Historias

El empresario fan de la Difunta que le pidió al Papa la beatificación

Se llama Alejandro Flores, es riojano y vive en Río Negro. Juntó testimonios en el paraje y le atribuye a la “santa popular” 12 milagros. Cómo fue el encuentro con Francisco. Por Natalia Caballero.
jueves, 14 de enero de 2016 · 08:05
Por Natalia Caballero
ncaballero@tiempodesanjuan.com

Primero le pidió la beatificación de la Difunta Correa al Papa Juan Pablo II y ahora al Papa Francisco. Alejandro Enrique Flores es un empresario devoto de la "santa popular” y quiere que el Vaticano la reconozca como beata. El riojano es tan fanático de la Difunta que armó un santuario en la provincia sureña, el primer paraje fuera de San Juan. Durante meses se dedicó a buscar testimonios de fieles, todos los que consiguió se los hizo llegar a ambos Papas, hasta ahora sin suerte. 

La devoción de Alejandro por la Difunta nació cuando él era aún un niño. La madre del empresario le pidió a su padre que cuando visitara a parientes sanjuaninos se desviara y le dejara una ofrenda a la santa popular. Su padre no hizo casos y a los pocos kilómetros, y sin explicación alguna, se le trisó el parabrisas de la camioneta en la que se trasladaba. 

En ese momento se dio cuenta que había una fuerza extraordinaria, más allá de cualquier explicación científica, y que no podía ignorar la señal que la Difunta le dio. Desde ese día, no hubo ocasión en la que su familia cuando venía a San Juan no parara en el santuario. 

La primera vez que intentó que beatifiquen a la Difunta fue hace 19 años. En aquella oportunidad, le acercó en el Vaticano al Papa Juan Pablo II una serie de documentos con testimonios tomados en el paraje. El pedido de Flores no prosperó. 

La negativa no lo desmoralizó. Como es un firme defensor de la frase "no hay peor gestión que la que no se hace”, nuevamente le acercó a otro Papa, en este caso al argentino Francisco, una serie de testimonios que le atribuyen a la Difunta 12 milagros. Hasta ahora no ha tenido respuestas, pero está confiado que Francisco evaluará con más interés la solicitud de beatificación porque es argentino y conoce la figura de la "santa popular”. "Es el deseo de los sanjuaninos y de muchos argentinos como yo. Pediremos la entrevista y lo intentaremos", auguró Flores. 

Su historia es tan atractiva que ha salido publicada en varios medios de comunicación del país, algunos ejemplos son el diario cordobés La Voz del Interior y la agencia de noticias Telam.  

Alejandro tiene 67 años y se define a sí mismo con un devoto de la santa popular, a la que ha invocado a lo largo de su exitosa carrera y también en los momentos más importantes para su familia.

 Sus negocios lo llevaron a Río Negro y allí construyó otro paraje en honor a la Difunta, el único afuera de San Juan. Donó el dinero que permitió construir en la localidad rionegrina de Chichinales, departamento General Roca, un paraje para honrar a esta figura mística. 

El predio está ubicado a unos 50 metros de la ruta nacional 22, así los creyentes pueden desviarse y pasar por el lugar como para saludar a la Difunta. A un costado de la construcción hay un gran terreno cerrado con alambre, pensado para cuando los promesantes quieran hacer una donación de gran tamaño, como los vehículos de Vallecito. Y al otro lado hay dos grutitas donde la gente puede encender velas y donde se dejan las botellas de plástico con agua.

Los padres de Flores eran sanjuaninos. Sus padres emigraron a La Rioja después del terremoto del '44, cuando se quedaron en la calle por el evento sísmico. Eligieron la vecina provincia porque unos familiares les dieron un techo. Allí nació Alejandro y cursó sus estudios universitarios.

Un día un tío suyo, que era despachante de aduana, lo invitó a conocer el Alto Valle de Río Negro y Neuquén. Así logró hacer sus primeros contactos y terminó haciendo carrera. En sus días en General Roca conoció a su mujer, se casó y tuvo dos hijos, Facundo y Julieta. Ambos chicos son también devotos de la Difunta. 

Los Flores vienen con frecuencia a la Difunta Correa en San Juan, por lo menos una o dos veces al año se suben al auto y vienen a pasar unos días. Incluso, muchas veces se desviaron en El Cerrillo y ni siquiera pasaron por la Ciudad de San Juan, o por la casa de sus familiares. 

Hoy en día Alejandro se dedica a la compra y venta de autos usados. Hasta la crisis del '99 era el representante de Fiat, Peugeot y BMW en el Alto Valle. Llegó a ser el vendedor Nro. 1 de Fiat en todo el país.

En alerta
En la web hay un blog llamado "Católicos Alerta” en donde condenan los pedidos de beatificación a la Difunta Correa. En el blog subieron una nota difundida en medios de comunicación locales y escribieron un comentario en tono burlesco. "Lo que nos faltaba”, así se titula la publicación. 

Detalles de la sede rionegrina
Alcancía. En el interior del salón donde está la imagen de la Difunta Correa hay una alcancía con candado para los que quieran hacer donaciones. Al igual que en San Juan, son pocos los que dejan dinero en efectivo.
Paraje. Alejandro Flores construyó el salón con la intención de que allí funcione un paraje para los camioneros. Pero esa costumbre todavía no está arraigada.

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