adiós al tabú

En el Día mundial del Sexo: militantes del placer en San Juan

Una especialista en sexología y una vendedora de juguetes sexuales responden a todo. Cómo son los sanjuaninos con el sexo, sus conflictos, prejuicios y prohibiciones. Un viaje de ida a un mundo poco conocido ¿Te animás a entrar?
viernes, 06 de septiembre de 2019 · 17:25

Sexo, sexo, sexo. Cuánta connotación hay en una sola palabra y repetirla varias veces hace que algunos lectores se incomoden, mientras que otros piden más. Vaya a saber uno qué cosas se les cruzan por la mente en este momento, lo que sí es cierto es que cada ser tiene su propia idea de lo sexual y esa misma no es producto de una casualidad sino de un contexto, que comienza desde el minuto cero de nuestras vidas. En el Día mundial del Sexo, ¿cómo son los sanjuaninos?; sus placeres y tabúes. 

Lejos del tabú, con Alexandra

Alexandra Amorós, psicóloga especialista en sexología, dialogó con Tiempo de San Juan y -con el aval de sus conocimientos- profundizó sobre la relación de los sanjuaninos con el sexo a partir de su experiencia con pacientes de toda índole. 

¿Cómo se llega al placer?

Para la especialista, en la sexualidad lo biológico no es lo principal después de que la cultura y la educación -en muchos de los sanjuaninos- se ha encargado de centrar todo en la reproducción y la "naturaleza". "Hemos sido víctimas de información negada durante años y hoy el mundo, con internet, nos abrió los ojos de una forma intempestiva", indica. 

Según señala, el peso de lo moral ha tenido un rol fundamental en el desarrollo de la sexualidad, tanto así que no ha permitido que los sanjuaninos -en un gran porcentaje- tengan un disfrute real. 

En ese sentido, el placer es multiforme. "Si es consentido entre dos personas que puedan dar consentimiento, y soy redundante porque existen las violaciones en una misma pareja, y además hay ausencia de abuso de poder, entonces el abanico para llegar a ese placer tan buscado es infinito", sostiene. 

La idea del placer sexual no siempre es la misma y puede variar acorde a cada pensamiento. Es que si podemos cambiar de opinión sobre cualquier tema, por qué no hacerlo con lo sexual, aunque ello implicaría un quiebre en la estructura mental. "Si siempre me gustó hacer tal o cual cosa y tengo interés en experimentar, ¿estoy a tiempo de cambiar? La respuesta es sí, todo depende de ese click que estemos dispuestos a dar", añade. 

Sexualidad y salud mental, de la mano

Como Amorós lo entiende, existe un miedo de hacerse cargo de que la sexualidad está relacionada con la salud mental. "Esto va más allá de las relaciones sexuales y por eso hay lugar a la autosatisfacción, lo que implica no involucrar a otra persona y es el poder de la imaginación lo que activa el momento", explica. 

Una vez más, la educación y los prejuicios se ponen por delante de los deseos de algunos sanjuaninos que viven con culpa y no se permiten ser y alcanzar ese estado mental de desinhibición total pero con uno mismo. 

Lo que todavía se debate: educación sexual

"Toda educación es educación sexual", dice la sexóloga y argumenta: "Todo el tiempo se transmite sin darse cuenta, por ejemplo lo que no se habla, de lo que sí y cómo. Si un niño se toca sus partes íntimas a modo de juego y la madre lo reprime por ello, sí se está dando un mensaje".

Mientras hay sectores que aún se oponen a la educación sexual en las escuelas, algo que por ley se debe dar en estas tierras como sucede en otras provincias, la profesional destaca la necesidad de poner en marcha esa formación seriamente y despojada de ideologías. "Es tanto el vacío que ha dejado el Estado en este tema que por fortuna las ONG y movimientos sociales han obligado a avanzar, llenando esos espacios que la misma sociedad demanda", expresa. 

La pornografía, la educación sexual informal 

Dirigida a un público específico: hombre blanco heterosexual, la industria de la pornografía fundó sus bases en estereotipos irreales y reflejó un mundo inexistente, que en muchos casos genera frustración. Para nuestra especialista, el consumo de porno -mayoritariamente en hombres- ha fijado pautas que no son reales. 

"Los tamaños de penes, la duración de los actos sexuales y hasta sus protagonistas corresponden a un mundo ficticio y, aunque se sabe que es ficción, muchos lo han tomado como ejemplo y así se replica el maltrato a la mujer, el placer centrado en el hombre, cuando él eyacula termina todo", detalla y sigue: "Los cuerpos no son reales. Tal vez sea una realidad pero no la única y por ello hay que nutrirse de otras ópticas que le den espacio a la mujer y que el placer -tan buscado- sea de ambos".  

¿Importa el tamaño?   

Justamente, al haber una cultura que se enfoca en el miembro masculino, si no se cumplen ciertas normas de tamaño, los hombres están en problemas.

Sin embargo, Amorós es determinante: "El tamaño importa si a uno le importa. A nivel biológico, no hay evidencia científica que asegure que un pene chico genere menos placer". 

Poliamor en San Juan

Primero que nada, la psicóloga con maestrías en Alemania y especializaciones en otros países aclaró que la poligamia es una forma que no aprueba porque genera daños en terceros, pero sí está a favor de la poligamia. ¿Cuál es la diferencia? 
"La poligamia es unilateral, en cambio el poliamor es ecuánime. Si una pareja decide ser abierta, entonces ambos respetan que se relacionen con terceros. Por otra parte, la poligamia -además de estar penada por la ley- no es justa para una parte de la pareja", asevera. 

Sobre su experiencia con pacientes, existen las parejas abiertas y advierte que también hay una comunidad swinger 'muy bien organizada' en la provincia. Los códigos son esenciales para este grupo de personas y que para pertenecer a él se debe estar comprometido desde lo afectivo. "Si una pareja está en crisis e intenta recurrir a ello como un manotazo de ahogado no es una buena idea y puede salir mal. Siempre que haya consentimiento mutuo, esta todo permitido", adhiere. 

"Ojalá seamos más felices, más libres y más plenos. Así encontraremos el placer", dice. 
   

 

A romper barreras junto a Gabriela

Gabriela Trad es una socióloga que además de ejercer su profesión y viajar por el mundo decidió fundar un emprendimiento particular e innovador como lo es vender juguetes sexuales con 'Eva Pecadora' y, desde su experiencia, analiza en exclusivo con este medio una lógica provinciana a la que San Juan y los sanjuaninos están sumergidos: la de los accesos restringidos. 

¿Qué son los juguetes sexuales?

Un imaginario colectivo, inmediatamente, relaciona a los juguetes con los dildos que tienen forma de pene pero no son los únicos. Trad detalla: "Hay tanto como gustos en el mundo. Pero para hacerlo simple, no todo tiene la forma del miembro masculino. También hay elementos como plumas, esposas, antifaces, látigos, arneses, disfraces al igual que geles íntimos y cremas para masajes especiales". 

Diversos como la imaginación de cada ser, para la vendedora sanjuanina, las prácticas sexuales que se implementen serán las que determinarán el uso a gusto y piacere. 

Oferta y demanda para todes

Con clientes de todo tipo, desde mujeres de entre 18 y 50 años hasta trabajadoras sexuales y hombres heterosexuales que compran para sus parejas, la vendedora de elementos sexuales ha descubierto -de cierta forma- que hay una demanda multigénero.

¿Hay un sector social en particular que demanda? Según la especialista sí lo hay: "Si bien no puedo aseverar que son de tal o cual clase social, los clientes parecen provenir de un estamento socio económico que se permite poner en gasto con este tipo de cosas. Podría decir que son de clase media". 

Quienes ejercen la prostitución son sus clientas predilectas, pues consideran a los juguetes como herramientas de trabajo. "Son accesorios que amplían sus servicios", informa.

El placer es un derecho 

Para Trad, los juguetes no hacen otra cosa más que reivindicar el derecho del placer en un contexto local en el que la sexualidad ha sido negada, sobre todo a las mujeres. "Los adultos muchas veces creen saberlo todo, pero cuando descubren este nuevo mundo se topan con un muro de desinformación. El uso de los juguetes es también educación sexual para grandes", explica. 

"Hay mujeres que mueren sin tener un orgasmo en toda su vida"

No obstante, el único impedimento ante tanta desinformación es no querer adaptarse a lo novedoso. "Para todo hay un comienzo, pero en un principio hay tanto miedo, tanta prohibición que se nos olvida lo más importante que es disfrutar y redescubrirse uno mismo", acentúa. 

Prácticas sexuales, la diversidad en el placer

Para cada práctica sexual, hay elementos que son los que vende Gabriela, pero no son para cualquiera, indica. "Implican cierto nivel de consentimiento que, muchas veces, ayuda a la comunicación de las parejas, sobre todo en las heterosexuales porque se animan a hablar de lo prohibido y generan una nueva conexión", asegura. 

Una de las prácticas eróticas que más visibilidad tuvo en los últimos tiempos es el BDSM -bondage- gracias a 50 Sombras -libros y películas- que generó un revuelo en la platea femenina. El uso de látigos, cuerdas y la posibilidad de establecer roles de sumisión y dominación es el atractivo de estos juegos. "Hay demanda, aunque menor. La gente debe entender que el juguete es una herramienta para el disfrute", agrega. 

Sex and the City no es la realidad

SI bien muchas mujeres sueñan con cumplir el sueño de ser exitosa en su profesión y ser independiente en el amor, así como hay una industria dirigida a cómo debe actuar el hombre en el sexo, también la hay para la mujer. "El estereotipo no es bueno. Un juguete no empodera a una mujer", declara

Es que para la vendedora, se ha tratado de establecer una lógica errónea sobre la sexualidad femenina. "O sea que si no cumplís con ser rubia, vivir en New York, tomar un Martini y etcétera, nunca vas a ser exitosa, no vas a alcanzar la autosatisfacción y nunca vas llegar al orgasmo", cuestiona y agrega: "Es más, se puso de moda un dildo y por ende más caro después de salir en la película. Una locura. 

Precios de los juguetes y dónde conseguirlos

Al ser en su mayoría importados, su precio está sujeto al dólar pero se establecen algunos promedios a continuación: 
Lubricantes inician desde los 100 a 200 pesos
Dildos desde 400 a 5 mil pesos
Disfraces 400 a 2 mil pesos
Accesosrios (esposas, látigos) van de 200 a 3 mil pesos

¿Dónde conseguir en San Juan? Algunas chicas, como Gabriela, hacen las ventas con envío a domicilio por no contar con un local comercial. Conocidas como Tupper Sex, asisten a reuniones como despedidas de solteras con sus productos. En otras ocasiones, las ferias que permiten la instalación de su puesto son el espacio para la comercialización. Los sex shops son el lugar indicado, aunque en la provincia todavía resulta difícil tener clara la dirección de al menos uno de ellos.