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miércoles 1 de abril de 2026

Nace una ópera prima

Las memorias de Quito

El insigne Francisco Bustelo Graffigna tiene casi listo su primer libro, autobiográfico, que recorre su extensa trayectoria en Radio Colón y otras añoranzas como hombre de bodega, como presidente de banco y como peronista. Por Miriam Walter.
Por Redacción Tiempo de San Juan
Por Miriam Walter

"El libro no es de un valor cultural, a mí se me ocurrió que podría escribir algo en razón de mis experiencias, trabajé en bodegas, tengo una familia vinculada a las bodegas, fui presidente del Banco de San Juan dos veces que tampoco es común y estuve en la radio 50 años, más la actividad política que tuve con la militancia en el peronismo”, resume el autor su ópera prima. "Quito Bustelo. Una voz de San Juan”, se llama la obra que ya tiene 200 carillas y que pronto parirá Francisco Bustelo Graffigna. El periodista, con su tonito característico, advierte que "Nada más son anécdotas, tiene todavía mucho desorden y lo que escribo no lo escribo bien porque nunca antes escribí”. 

Modestia singular la de Quito, quien se equivoca al presentar así su libro, porque él no es sólo "una voz” de San Juan, sino uno de los referentes radiales más importantes que dio la Provincia y, con 80 años cumplidos en febrero, su vivencia personal revuelta con hechos históricos locales está lejos de no tener un valor cultural y de pasar desapercibida por quien se precie de buen lector. Tiene mucho que contar como nieto de uno de los hombres emblemáticos de la vitivinicultura sanjuanina y artífice de la antena de LV1, como niño criado entre revolucionarios equipos de transmisión preterremoto, como contemporáneo de Julieta Sarmiento, como militante universitario junto a Jorge Lona (quien después se convirtió en obispo), como presidente del Banco de San Juan en 1973 y en 1993, y especialmente como figura de Radio Colón donde fue compañero de estudio de otros grandes como Rony Vargas y Guegué Féminis y un privilegiado entrevistador de personalidades de la altura de Juan Pablo II.    

Cuando se le pregunta qué es lo neurálgico del libro, piensa un rato antes de responder. Finalmente contesta: "Lo importante en lo político es haber estado al lado de don Eloy Camus que fue extraordinario para San Juan. A pesar de la diferencia de edades yo lo conocí cuando yo trabajaba en la bodega Esmeralda en los ’70 y él iba a dejar uvas de su propia producción, tenía una finca importante en Caucete. Yo en ese entonces nada que ver con los medios, era administrador de la bodega Esmeralda, y él me conversaba sobre su pasado cantonista”. Quito y don Eloy fueron grandes amigos. 

"Las fechas están muy desordenadas también. Y es que son muchas cosas”, se excusa. Promete una concienzuda atención a los días de radio. "De Colón cuento varias cosas pero no son infidencias, son hechos y personas, es a lo que más palabras le dedico”, anticipa. Además, le dedica un espacio a sus viajes al exterior: "Conozco Europa, he estado dos veces en Japón, conozco Washington y Nueva York, he sido presidente de la Asociación de Bancos de Provincia, eso te deja muy buena experiencia”, dice.

Quito se hizo amigo de la tecnología y le dicta los contenidos a una escribiente para que los inmortalice en la computadora, luego los mandará a corregir, y está viendo qué editorial puede imprimir el libro, que quiere terminar en alrededor de un mes. El prólogo lo hará su amigo Juan Carlos Bataller, quien además lo aconseja en estos nuevos menesteres: "Me dijo que cuando él terminó el libro de los gobernadores, el 80% de lo que había pensado no fue publicado. No sé cómo quede mi libro”. Y concluye el autor: "A mí también me dijo este escritor importante que al primero que le tiene que gustar la obra es al que la hace. Y a mí me gusta”.      
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