Jóvenes voluntarios

Donaron más de 7 toneladas de basura electrónica que será reciclada

La iniciativa del Colegio Central Universitario de recolectar los equipos que ya no funcionan y llevarlos a una planta de reciclado crece cada año más. En esta edición llenaron dos camiones completos.
lunes, 19 de octubre de 2015 · 17:28
Los residuos electrónicos son algunos de los más peligrosos que produce el ser humano: pasan años sin degradarse por completos y los metales pesados de los componentes contaminan tierras y aguas. Gracias a un grupo de alumnos del Colegio Central Universitario, los sanjuaninos retiraron más de 7 toneladas que no servirán de contaminante, sino que serán reutilizados y reciclados en una planta. 

Se trata de una iniciativa que comenzó hace 4 años en la escuela pre universitaria y que ha crecido de tal manera que este año los dos camiones completos no fueron suficientes para recibir todo lo que llevaban los interesados. Desde las 9 de la mañana y hasta las 16, un grupo de alumnos y profesores recibieron, seleccionaron y cargaron monitores, computadoras, CPUS, impresoras, teléfonos, teclados y cuanto aparato eléctrico les llevaban a la campaña. 

Según explicó Virginia Carrillo, la profesora de Historia que coordina el proyecto junto a otros docentes, desde el inicio de este proyecto en 2012 hay cada vez más interesados en participar y donar aquellos artefactos que ya no funcionan. El objetivo de estas campañas no son sólo poder retirar cierta cantidad de residuos peligrosos del sistema de residuos normal, sino también concientizar a la sociedad de que no los productos electrónicos no pueden recibir el mismo destino que el resto, sino que deben llevarse a lugares especiales. 

Para esta edición, que hasta ahora es la que más donaciones recibió, los alumnos recibieron ayuda de diferentes instituciones, entre ellas la UNSJ, que ayudó con la difusión, la Municipalidad de la Capital que aportó fondos para la logística y los camiones, y la empresa mendocina de tratamientos de residuos que recibió las cargas sin cobrarle a la empresa. Esto alivió en gran parte a los voluntarios, ya que la empresa cobra por recibir y tratar residuos y en ediciones anteriores tuvieron que buscar apoyo de instituciones o pagar ellos mismos los costos. 

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