Por Miriam Walter
El señor de los números
Juan Puleri es el director de Presupuesto. La historia de este italiano que es uno de los estatales más antiguos de la Provincia y hace medio siglo que se dedica a diseñar la ley de leyes en San Juan. Por Miriam Walter.
Hace 12 años se estaba por retirar pero hoy sigue en el cargo que lo tiene afilando el lápiz para cerrar los números provinciales hace medio siglo, lo que lo convierte en uno de los empleados públicos más antiguos de la provincia. Incluso días atrás el futuro ministro de Hacienda, Roberto Gattoni lo confirmó para la próxima gestión.
Juan Puleri es el director de Presupuesto y aunque remarca que no le gusta "aparecer como indispensable”, ningún gobierno democrático o de facto se privó de sus servicios. Por algo será. "A mí me pidieron si podía acompañar pero no sabía que era un acompañamiento para tanto”, bromea.
Vino con 12 años a Argentina y tiene 78 años. "Nadie cree que soy importado”, dice este italiano que nació un 25 de mayo. Llegó junto a su familia huyendo de la guerra directo a San Juan desde Sicilia. Corría 1949 y vinieron a trabajar todos. "En Italia mi papá trabajaba la tierra y yo y había empezado a trabajar con él, mi mamá era ama de casa y acá tuvimos que aprender oficios, mi madre y mis hermanas eran modistas. Yo empecé en un aserradero, me subía a un banco para llegar a los cajones, y mi papá era zapatero en General Paz y Lavalle. Ahí vivíamos en una casa alquilada a otro italiano”, recuerda.
Eran días de sacrificio, habían vendido todo para llegar al país en barco, debiendo los pasajes a un tío que se los compró y sin un solo mueble para la casa. El pequeño Juan era el que más plata aportaba a la economía familiar.
En 1955 ya tenían la casa propia en Desamparados tras conseguir un préstamo del Banco Nación. "Yo estudiaba de noche, se justificaba que el chico tenía que trabajar y se daba el permiso para ir a la nocturna. Así hice la Primaria y el Secundario en la Escuela de Comercio también. Sabía castellano perfecto y era buen alumno, salía a las 20 de trabajar y a las 20.10 salía para la escuela”, cuenta. De adolescente trabajaba en el depósito de Pirelli en Libertador y Catamarca.
Se había iniciado en lo administrativo sin saber que eso era lo que haría toda la vida. Al recibirse de perito mercantil era el orgullo de la familia, el único que había podido estudiar. "Yo no estudié lo que quería, que era Diplomacia, yo soy más para diplomático que para contador pero mi papá me dijo que no podía costearme la carrera en Rosario y me pidió que busque algo acá. Y así me hice contador en la Católica y fui de la primera promoción”.
En su oficina del Centro Cívico tiene el escritorio tapado de papeles y domina el espacio una calculadora. Si bien le costaron sudor y lágrimas, no se ven títulos colgados. "No me gusta alabarme ni que me alaben, ni mandarme la parte por eso los títulos los tengo en el tubito y mi señora me hizo el cartelito de contador pero nunca lo puse”.
Se casó en 1962 con una vecina de Desamparados. "Pasó tantas veces por mi puerta que le terminé pidiendo casamiento. Las fiestas de antes las hacía la familia, a las 4 de la mañana los novios salían rajando porque a las 5 salía el tren. Me acuerdo que me llevé un pollo para el viaje”, asegura. "Como me recibí en 1964 ella dice que me recibí gracias a ella”, dice sobre Vicenta Lanzone que lo acompaña en la vida y tuvieron cinco chicos. A ninguno le puso Gaetano ni Gaetana, como se llamaban su papá y su mamá. "Eso me valió una pelea con mi padre pero mi madre me dijo que no se me ocurra ponerle el nombre de ellos a mis hijos”, cuenta mientras saca un alicate del bolsillo y afirma que "todo el mundo sabe que lo llevo conmigo, siempre me ando arreglando las uñas porque me crecen desparejas”. En eso aclara que nunca se come las uñas pese a que tiene un trabajo estresante.
Empezó en Rentas en 1959 cuando la administración pública era otra cosa y "recién empezaba a conocerse la computación por tarjeta perforada, nosotros pusimos ese sistema en Rentas”. Juan fue de los primeros con estudios en el área pública. En Rentas se encontró con un jefe que no lo quería. "Yo era perito mercantil y me mandaba a mesa de entradas a distribuir boletas hasta que me rebelé con el director y le recordé que había llegado para inspector. Me dijo que con la cara de niño que tenía me iban a comer los contribuyentes. Me tuvieron que poner y llegué a jefe de inspectores y del departamento impositivo. Me cansé de cómo me trataba este hombre. Yo ya iba a renunciar. Y el entonces ministro me pidió que siguiera colaborando con el tema de los recursos. Y me adscribió a Presupuesto y ahí nomás acepté. Y eventualmente era subsecretario de Hacienda”. Cuando Tato Aranda era ministro de Economía en los ’60 lo nombró en el cargo que está ahora.
"En los ’70 fue la primera vez que me preguntaron qué ideología política tenía yo. Era la época de Camus, Gioja era el secretario de Camus y el ministro Valenzuela me preguntó ‘Juancito, ¿usted es bloquista?’. Yo le dije que no era ni bloquista, ni peronista, ni nada. A mí muchas veces me ofrecieron cargos de ministro o de secretario pero nunca acepté porque son cargos políticos”. En los gobiernos militares estuvo como siempre, de director de Presupuesto con cargo de planta permanente.
"Yo seguía de largo gobierno tras gobierno”, dice. Y agrega que lo más ordenado que vivió es en los últimos años porque desde 2004 hay presupuesto equilibrado. "Con los militares mandábamos las cuentas a Buenos Aires y nos cubrían el déficit. Y en los ‘80 era complicado hacer el presupuesto, el decreto de sueldos no lo hacíamos cada un año, sino cada tres meses, por la inflación, y por ahí se desfasaba tanto que era un despelote”, rememora.
Como técnico en los números y a cargo de un área sensible, conoció a muchos gobernadores. "Camus me llamaba a cada rato para romperme la paciencia, era muy puntilloso. Avelín me llamaba para decirme que haga cosas que no le hacían en Casa de Gobierno, decretos. Me acuerdo cuando quiso bajar los sueldos que un ministro ganaba 4.224 pesos, si le bajaba al gobernador le tenía que bajar a todos y entonces hicimos un decreto para el sueldo del gobernador y otro para el resto… A Rojas lo conocía de antes, de la Caja de Ahorros donde él trabajaba, y se acordaba de mí. También me llevaba bien con López y Escobar. A Gioja lo conozco desde que él era secretario de Camus, cuando él era director de viviendas, era jodido pero nos hicimos amigos. Y creo que me tiene bien considerado”. De hecho, en la gestión giojista fue premiado por ser un estatal destacado. "Algunos me han querido sacar. No soportan que a mí no me guste adular a nadie”, afirma. Desde 1990 puede jubilarse pero dice que por ahora no se le pasa por la cabeza.
Premiado
En abril de 2011, Juan Puleri recibió un reconocimiento por 53 años de trayectoria en el acto de condecoración a los empleados públicos provinciales con más de 40 años de servicio. Gioja le dio el diploma.
30
Son los cargos y actividades que presenta Juan Puleri en su currículum básico. Entre ellos, vicedecano de la Facultad de Ciencias Económicas en la UCC y profesor de Finanzas Públicas, entre otras cátedras.
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