El recuerdo de la tragedia

Los niños, las mayores víctimas del terremoto del ‘44

El dato se desprende de un estudio, del sociólogo Juan José Arancibia, que ofrece por primera vez un listado con nombre y apellido de los muertos que dejó la más grande catástrofe sanjuanina, de la que hoy se cumplen 72 años. Por Miriam Walter.
viernes, 15 de enero de 2016 · 08:23
"El mayor impacto del terremoto fue en los niños de 0 a 10 años”, afirma el sociólogo Juan José Arancibia, autor de un inédito trabajo que ofrece por primera vez el listado de los muertos por el terremoto de 1944, del cual hoy se cumplen 72 años. El dato es apenas un pieza de un gran rompecabezas que llevó dos años al investigador armar, recorriendo toda la provincia en busca de información que sustenta su obra, basada en fuentes de la época nunca antes indagadas tan profundamente como las actas de defunción del Registro Civil, las planillas del Cementerio de la Capital y del Hospital Rawson y los registros del Convento de Santo Domingo donde algunos deudos instalaron placas y fray Costa llevó cenizas de los difuntos para rezar por ellos .

 Del Registro Civil se obtuvieron los datos más ricos, que permitieron al investigador diseñar una cuadrícula única, números que vistos con atención, además de iluminadoras estadísticas, son un viaje al pasado y permiten imaginar cómo fueron aquellas horas de desesperación y destrucción vividas por los habitantes de San Juan hace poco más de siete décadas.

¿Cuántos murieron?
 
"Me preguntan cuántos muertos dejó el terremoto y yo digo que no lo sé, que mi trabajo se concentra en aportar por primera vez nombres y apellidos, con fuentes consultadas y con todo documentado”, explica Arancibia, quien publicó la primera parte de su trabajo el año pasado en el anuario número 8 del Centro de Genealogía y Heráldica de San Juan, del que es miembro fundador. Sueña con publicar pronto el trabajo completo en un libro, con ese relevamiento por demás interesante que echa luz sobre historias existenciales, sobre gente particularísima que perdió la vida aquel 15 de enero de 1944. 
Casi sin quererlo, el sociólogo indaga a nivel estadístico y sienta un aporte valioso para la memoria sanjuanina: encontró registros fehacientes de 1.158 fallecidos. De ellos, inscriptos en el Registro Civil son 278 en Capital y 238 en el resto de los departamentos (según la división política de la época); en el Hospital Rawson figuran 110, en el Cementerio de la Capital son 758 y en el Convento Santo Domingo aparecen 12. La cifra de muertos es un ítem polémico, es difícil de establecer y en el ideario popular quedó marcado que fueron 10.000.
Del estudio de Arancibia, con datos estadísticos, se desprende que la mayor cantidad de víctimas fatales del terremoto del ’44 son niños de hasta 10 años. En Capital (incluye la ciudad de San Juan, Desamparados, Concepción y Trinidad) de los 278 registrados, 52 (18,7%) son de ese rango etario; y de 11 a 20 años suman 29 con lo que entre ambos concentran el 29% de las víctimas. En el resto de los departamentos se profundiza más, representando los niños y jóvenes de hasta 20 años el 47,7% de los fallecidos.  
También los datos arrojan que hubo más muertos de sexo femenino que masculino, de ocupación ama de casa la mayor parte de las víctimas discriminadas por profesión, y mayormente de estado civil soltero/a. Además, se descubre que de los extranjeros que perdieron la vida, la mayoría fueron españoles, aunque también hubo muertos italianos, libaneses, franceses, ingleses y hasta de Dinamarca.


Vidas con nombre y apellido   
 
Por demás interesante resultó consultar los libros de las delegaciones del Registro Civil en toda la provincia, donde se tuvo acceso a la llamada "información sumaria”, trámite por el cual los denunciantes daban cuenta de las muertes por causa del terremoto con lujo de detalles. 
Así Arancibia indagó desde el 24 de enero de 1944 -cuando esa oficina pudo volver a funcionar tras el cataclismo usando las dependencias de la Escuela Normal Sarmiento-, hasta el 31 de diciembre de 1918, cuando se hicieron más paulatinas las denuncias de fallecidos por esa causa. "En ese lapso la gente registró las muertes a diferente ritmo, con el shock muchos dieron a sus desaparecidos como muertos y pocos los asentaron en medio del caos, pero cuando se daban cuenta después, quizá porque debían resolver las herencias, declararon a sus muertos en el Registro Civil”.  Para completar sus impresiones, el sociólogo entrevistó a varios descendientes de las víctimas, quienes reconstruyeron las historias de muerte y horror de 1944, algunos incluso aportaron fotos nunca antes publicadas de los difuntos.  
 
 
En este marco, surgen exquisitos apuntes del terremoto del ’44:
 
-La primera persona declarada muerta en el Registro Civil, según este estudio, es el farmacéutico Salvador Valentino, quien tenía su negocio en Tucumán antes de Rivadavia y fue su hija quien lo asentó fallecido en Capital, aplastado por los escombros mientras trabajaba.  
 
-La lista de víctimas que ofrece la investigación muestra a conocidos apellidos sanjuaninos entre los afectados. Entre las familias prestigiosas, además del farmacéutico Valentino figuran la del hermano del gobernador democrático de la época Pedro Valenzuela, quien declaró muertos a su esposa y sus dos hijas; Argentino Brito Echegaray considerado el pionero de la farmacéutica en la Provincia, quien murió junto a su esposa e hija, además hay más apellidos renombrados como Benavídez, Pontoriero, Marticorena y Bettio, entre otros.
 
-Entre las familias que más integrantes perdieron con el terremoto aparecen la de Rosa Valenzuela de Puidengolas y sus dos hijos,Argentino Echegaray con esposa e hija, y en particular la de los parientes Cira Funes, César Olguín, Dolores Rodríguez, María Araceli Rodríguez, Daniel Rodríguez y Raquel Rodríguez, varios de ellos niños.  

-El caso de Víctor Manuel Bettio es de película. Arancibia cuenta que pudo averiguar que se trataba de un joven que había terminado quinto año de Ingeniería y sólo le quedaba la tesis. Se casó en diciembre del ’43 y estando de luna de miel le pidió a su esposa regresar antes de lo previsto a San Juan para terminar los estudios rápido, por lo que el 14 de enero del ’44 arribaron a la Provincia. El 15 de enero, llegando a su casa tras ir a la peluquería murió aplastado por un vintel en medio del cataclismo. Su esposa, meses más tarde, empezó a sentirse descompuesta y creyó que era el estrés propio de perder a su joven y flamante marido, pero descubrió que estaba embarazada.   
 
 -En las planillas del Hospital Rawson figuran 395 cadáveres sin identificar entre adultos y menores. "Esto trae el recuerdo que tienen algunos sobrevivientes de la época de cómo veían pasar camiones llenos de muertos y los parientes atrás corriendo, llorando para que se los devuelvan. El Ejército los levantaba y los mandaba a quemar por el tema de las pestes”, analiza Arancibia.

-"Pensaba que en el Cementerio de la Capital iba a encontrar miles de planillas, pero con el correr del tiempo muchas se perdieron, quedaron unas pocas que fueron donadas al Museo de la Memoria y de esas sólo me fueron útiles dos", señala el sociólogo.
 
-En el Cementerio de la Capital se improvisó un crematorio donde las víctimas eran incineradas. Muchos por una cuestión religiosa principalmente no querían acceder a eso y se animaban, pese a que estaba duramente penado, a hacer entierros clandestinos. Por eso infiero que hay registros de apellidos conocidos de Capital en los departamentos alejados. Está el caso de las respectivas madres de célebres sanjuaninos como el historiador Horacio Videla y el ex gobernador Eloy Camus. Rosa Marina de Videla murió saliendo del cine en la ciudad y fue enterrada y registrada en Pocito. Susana Nolasco de Camus es el único registro que aparece en Jáchal, donde la familia tenía una finca. 
 
-"Si bien son los más impactados por el terremoto, no era común que se denunciara la muerte de los niños, muchos optaban por enterrarlos en sus casas para que no fuesen cremados”, apunta el investigador.
 
 -En la información sumaria de Capital aparece muerta por el sismo María Esther Varas de Haberstroh, esposa del alemán Otto Haberstroh, quien fue uno de los 50 marinos del famoso barco Almirante Graf Spee, que fue en su época la nave de guerra de más importancia tecnológica en el mundo.
  
*El sociólogo Juan José Arancibia difunde avances de su trabajo a través de su página en Facebook llamada Víctimas del terremoto de 1944, para quien quiera aportar datos, historias y fotos. 
*Crédito de las fotos: Alicia Villamayor, Gloria Muñoz, Susana Camus de Place, Elías Nefa y Manu Olguín, gentileza para la investigación de Juan José Arancibia.

Galería de fotos

Comentarios