Una colorida trayectoria

El mundo Gardiol: 30 años titireteando

Sus títeres han regado diversión a diferentes generaciones de sanjuaninos. Pasá y conocé momentos relevantes de la historia de este germinador humano de buena onda y simpáticas historias. Por Jorge Balmaceda Bucci.
martes, 01 de septiembre de 2015 · 08:38
Jorge Balmaceda Bucci

Siempre quedará la duda de si el David Gardiol que uno ve es en sí un títere manejado por él mismo, pero lo cierto es que este simpatiquísimo uruguayo de nacimiento –y sanjuaninazo de adopción- lleva tres décadas divirtiendo y educando con sus entrañables creaciones y disparatadas historias.

Nacido al otro lado del Río de La Plata, aterrizó en la provincia como integrante de la familia encabezada por donde Guido Gardiol. Tuvo la niñez y la adolescencia normal de un jovencillo de la época, aunque dejando ver en algunas ocasiones destellos del artista que llevaba dentro. Así pasaron las páginas de su vida hasta que por casualidad, con 17 años, encontró un títere abandonado en una antigua valija y Cupido se encargó del resto.

‘Genaro’ pasó a llamarse su nuevo amigo de trapo, con el que, tras terminar los estudios secundarios, partió a Rosario a estudiar en la Escuela Nacional de Títeres, la meca para los amantes de este arte. David recuerda esa etapa como una de las más felices de su vida al punto tal de comentar que para él "la información y los contenidos que uno podía encontrar allá son comparables con el afamado Youtube que usan los chicos ahora”.

Tres años más tarde, David regresó a San Juan para escribir su propia historia. ‘La Pericana’ fue la primera experiencia laboral junto a otros referentes de la materia y le sirvió para tomar impulso. Su siguiente estación fue ‘La Compañía de Títeres’, la cual ya lo encontró como  dueño y coordinador de su propio teatro de títeres.

Desde el vamos su circuito de funciones estuvo integrado por jardines de infantes, escuelas y cumpleaños de pibes. Años más tarde abrió una puerta al público adulto, al que también cautiva con sus interpretaciones. 

"Ha sido muy intenso, pero lo más gratificante de todo es cuando ahora se acerca un padre con su hijo y me dice que él me conoce desde su infancia y que le encanta poder compartir ahora los títeres con su pibe. Parece que ha llegado el momento de cosecha de reconocimientos”, comentó Gardiol, instantes después de empujar graciosamente su inconfundible camioneta conducida por ‘Zoilo’, uno de sus ‘amigos’ más conocidos.

En su camino David, que también tuvo una etapa de profesor de teatro, ha recorrido hasta el último rincón de la provincia con su séquito de simpáticos compañeros y por su cabeza no pasa otra idea que no sea "seguir creciendo e investigando” en el mundo de los títeres y la actuación.

Edita, su actual compañera en la vida y tras el telón, juega también un papel importante en este recorrido ‘gardiolano’. Ella se ha convertido en más de una ocasión en la gestora de las ideas que finalmente David termina estampando en un guion. "Es impresionante la facilidad que tiene. Ella escucha la música y ya sabe qué tendrían que hacer los títeres en ese momento. Es como si escuchase en imágenes”, dijo el cálido artista.

Presentaciones de la Orquesta Filarmónica de Mendoza en el Teatro Independencia y la Fiesta Nacional del Sol son, entre otras, algunas de los grandes acontecimientos que han tenido la oportunidad de disfrutar de la simpática locura creativa de Gardiol, quien aprovechó el pasado Festival de Títeres para celebrar modestamente sus tres décadas habitando un planeta de sanas sonrisas y acertados consejos. Una trayectoria para aplaudir de pie aunque siga quedando la duda de que la nota se tuvo con David Gardiol o con un títere manejado sensacional y carismáticamente por él.

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