En el aniversario de San Juan

Delgado instó a “gastar la vida” trabajando y sumando al bien de todos

El obispo de San Juan, Alfonso Delgado, se refirió a los 450 años de la Fundación de San Juan. Pidió no tener un corazón mezquino y egoísta, incluir a todos en la expresión “hermanos” y honrar también a los héroes anónimos que forjaron la Provincia. Lée el mensaje completo.
miércoles, 13 de junio de 2012 · 15:23
El obispo de San Juan, Alfonso Delgado, se refirió a los 450 años de la Fundación de San Juan. Pidió no tener un corazón mezquino y egoísta, incluir a todos en la expresión “hermanos” y honrar también a los héroes anónimos que forjaron la Provincia. Lée el mensaje completo.

Hoy celebramos con especial alegría y agradecimento a Dios, los primeros 450 años de la ciudad y de la Provincia de San juan. Cuando el 25 de mayo de 180 se oyó el primer grito de libertad, San Juan llevaba 248 años de vida, buena parte de elllos integrando la Capitanía de Chile.

Con los primeros colonizadores llegó la fe cristiana. Ellos la trajeron en las alforjas de su corazón y pusieron la pequeña población de san Juan de la Frontera bajo la protección de Dios. Plantaron esa fe creyente como un tesoro, con tanto cuidado como las vides que harían famosa a la región cuyana. Desde los inicios, supieron integrarse y fundirse con el pueblo huarpe, originario de esta tierra.

La Biblia nos recuerda, de muchas formas, que si amamos de verdad a Dios, estaremos dispuestos a amar y querer a nuestros hermanos. Y en la expresión  "hermanos" entran todos, la familia, los amigos, los vecinos, los demás conciudadanos y los habitantes todos, los que piensan como nosotros y los que piensan de un modo distinto, siempre con respeto y libertad. Esa actitud interior nos hace vivir de de un modo nuevo: nos hace trabajar, servir y esforzarnos enriqueciéndonos como personas y como socidedad. Nos ayuda a entendrnos, a sumar esfuerzo, a valorarnos, a crecer y desarrollarnos.

En cambio, cuando nuestro corazón es mezquino y egísto sólo logramos un resultado adverso y negativo para todos.

San Juan ha tenido situaciones duras en su historia que le han servido para templar el ánimo, despertar y desenterrar talentos y ser más solidarios que nunca. Sin embargo, no han sido esos los peores momentos, porque muchas veces de las ruinas surgió una esperanza y una solidaridad nuevas. Los peores momentos han sido cuando no supimos mirarno y valorarnos como hermanos y vivir en libertad con un destino solidario en bien de todos, en bien de la Provincia y del país.

En nuestras manos está la posibilidad de amar, trabajar, sumar y mutiplicar el capital social. También está en nuestras manos la triste posibilidad de ser o comportarnos como hombres o mujeres empequeñecidos por el egoísmo, que sólo sirven para restar y dividir y frenar la grandeza de toda una sociedad.

Es llamativo que en los últimos 110 años haya habido 75 gobernadores o interventores, con un promedio solamente de un año y medio de ogbierno de cada gobernante.

Hoy es un día para agradecer a Dios y a quienes forjaron la provincia de san Juan a lo largo de 450 años. Hay muchos héroes anónimos, además de los ya conocidos y honrados. Hya muchos hombres y mujeres, padres y madres de familia, en la diudad, en los valles y en las montañas, que han hecho posible los que somos y tenemos. Son los sencillos próceres que edifican una sociedad, ciudadanos desconocidos pero muy conocidos  por el Dios que nos alienta a vivier como hermanos. ¡Que tengamos la alegría de ser uno de ellos, fortaleciendo la familia y la convivencia social, gobernando o limpiando una calle, en las vides o en la riqueza oculta de nuestros cerros!

Pedimos a Dios que bendiga a San Juan, a su gente, a su tierra y a sus paisajes, a sus fuentes de trabajo, a su presente y a su furturo. Le pedimos que nos dejemos bendecir por Él, y así seamos, todos y cada uno, bendición de Dios para nuestros hermanos, para nuestros hogares y para toda la querida Provincia. Anoche cantábamos con gusto: "San Juan, por ti doy la vida". Dios quiera que no sea por algo trágico, sino que gastemos la vida trabajando, sonriendo y sumando al bien de todos.

Y así, desde nuestra querida San Juan, seamos bendición de Dios para toda la Patria argentina.

 

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