A puro llanto se metió a la cancha como un hincha infiltrado e inmediatamente corrió a refugiarse en los brazos del DT que logró el ascenso con el club de sus amores, Ricardo Dillon. Lo curioso es que ese abrazo del alma entre el entrenador y el hincha era también el de padre e hijo, nada más y nada menos que en el domingo Día del Padre.
Mi papá, mi superhéroe
Los Dillon, la familia que festeja por dos el ascenso al Federal A. Aquí, la intimidad de los tres hinchas fanáticos de Sportivo y su papá campeón.
Aquel pibe, empilchado de punta a punta con los colores puyutanos, era Emiliano Dillon, uno de los tres hijos fanáticos de Desamparados del DT. "Lo del domingo fue la historia de muchos padres. A través de las redes sociales me hicieron saber que en la cancha había muchas familias con sus hijos. Me agradecieron porque pasaron un Día del Padre inolvidable, lo mismo me pasó a mí, que pasé un día espectacular. Tener esa alegría tan inmensa, tan feliz, y poder compartirlo con mis hijos y mi mujer es inolvidable”, dice Ricardo, quien festejó con Emi (22), Gonza (20) y Valentino (15).
Para los pibes, aquel domingo es imborrable por donde se lo mire, ya que no se compara a los ascensos anteriores. Sobre todo después de una sufrida temporada 2015, en la que como hijos del entrenador recibieron críticas y hasta insultos. De hecho, dicen que se vieron obligados a dejar la popular para pasar a disfrutar los partidos desde la platea. Para ellos fue muy duro. "El momento era ahora porque la gente se olvidó de muchas cosas y lo puteaban. Era necesario para que se callen y vuelvan a amarlo como antes. Fue increíble. Ya me pasó antes esto de ascender, de más chico, pero esta vez fue especial. Es muy lindo ver que tu viejo es el emblema del equipo. Hoy pudimos disfrutarlo de otra forma, por el lado del hincha.”, comenta el más grande.
La familia lleva el cariño por el Puyutano en la sangre. Desde chicos, los hijos de Dillon fueron amando los colores como así también el mítico Serpentario. Ellos señalan que el hecho de ser hinchas y al mismo tiempo hijos del DT lo llevan con tranquilidad, aunque para Ricardo es otra la cosa. "Uno lo vive como una cuestión laboral, de éxito y logro. Ellos lo viven desde el hincha. En cada partido yo veo cómo sufren y demasiado, y si ganamos cómo son felices. Este ascenso fue un desahogo para ellos”, refleja el entrenador campeón.
Por Carla Acosta
Tiempo de San Juan
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