A los 84 años

Murió la campeona de tiro sanjuanina Delia Simone

La gran tiradora falleció a los 84 años. Al parecer se descompensó en su casa y finalmente murió. Se estaba preparando para un nuevo torneo en Córdoba.
miércoles, 28 de octubre de 2015 · 13:18
La reconocida sanjuanina campeona de tiro, Delia Simone, falleció este lunes a la edad de 84 años. 
 
Trascendió que Delia estaba en su casa, se descompensó y terminó muriendo. La tiradora se preparaba para competir en Córdoba.
 

Reviví la nota publicada en Tiempo de San Juan sobre la historia de vida de Delia Simone.

CON PUNTERÍA ENVIDIABLE

 Campeona de talento inagotable

Delia Simone, la gran tiradora que supo dejar bien alto el nombre de San Juan y de la Argentina, hoy tiene 82 años y va por más: desea participar en el próximo World Master Games de Torino, Italia. Por Luz Ochoa.

Por Luz Ochoa

En 1998 pisó suelo australiano y se subió a lo más alto del podio en la competición de mayor relevancia a nivel mundial para deportistas de edad avanzada, el ‘World Master Games’. Apuntó con precisión y disparó con firmeza, como lo hizo toda su vida y se trajo, desde el otro lado del mundo, el premio mayor. A partir de ese momento, ganar se le hizo una costumbre y alternó puestos en el máximo escalafón en los años subsiguientes. Hoy sueña con volver a saborear el gustito de la victoria, pero su situación económica se lo impide.

Entrenar en casa

"Para entrenar en el Tiro Federal tengo que pagar, ya que no soy vitalicia. Por eso, me quedo y  lo hago en mi propia casa. Además, no tengo plata para comprar tantas municiones. La caja cuesta 45 pesos, trae 50 tiros y la prueba es de 70. Otro problema es conseguir marcas internacionales de balas. Lo ideal es ensayar con esas que son mejores”, explica Delia Simone. 
Parada en una situación complicada, la abuela de 82 años describe sus intentos por permanecer en una práctica que conlleva, además de sacrificio, múltiples accesorios de indumentaria (equipo de protección personal, gafas, tapones, pistolas, munición, etcétera). Por esa razón, decidió extender el pedido de colaboración al gobernador José Luis Gioja. "Le escribí una carta, hace poco, como último recurso de socorro. Ojalá me pueda dar una mano”, expresa con deseo.

Mujer de gran personalidad, su historia no comenzó aquel ‘98. Siempre fue una pionera del deporte sanjuanino y ello la llevó a ser la mejor en tiro deportivo en el país, durante décadas. En torneos regionales, nacionales y mundiales descansa su palmarés. "La verdad es que he perdido la cuenta de todas las veces que gané. Pero sé que fueron muchas y que siempre algo me llevé”, cuenta con honestidad bruta -modus que se repite constantemente a la hora de expresar sus opiniones-.

Y no miente. Al menos, sus tantísimos trofeos, medallas, plaquetas, diplomas y menciones, que se multiplican en sus armarios, hacen de las añejas anécdotas una realidad contundente. "Lo que sucede es que al ser tan mayor, hay mucha gente joven que no me conoce. Pero el que sí sabe de mi historia me trata como una reina”, cuenta Delia sin sonrojar sus mejillas. Lo cierto es que no alcanzan las líneas para dar nombre a cada título que ostenta a lo largo y lo ancho de su trayectoria.

Víctima del ´44

"¡Pobrecita mi mamá!”, exclama con una pequeña sonrisa y con la mirada puesta en el horizonte. Hace silencio y recuerda: "A mi padre lo perdimos en el terremoto del ‘44 y ella se tuvo que hacer cargo de la familia. Siempre fui muy independiente, por ese motivo, y me animaba a practicar cualquier deporte. Eso a mi mamá la ponía muy intranquila porque me decía que hacía cosas peligrosas y de hombres”. Es que su audacia la conducía a caminar por terrenos desconocidos y a probar nuevas emociones.  "Comencé por practicar esgrima, después natación y seguí con ciclismo. A los 21 tuve mis victorias, pero me bajé de la bici y agarré el arma para nunca más soltarla”, revela. 

Con quince años seguidos como campeona cuyana, la mujer que guarda miles de historias en su memoria descubrió una pasión inconmensurable por el tiro deportivo. "Es algo que no se puede explicar con palabras. Fue lo que elegí hacer toda mi vida. Embarazada y todo seguía tirando. Mientras sostenía la pistola, mis compañeros alzaban a mi hija y le daban la mamadera”, cuenta con gracia.

Quien obtuvo su primer Campeonato Nacional en 1952, reconoce que aunque haya conseguido tantas distinciones, su mejor premio fueron su hija y sus dos nietos. "Ellos me iluminan la vida desde siempre”, confiesa. Con la emotividad a flor de piel, tosca en apariencia, pero frágil con el sentimiento materno, revisa el cajón de los recuerdos y encuentra -a su entender- el momento más emocionante de su vida-. "En el lecho de su muerte, mi madre me dio un regalo impagable. Me hizo traer su bombilla de mate y me reveló que, en secreto, la había hecho confeccionar con un orfebre con mis medallas de plata. Con esas que le había obsequiado y pensaba que estaban guardadas”, relata con vos quebrajada. 

Siempre con dotes de gran humildad y poco egoísmo, la multicampeona describe cómo fue que se convirtió en cómplice del fortuito destino de Cecilia Zeid, el mayor exponente nacional y actual figura de la disciplina a nivel olímpico. "Para su primera competencia, le presté mi equipo y le enseñé a posicionarse para disparar. Era una chiquita de Mendoza que apenas sabía sujetar el arma. Después creció muchísimo”, cuenta. 

Incansable brava que no se resigna ante los años, piensa en continuar. "Aunque me hayan operado de cataratas, quiero seguir hasta que no vea nada. Para colmo de males, tengo una pierna más corta que la otra. No tengo el fémur derecho. Pero aún así, no voy a parar”, manifiesta.

Intrépida, decidida y valiente, así se muestra Delia Simone. Enorme trayectoria carga sobre sus espaldas. Ni el gran peso de las armas, ni sus problemas de salud le impiden tirar. Ni el llanto ni el dolor ni los años le hacen sombra. Es que la verdad es una sola, la gloria le sienta bien.          

 

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