Crónicas de Malvinas-Enviada Especial

Día Nueve: el rosario en el mar

Hoy se saldó una deuda pendiente de una sanjuanina que perdió a su padre en el hundimiento del Crucero General Belgrano.
jueves, 14 de marzo de 2019 · 19:52

Por Miriam Walter

Enviada especial a Malvinas

 

“Lloro. Pero no de tristeza, sino de felicidad. Creo que pude realizar mi duelo, estoy en paz. Sentí que mi papá estaba ahí en ese momento”. Anahí Moreno dijo eso al bajar de la lancha que hoy la acercó un poquito a su padre, Waldo Eduardo, que estaba entre los 1093 tripulantes del Crucero ARA General Belgrano, hundido el 2 de mayo de 1982 por el submarino nuclear HMS Conqueror.

Aunque se dio lejos del lugar donde estallaron esos dos torpedos, el agua del mismo mar donde descansan los restos de su papá le dio a Anahí la satisfacción de dejarle a él un rezo junto a un rosario que besó muchas veces antes de tirar por la borda. Esta ceremonia dolorosa y gratificante a la vez se dio al lado del barco abandonado Lady Elizabeth, uno de los atractivos turísticos de las Islas, donde un grupo de sanjuaninos llegó en lancha.

El agua trajo el recuerdo del hundimiento del Belgrano, que se dio el 2 de mayo de 1982, donde murieron 323 de los argentinos que lo tripulaban. De los 23 sanjuaninos que dejaron la vida en Malvinas, 21 murieron en ese ataque. Cuenta la historia que 11 sanjuaninos estuvieron entre los sobrevivientes debieron estar casi dos días en balsas a temperaturas bajo cero y sorteando olas de 6 metros de alto, hasta que fueron rescatados y llevados a Ushuaia.

Los familiares de los que iban a bordo del Belgrano pasaron terribles momentos. Apenas fue el bombardeo recibieron pocas noticias sobre qué había sido de sus seres queridos y había versiones de que habían muerto todos. Myriam García, estando con Anahí que era una bebé de 7 meses en brazos, se enteró del ataque en la calle y después de tiritar pensando lo peor, se descompuso. Las autoridades le dijeron que su esposo estaba “presumiblemente muerto”.

Fue 23 años después, mediante una carta que Myriam y Anahí recibieron de un suboficial de Marina apellidado García, que lograron saber sobre los últimos momentos de Waldo Moreno. Les contaron que él estuvo ayudando a sus compañeros heridos a subir a las balsas, que fue uno de los últimos en saltar a una de ellas, y que un remolino con fuerte oleaje se tragó la pequeña embarcación en la que iba. Moreno salvó muchas vidas antes de perder la suya.

Con ese recuerdo llegó Anahí a las Islas. En la tarde de este jueves 14 de marzo de 2019, después de dejar el rosario en el mar, permaneció largo rato mirando el agua, el horizonte lleno de casitas prolijas en la costa. Con el viento dándole cachetadas. Orgullosa de su papá, que de bebé la llamaba “tesoro”.  

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