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La historia de amor que sólo fue posible gracias al terremoto del 44

Ella era de una de las familias más adineradas de San Juan. Él de una familia muy humilde, hijo de inmigrantes. La historia de amor de dos sanjuaninos, que nació entre los escombros.
miércoles, 15 de enero de 2020 · 10:54

Era una calurosa noche de enero, de esas en la que cielo está tranquilo y en la que las hojas de los árboles no se mueven. Pero en un abrir y cerrar de ojos, el escenario de esa noche del 15 de enero cambió por completo: un ruido estremecedor imposible de olvidar para los sobrevivientes y un brusco sacudón convirtió a San Juan en escombros en tal sólo 20 segundos. El terremoto de 1944 fue, sin dudas, una de las peores tragedias de la historia de la provincia, que dejó como saldo miles de fallecidos y una ciudad completamente devastada. Sin embargo, en medio de tantas historias de dolor, dos sanjuaninos fueron protagonistas de una increíble historia de amor que sólo fue posible gracias a éste desastre natural. 

Los protagonistas son Rosa Natividad Mazarico y Carlos Antonio Mansilla. Ella, miembro de una de las familias más adineradas de San Juan. Él, de una familia muy humilde, e hijo de inmigrantes. 

El movimiento telúrico de 7,8 (escala de Richter) tuvo su epicentro en La Laja, a 20 kilómetros al norte de la ciudad de San Juan. La tierra bramó a la hora de la misa, las 20.49 exactamente, y sin discriminar por clases sociales, convirtió en escombro las casas de miles sanjuaninos. Fue así que Rosa y Carlos se quedaron sin casa, sin muebles. Sólo les quedó lo puesto y un puñado de recuerdos. 

Rosa junto a su familia y Carlos sólo, porque sus padres ya habían fallecido, se fueron a una finca en Carpintería propiedad de los Cantoni en la que se refugiaban cientos de sanjuaninos que se habían quedado en la calle. Allí fue donde el destino hizo que se conocieran y, pese a todos los obstáculos, que se enamoraran. 

“Hubiera sido muy difícil que se conocieran en otras circunstancias. Al principio no fue fácil, por las diferencias sociales que existían les era complicado estar juntos. Pero perseveraron y el amor terminó triunfando y a los dos años, más precisamente un 11 de mayo, se casaron”, relató emocionada María Amelia, hija de Carlos y Rosa. 

Durante los primeros años del matrimonio vivieron en una casilla de emergencia que el Gobierno había distribuido para las personas que se habían quedado en la calle. Tiempo después, con mucho sacrificio, pudieron hacerse su casa propia en las inmediaciones de lo que hoy es Avenida Ignacio de la Roza y Avenida Paula Albarracín de Sarmiento, en Capital. 

“Mis padres siempre me contaron que ellos nunca pensaron en irse de la provincia. Después del terremoto muchas familias sanjuaninas decidieron irse a otras provincias, pero ellos siempre apostaron a su tierra. Fueron un ejemplo, una de las tantas familias que apostaron a la ciudad”, agregó María. 

Con el pasar de los años, María Amelia, única hija fruto de la historia de amor que nació en medio de la tragedia, se convirtió en la primera directora del Museo de la Historia Urbana de San Juan, donde se cuenta toda esa historia del terremoto y se pueden ver fotos y documentos de la reconstrucción, y también se puede ver cómo era San Juan antes del 44. 


Mirá el conmovedor relato de María, sobre la increíble historia de amor de sus padres:

 

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