Murió Omar Garade

Adiós a un periodista que iluminó a San Juan

Fue protagonista de un gran salto en las coberturas informativas en la provincia, especialmente las de policiales. Dejó su huella como periodista y como conductor en Diario de Cuyo. Pasó por Radio Sarmiento y sus últimos aportes fueron como columnista en este diario. Falleció ayer y dejó un gran recuerdo, además de un vacío inmenso. Por Sebastián Saharrea.
domingo, 5 de agosto de 2012 · 17:37
Se lo recordará entre quienes lo conocimos como un gordo adorable y cascarrabias. Quienes no tuvieron esa dicha y siguieron sus crónicas apasionadas en Diario de Cuyo y en Tiempo de San Juan también tendrán la imagen de un comunicador talentoso. Y quienes no siguieron su firma, también sin querer habrán recibido en algún momento su influencia: sus coberturas sin nombre fueron su firma, su afán de llegar hasta el fondo fue su pasión de todas las horas, su aporte a mejorar la calidad periodística en su provincia de adopción está en la pasión de sus escritos y en el sello indeleble que estará en las generaciones de periodistas que se forjaron en San Juan bajo su ambicioso influjo.

El Gordo, el Turco, el Omar, o como sea que lo hayan conocido nació en Córdoba, pasó por Santiago del Estero y terminó radicándose en San Juan, la tierra de su familia paterna. Recaló enseguida en Diario de Cuyo y no demoró demasiado en hacerse notar. Le dio su marca a las coberturas periodísticas de policiales y sembró la semilla en los jóvenes que venían atrás, muchos de ellos hoy periodistas de gran influencia en San Juan.

En su trayecto en Diario de Cuyo se encargó de desarrollar un estilo. Asumió la conducción de los editores como jefe e impuso un ritmo de trabajo que tampoco demoró en notarse en sus páginas. Fue protagonista del cambio de modelo del diario, donde ocupó un espacio invalorable: sin su aporte, como el de tantos otros, nada de lo que se consiguió allí hubiera salido igual.

Mudó su pasión a Radio Sarmiento y siguió con su estilo frontal y ambicioso con el que hizo escuela en San Juan. Hasta que pasó a retiro, volvió a Córdoba y hace poco reapareció en Tiempo de San Juan recopilando aquellas páginas policiales que tan bien supo contar. Escribió un libro que resultará muy familiar a San Juan, nunca dejó de lado su espíritu crítico y su apasionamiento por la lectura y la escritura.

Justo cuando planeaba volver a disfrutar de San Juan y de su nueva vida en pareja, lo sorprendió ese corazón que lo tuvo en jaque desde que tenía memoria.  Nos dejó a todos sin él, pero cuando se nos pase la amargura y la tristeza -¿se pasará?- allí estará su recuerdo y su obra, más viva que nunca en tantos periodistas que seguirán su camino en San Juan, y en tantos chicos que alcanzaron a conocerlo y querrán ser como él.

Quien esto escribe despide a un compañero de la vida, a un amigo del corazón.

Chau Turco, nos vemos.

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