Las inquietantes 4 preguntas en San Juan luego del terremoto de México
El ingeniero Mario Bufalisa, una de las autoridades más importantes del Instituto Nacional de Prevención Sísmica, conversó con Tiempo de San Juan a propósito de la tragedia mexicana que ya suma un número de muertos difícil de determinar.
El aniversario exacto de este movimiento en relación al del 85 motivó una de las preguntas:
-¿Tenemos que esperar por estos tiempos un movimiento semejante al de Caucete, de 1977?
-Hay que decir que lo de México fue una completa coincidencia, porque el del 1985 y este se dieron en fallas completamente diferentes. Sin embargo, el retorno del temblor tras tantos años es una posibilidad grande, cierta. Es probabilístico, la falla tiene un tiempo de retorno. Me gustaría decirle otra cosa, pero no. En las zonas sísmicas medimos entre 25 y 30 sismos por día, y es probable que alguno sea grande.
-¿Por qué ante terremotos de la misma intensidad los daños son distintos? El de Caucete tuvo la misma intensidad que este de hoy y hubo 65 muertos.
-El terremoto de Caucete fue muy superficial, y en San Juan encontró una ciudad reconstruída tras el terremoto del 44, preparada para lo que ocurrió.
-Tras el terremoto del 85, ¿México no adoptó medidas antisísmicas de construcción? ¿O ante semejantes eventos no hay posibilidades de resistir?
-El sismo del 1985 probó que no estaban preparados. Se mejoraron los reglamentos, pero evidentemente no alcanzó. Ese sismo afectó mucho a edificios de entre 7 y 15 pisos, por la zona donde está construida la capital mexicana. Ocurrió a 450 kilómetros, y las ondas que llegaron eran muy compatibles con la zona del lago, en México. Este sismo afectó a edificios más chicos, más bajos, por la información que pude leer. Evidentemente no han cumplido con el código.
-¿Cuál sería el nivel de daño que sufriría San Juan ante la repetición de un sismo como el del 44, o el del 77?
-Por el lado de San Juan tenemos la bendición de que se han adoptado todas las recomendaciones del INPRES en cuanto a construcción, como Mendoza, y como alguna zona de Salta. Otras partes del país no, porque es prerrogativa de cada estado federal hacerlo o no.
San Juan está preparada para un evento de estos. Y lo que hay que resaltar es que toda esa normativa está armada para salvar las vidas humanas. Las estructuras sufrirán daños ante semejante fenómeno, pero no colapsarán. Para que no haya daños habría que construir todo de acero. No habría que tener casas, sino bunkers.