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jueves 2 de abril de 2026

Historia de San Juan

Las grandes epidemias que tuvieron que enfrentar los sanjuaninos

En los últimos días se propagó una epidemia de sarampión en Estados Unidos que encendió una alarma en el país norteamericano y también en otros países. En este marco, Tiempo de San Juan consultó con historiadores de la salud sobre la historia de las epidemias en la provincia. Por Santiago Staiger.
Por Redacción Tiempo de San Juan

En la provincia de San Juan poco se conoce sobre las distintas epidemias a lo largo de la historia, y si bien distintos investigadores se han focalizado en el estudio de la salud en la provincia, todavía existe poca información para ser consultada. Tiempo de San Juan consultó con la investigadora Alejandra Ferrari y con la profesora de historia Leonor Paredes de Scarso sobre las distintas epidemias ocurridas en la provincia de San Juan.

Horacio Videla fue un historiador sanjuanino, y si bien su área de estudio no fue la salud y además para otros investigadores no es una fuente del todo fidedigna, en su libro Historia de San Juan afirma que hubo cinco grandes epidemias en la provincia. Según un relato del capitán Alonso de Videla, el 17 de diciembre de 1652 enfermedades llegaron desde Tucumán a San Juan y a Mendoza en las carretas del general Luis de Toro. Epidemias de viruela, sarampión, garrotillo y chavalongo causaron más de doscientas muertes en ambas ciudades. En 1729 fue la viruela la que causó grandes estragos. Luego, según este historiador, vendrían dos epidemias de cólera, en 1868 y en 1887, que coincidieron con las generales de todo el país. Para este autor, las víctimas fueron muy numerosas, sobre todo las de la primera, donde fueron sepultadas en Concepción. Según Videla, la última epidemia fue en 1945, poco después del gran terremoto y se trató de un brote de rabia que no solo atacó a animales domésticos sino que también puso en peligro la vida de seres humanos.

Alejandra Ferrari es docente e investigadora de la Universidad Nacional de San Juan y ha realizado una Maestría sobre la historia de la construcción de la profesión médica en San Juan. En dicha tesis hay valiosa información sobre epidemias y puede ser consultada en la biblioteca de la Facultad de Filosofía, Humanidades y Artes. Según la magister, San Juan vivía de epidemia en epidemia aproximadamente hasta 1940. Muchas enfermedades se propagaban más que nada en el interior de la provincia, es decir en las zonas más alejadas del centro de la ciudad. Las acequias eran depósitos de basura y esto traía aparejado múltiples problemas, sobre todo enfermedades. Tanto la gente como los animales tomaban agua de ahí que ocasionaba fiebre tifoidea o enfermedades gastrointestinales que hacían que cuando llegaba una epidemia, agarrara a la población con las defensas bajas. En Valle Fértil, por ejemplo, la docente afirma que hubo muchas epidemias que se hacían endémicas, como el paludismo en los siglos XVIII y XIX. Con respecto a los brotes de rabia, Ferrari asegura que eran muy comunes debido a que el problema con los perros callejeros siempre estuvo presente en San Juan.

Otra epidemia posterior al terremoto de 1944 fue la de la polio, que según cuenta la investigadora de la salud, fue tan grande como así también lo fueron las dificultades para frenarla. “Cualquier persona de más de 70 años puede contar sobre esta epidemia, que fue nacional y que dejó muchísimos chicos en condiciones realmente graves”. Aquí tuvo un rol muy importante el peronismo ya que creó colonias de niños débiles que eran centros donde se separaba a los niños de sus familias y se los llevaba a las sierras o al mar donde se creía que los aires benéficos los ayudarían a recuperarse. Esto dio muy buenos resultados ya que eran tratados con la mejor medicina de la época, se los educaba, tenían maestros y enfermeras, además de nutricionistas.

Para Ferrari, “el tema salud es tremendamente complejo, primero porque no hay muchas fuentes, entonces el tema archivos es un trabajo de hormiga. Es complejo porque hay una diferencia muy marcada entre la Ciudad de San Juan y los departamentos más alejados. No solo por una cuestión de presencia de médicos, ya que siempre hay más en la ciudad que en las afueras, sino también porque en las afueras perviven otras formas de curación más relacionadas con la herbolaria, y eso demora la consulta al médico. Cuando consultás al médico, entre que estás lejos, tenés que hacer el esfuerzo de venir y ya llegás tarde porque estuviste un mes tomando el yuyo que no te hizo nada, es una situación muy compleja. Todo eso a los fines de una epidemia es más complicado todavía”. Antes de 1880, no existía la idea de que había que lavarse las manos o hervir el agua porque tampoco había conocimientos sobre los microbios y bacterias, por lo que la gente no era consciente de los distintos medios de propagación de enfermedades.

Leonor Paredes de Scarso es una reconocida profesora de historia que también ha investigado sobre la salud en San Juan. Ella afirma que hubo un caso de lepra en donde a los enfermos se los dejaba en el interior de una finca y se los alejaba de todo contacto para evitar que siguiera la epidemia. Además, aclaró que en aquella época no se sabía cómo se producían las epidemias y que incluso habían posiciones encontradas entre quienes decían que había que ventilar contra los que indicaban que había que mantener un ambiente cerrado. Como en aquella época no había antibióticos, a los enfermos se los aislaba para que se curaran o se murieran y no propagaran la enfermedad. Además, se les quemaba la vestimenta, los colchones y el resto de sus pertenencias.

 

* La fotografía fue tomada luego del terremoto del año 1944 en San Juan. Si bien no se trata de una epidemia sirvió a los fines de ilustrar la nota.

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