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Una escuelita de futbol y de vida: una sola pelota para cambiar el destino de 30 chicos

A través del futbol contiene a los niños del barrio para sacarlos de la calle. No tiene más que una pelota, pero le sobran las ganas de aportar su granito de arena para que los “Defensores de la Estación” tengan otro futuro.
lunes, 14 de octubre de 2019 · 11:25

Fotos y video: Gabriel Iturrieta 

¿Cómo contener a los chicos del barrio  para que dejen la calle y se unan a una actividad que los aleje de las malas compañías y los acerque al trabajo en grupo, a las oportunidades y a una vida sana? La respuesta fue inmediata: el fútbol.

Esa es la idea que movió a Cristian Caballero, un vecino del barrio La Estación de La Rinconada, en Pocito, a armar una escuelita de futbol a la que llamó “Los defensores de la Estación”- en honor al nombre del barrio-  para que los chicos del lugar  tengan una contención y se mantengan alejados de “las malas juntas”.

Cristian con algunos de los "Defensores de la Estación"

Cristina no tiene nada, sólo una pelota que le presta su hijo para que entrene a los cerca de 30 chicos que viven en el barrio. Tarros oxidados simulan ser conos y unas cubiertas viejas de bicicletas cumplen la función de aros. Hablando de lo material,  es lo único que tiene. Pero Cristian tiene algo mucho más importante que lo material: las ganas de cambiar el futuro de los “pibes del barrio”.

La idea surgió no hace más de seis meses, cuando vio como los niños se amontonaban detrás del alambrado de su casa cuando peloteaba con su hijo Yuthiel.

“Mi hijo iba a una escuelita de futbol y siempre que yo tenía un ratito libre me pedía que juegue con él para ayudarlo a entrenar. Cada vez que estábamos con la pelota en el patio, los chicos se ponían detrás del alambrado del frente de mi casa a mirarnos. Ahí me di cuenta que el futbol los entusiasmaba y que esa era la herramienta que podía usar para contenerlos. Acá hay chicos que ni siquiera van a la escuela y la mayoría se pasa el día en la calle”, contó Cristian a Tiempo de San Juan.

Cuando empezaron con la “canchita”, que está ubicada al lado de unas viejas vías de tren que pasan por el barrio, tenían unos arcos de palo que Cristian fabricó. Al tiempo fueron reemplazados por unos nuevos que les donó el Municipio. Pensar en pasto para la cancha es casi una locura, y ni hablar de jugar de noche.

“Entrenamos tres veces por semana. Cuando hace calor esperamos que baje un poco el sol, pero no se nos puede hacer muy tarde porque cuando se termina la luz del sol nos quedamos a oscuras”, contó Cristian.

Si bien él fue el de la idea, Cristian tiene un equipo “de Selección” que lo ayuda: su hermano Fernando que lo reemplaza en su rol de DT cuando Cristian tiene que trabajar, su esposa Johana, que siempre tiene un juguito fresco para convidarles, y sus hijos: Yuthiel, el dueño de la pelota de los entrenamientos, y Agostina, la más chiquita de la familia que siempre está acompañando a su papá.

Cristian y su esposa Johana 

Entrenar por un sueño

Entrenar por entrenar, no. Entrenar para competir, disfrutar y cumplir sueños. Eso es lo que motiva a Cristian a, además de entrenar tres veces por semana a los “pibes”, buscar equipos de la zona que vayan hasta su humilde canchita a jugar con ellos.

“Siempre en la semana me encargo de ir a escuelitas de futbol de la zona para que el fin de semana vengan a jugar con los chicos. Casi todos los sábados o domingo tenemos un partidito”, dijo Cristian.

“Si bien ellos son felices con tan solo jugar, tienen un sueño que aun no hemos podido cumplirles. Uno es ir a jugar a otra cancha, porque siempre jugamos acá, y hay chicos que no conocen más que el barrio. Llevarlos a otro lugar no sólo sería para jugar, si no para que conozcan que hay afuera de este lugar. El otro sueño que tienen es jugar de noche, siempre me dicen que quieren ir a una cancha con luces”, contó emocionado.

Buscando una mano solidaria

A los “Defensores de la Estación” les hacen falta muchas cosas. Desde elementos para poder entrenar, hasta zapatillas para poder jugar.

“Siempre trato de conseguirles calzado, porque hay veces que los chicos no tienen con qué jugar. Además tengo dos pares de botines que se los voy prestando una vez a cada uno”, finalizó.

Quienes quieran colaborar con el sueño de los chicos del Barrio La Estación de La Rinconada pueden acercar sus donaciones a Tiempo de San Juan, ubicado en Entre Ríos 283 Norte, o comunicarse con Cristian: 264 581-7197.

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