

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