San Juan por sus sabores

Frutos de mar y fast food: la fusión gastronómica que rompe la noche sanjuanina

Nació durante la pandemia, frente a la necesidad de encontrar una salida laboral. Dos hermanos y un amigo se animaron al desafío y, con su novedosa propuesta, dejaron a más de uno con la boca abierta.
domingo, 11 de octubre de 2020 · 11:52

Una nueva propuesta gastronómica que combina los frutos de mar y la comida rápida irrumpió en la noche sanjuanina hace un mes atrás y su llegada revolucionó el paladar de quienes se animaron a probar algo diferente. Tras quedar encantados con ese novedoso sabor, hicieron correr la bola y rápidamente se convirtió en furor.

Se trata de la hamburguesa y el panini de mariscos, que nacieron como una variación a lo que ya se conoce pero que, de buenas a primeras, se transformaron en la vedette de los jueves, viernes y sábados, cuando el teléfono revienta a pedidos. Es por eso que Tiempo de San Juan llegó hasta el lugar donde surgió el fenómeno y habló con sus creadores, quienes se mostraron orgullosos de su -aparentemente- delicioso experimento.

Quién hubiera imaginado que en una calle cualquiera de Rivadavia se encontraría con los sabores del mar envueltos en pan de hamburguesa. Quién hubiera pensado que un producto fast food podría ser tan sofisticado no sólo por su distintivo sabor sino también por su imponente presentación. Afortunadamente para esta historia, hubo quiénes sí lo creyeron y así lo concretaron.

Como si fuera una puesta en escena, mejillones, kanikamas y langostinos salteados son las estrellas que protagonizan la obra del panini. En su reparto se encuentran los componentes que acompañan y no desentonan: el queso parmesano, la palta y el tomate. Los aderezos también interpretan un papel interesante: ellos son la mayonesa casera ahumada, que también puede ser de berenjena, y la salsa provenzal.

La burger que fue bautizada como 'Pescado Rabioso' presenta un medallón de mariscos de 150 gramos como el actor principal, con frescos parteners como la palta, el tomate, la lechuga y la cebolla morada. Las salsas son las mismas para sellar el distintivo sabor.      

Para completar el combo, esos ingredientes son contenidos por el pan que luego será prensado y que quizás por su aspecto le concede el toque distintivo. Es que es elaborado de forma artesanal y exclusivamente diseñado para el producto. Es teñido con tinta de calamar (negra) y ese detalle resulta el broche de oro de la propuesta culinaria que ostenta colores, texturas y por supuesto sabores.

Al ser una materia prima diferente al resto -como lo puede ser la carne vacuna- el proceso de preparación está sujeto a cuestiones externas y supone una organización especial, ya que el pedido de mariscos que suele llegar entre miércoles y jueves y proviene directo del puerto de Buenos Aires.

Nunca antes un producto de esas características se había ofrecido en el mercado sanjuanino que exhibe una reñida competencia y es por eso que tal vez alcanzó notoriedad. Salir de la media, aunque parezca arriesgado, para los cocineros que la inventaron fue un acierto que hoy celebran.   

Aunque no sea de la partida todo el mundo, porque sobre gustos no hay nada escrito, la innovadora oferta llegó para quedarse y su aparición, sin dudas, podría quedar en la historia de la gastronomía local y por qué no nacional. Es que la cocina con una vuelta de tuerca es una tendencia en la cocina argentina y transgredir los límites establecidos pareciera ser el ingrediente secreto del éxito. 

A un toque del placer

Una sabrosa causalidad

Dos hermanos -Gonzalo y Gastón Gómez- y un amigo -Juan Manuel Moyano- se fusionaron y con el conocimiento y el talento que tenían unos y otro le dieron forma a lo que hoy ellos mismos catalogan como un éxito. Es que Moyano siempre se dedicó al fast food y por tanto tenía una amplia experiencia en la cocina y su dinámica.

Por otra parte, los hermanos no provienen de cualquier familia, sino de la más famosa en la provincia cuando a mariscos y paellas se refiere, Los Gómez. Nietos e hijos de valencianos que conforman la comunidad más grande del mundo afuera de España, los hermanos prácticamente heredaron el sabor -pues se criaron entre expertos- y hoy le sacan el jugo a ello.

De izquierda a derecha, Juan Manuel Moyano, Gastón y Gonzalo Gómez

La idea de innovar y poner en marcha un emprendimiento juntos siempre había rondado entre los protagonistas. Sin embargo, nunca se habían dado las condiciones hasta que la pandemia llegó a sus vidas. Cuando el Súper debió cerrar sus puertas en el inicio de la cuarentena, donde cumplían tareas en el tradicional negocio familiar, los jóvenes se vieron forzados a agudizar el ingenio para mantener a sus familias y como consecuencia terminaron acondicionando un garaje en su casa materna (la de su mamá Rosana) para continuar trabajando.

“Fue en Semana Santa que arrancamos vendiendo paellas. Fue difícil empezar solos, sin nuestro padre (Antonio), pero si no abríamos, si no vendíamos, no comíamos. Había que trabajar como sea. Al poco tiempo Juanma nos propuso unirnos y concretar eso que siempre habíamos soñado”, cuenta Gonzalo.

Aunque los tres cocinan, es Gastón quien tiene la mejor mano para los mariscos y por eso es él quien despliega su arte y en menos de tres minutos prepara el panini estrella. “Esto fue prueba y error, con los días afinamos los detalles y de a poco vamos logrando lo que pretendemos y también lo que a los clientes les gusta”, comenta Juan Manuel.

A pesar de algunos traspiés, de la incertidumbre que les representó afrontar un nuevo reto cuando la crisis asechaba, sin saber qué tipo de repercusiones tendrían o -en el caso de los hermanos- cómo sostendrían una marca consagrada como la de su apellido y la presión que eso les significaba, los cocineros están felices y confiesan que se sienten bendecidos por haberse animado a dar el paso.

Tal vez sin pandemia y sin haber estado con la soga al cuello, no nos habríamos tirado a la pileta”, expresan con una enorme sonrisa en la cara. Motivados por el presente y pensando en el futuro, quienes apoyan su negocio en las redes sociales para dar a conocer su gracia coinciden con que el ‘boca a boca’ es su mejor carta de presentación y apuntan a conquistar su próximo objetivo que es inaugurar un patio cervecero. Aunque, claro, todo depende de lo que este 2020 y el maldito virus dispongan.

Antonio Gómez, un sinónimo de paella en San Juan

“Estamos más que agradecidos porque que nos vaya bien en un año tan difícil, cuando muchos colegas han tenido que cerrar sus negocios por la crisis, tiene un valor muy importante”, aseguran quienes advierten que avanzan de a poco. “Por ahora estamos en las noches, ojalá pronto podamos dar ese gran paso. Ni en Pedidos Ya estamos porque no sabemos si vamos a poder cumplir con todo al mismo tiempo. Por ahora pateamos el centro y cabeceamos”, agregan entre risas.

Con un cuadro con la imagen de su papá colgado en la pared, cuyo nombre del emprendimiento -‘Señor Gómez’- fue en su homenaje, los hermanos se vieron motivados por la impronta de su amigo, se lanzaron al desafío y no sólo dejaron a más de uno con la boca abierta, sino también con la panza llena y el corazón contento.

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