DESPUÉS DE LA MUERTE DE SU HIJO

Pierina Ciallella: “En el sepelio le cantamos su canción favorita”

La cantante del Dúo Mixtura y mamá de Nico habló con Tiempo de San Juan después de la muerte del pequeño. “Nico nunca estaba en el planeta Tierra”, dijo. Y contó cómo fue despedir al niño con su canción favorita, entonada por toda la familia. Por Agostina Montaño
sábado, 10 de octubre de 2015 · 15:00

 "Me han regalado un diamante y no sé qué hacer con tanta luz, abro mi mano al instante y brilla hasta el cielo limpiando el azul”, dice un tema del cantautor argentino Jorge Fandermole. Es justamente la canción que Nicolás Bartolomé, hijo de Pierina y de Marcelo, del Dúo Mixtura, amaba cantar con sus hermanos. Es por eso que fue la elegida por su familia para despedirlo en su sepelio y "arrojarlo a la espuma entre el agua y la duna para verlo brillar”, como reza la melodía de Fandermole. 
Así lo relató Pierina Ciallella a Tiempo de San Juan. "Todos cantamos su canción favorita, sus hermanos también”, dice orgullosa. "Sé que no es una canción para niños pero a él le encantaba y teníamos un proyecto discográfico para grabarla todos juntos”, detalla.  
El pequeño tenía 8 años y jugaba con sus amigos en una finca en Pocito, la semana pasada, cuando accidentalmente se enroscó una cuerda en el cuello y murió.  La noticia cobró relevancia en la provincia en cuestión de horas y las expresiones de dolor se multiplicaron en las redes sociales, donde Nico también interactuaba con sus amigos a pesar de su corta edad. 
"Era muy intruso, tenía varios Facebook porque se olvidaba la contraseña y se abría otro. Me mandaba mensajes privados y me ponía que me amaba”, recuerda Pierina. Está tranquila y su voz transmite paz, sin embargo cuesta no emocionarse al escuchar cómo habla de Nico. 
La mujer es mamá de tres niños más y Nico, al igual que sus hermanos, cantaba y tocaba la guitarra. "Él decía que éramos una familia de artistas. Yo lo peleaba por eso y le explicaba que nada más somos profesionales de la música, que ser artista es algo mucho más grande, pero no me hacía caso”, cuenta Pierina. 
A pesar de estar sumida en el dolor, la mamá del pequeño habla de él de una forma muy alegre y cuenta cómo era pasar los días con Nico. "Era inquieto, trepador, nunca estaba en el planeta tierra. A los 13 meses empezó, no a caminar, a correr, pura alegría, eso era, y siempre nos pedía cantar”, detalla Pierina. 
El pequeño aprendió el arte de la música de la mano de su mamá, a quien acompañaba todos los días en sus talleres de canto, pasó su corta vida entre canciones y gente grande. "Él se quedaba en los talleres de canto que doy, por eso todos lo conocían directamente. Tenía la capacidad de hacer vínculos como si fuese un niño grande”, relata su mamá. 
Para sus papás, Nicolás era un diamante. Pero como dice Fandermole en su canción "este regalo tardío no puede ser mío sino del azar”. Según Pierina, la letra del músico cobró un significado muy importante para la familia después de la muerte de Nico y ahora están listos para dejarlo ir.
"Lo que más deseo es que corran de su corazón la idea de tragedia y traten de sostener la imagen de luz que él nos deja, porque más allá de todo fui una privilegiada”, dice Pierina con total seguridad. 


"Diamante”, la canción de Nicolás 
 
Me han regalado un diamante
y no sé qué hacer con tanta luz;
abro mi mano un instante
y brilla hasta el cielo limpiando el azul.
Es sobre todas las cosas
mi piedra preciosa invisible en su faz
y en el envés transparente
su forma latente se vuelve real.

Quién sabe por qué misterio
elige mi pecho para anidar;
de qué incendiado silencio vendrá,
de qué punto del mapa estelar.
Me agujereó la camisa
marcándome adentro su cronicidad,
su pulsar de lejanía
con relojería de puro cristal.

Ahora voy ya sin aliento
planeando en el viento llevándolo al mar.
Voy a arrojarlo a la espuma
entre el agua y la duna y a verlo brillar.
No puedo llevar conmigo
este brillo cautivo, esta piedra lunar;
en mi campo oscurecido
su luz de infinito no puede durar;
y él fulgura, fulgura,
y me ciega su precioso don;
fulgura, criatura,
libre de la noche de mi corazón.

A veces llega del cielo
un presente que nunca nadie previó;
pero existe uno tan bello
del que no quisiera tomar posesión.
Vino su luz del vacío
y me duele ponerlo de nuevo a viajar;
este regalo tardío
no puede ser mío sino del azar.

Ahora voy ya sin aliento…
 


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