Creer para ver

El museo de los milagros

En el paraje de las Siete Vertientes de Lourdes hay un santuario ubicado en la base de la colina que contiene la Gruta de la Virgen. Allí se encuentran elementos que narran la historia del lugar, e imágenes que, según muchos visitantes, muestran desde el perfil del Papa Juan Pablo II hasta la estampa de Jesús y la Virgen en un pullover.
jueves, 03 de mayo de 2012 · 08:50

Desde el año 2009 existe un museo en Lourdes, hecho que desborda de alegría a la comunidad porque es la muestra física de que ‘cuando se quiere se puede’. El museo es un lugar que recopila el testimonio de la Virgen de Lourdes en San Juan, además se exhibe curiosidades que miden lo meramente coincidencia y una verdadera prueba de fe de creencias religiosas.

Dicho espacio fue creado en base a sudor y esperanza, tardó más de 2 años en concluirse y su primera proyección era el de una capilla de oración. Dada la cantidad de objetos recolectados desde los comienzos del 2000, tuvieron que reorganizar el proyecto inicial y así crear, el ahora, Museo de Lordes.

En la exhibición se encuentran objetos que reflejan las creencias populares y religiosas del lugar, desde cosas que representan los misterios de las apariciones místicas, hasta donaciones por promesas a la Virgen.

Un toque de divinidad y premonición

En la muestra hay una serie de imágenes sacadas a la Virgen días antes de ser dañada por vándalos que según los mismos cuidadores del santuario es “una señal de mal presagio”. “La Virgen sabía que algo malo le iba a ocurrir”, explicó Mario Aballay, uno de los fundadores del complejo, quien guía a los visitantes por los diversos rincones del museo.

Además, hay un álbum de fotos realizado por los propios fundadores de la gruta, que muestran sucesos imprevistos. Desde la lágrima de la Virgen, semanas antes de la destrucción y las vertientes de sangre, “un fenómeno que casualmente ocurrió unos 15 días antes del acto de vandalismo, de las salientes comenzó a salir líquido rojo y se propagó en diversas vertientes”, mencionó el guía.

Como imagen dominante del museo están los restos de la estatua de la Virgen restaurada después del ataque que destruyó casi por completo la imagen en el año 2008, y forma parte de la pared de fondo adornada con un mural compuesto por un paisaje celeste y ángeles.  La modificación de la estatua fue a causa de una revelación que tuvo el restaurador Héctor Salinas, “quién fue guiado por una voz divina para recomponer la imagen dañada”, mencionó  Aballay.

Algo más que simples manchas

Hay diversos objetos en exhibición que apoyan el aire místico del lugar. El primero que muestran en el recorrido es una rana petrificada hallada en octubre del 2010; en su interior se encuentra la silueta de una Virgen, a la que le recalcaron varios rasgos para ser visible ante el ojo humano.

El segundo es el pullover utilizado por Hugo Perona, el artista que realizó el mural que adorna a la virgen, para limpiar los pinceles. Allí los entendidos perciben diversas imágenes religiosas en las que se incluye el rostro de Jesús, el momento de la crucifixión, la Virgen con su hijo y un perfil de ella rezando.

 Otro de los objetos de ‘creer para ver’ es una roca hallada a 80 metros de altura en una cantera cercana, donde aparece un perfil conocido por todos los feligreses. “Es el rostro de costado del Juan Pablo II rezando”, comentó Aballay, mientras ubicaba al grupo a una distancia prudente para apreciar la similitud de la mancha con imágenes reconocidas mundialmente.

El niño fantasma

También tiene su espacio en el salón de la gruta el llamado “niño fantasma”. Es un chiquito que se le aparece a los visitantes en diversas ocasiones, según los creyentes, juega con las personas apareciendo y desapareciendo cerca de la cima de la loma y en otras se lo pudo sentir llorando como forma de pena.

Según lo comentado por Leonardo Rubiño, el hombre que recibió el mensaje de la Virgen, es “un niño no bautizado que murió en las cercanías del predio. Según me dijeron está penando por la zona porque necesita que hallen su cuerpo para que su alma pueda descansar en paz”. Como muestra de la existencia del fantasma exhiben dos imágenes tomadas en simultáneo donde el pequeño aparece en una de ellas, sin que se le vea su rostro.

Papel maché y anillos

En el predio religioso, hay prendas de vestir, una Virgen de Lourdes hecha de papel maché de tamaño real, un Cristo Peregrino proveniente de Chile y una Virgen de Andacollo, que  “tiene  más de 200 años. Fue donada por los Danzantes del Rincón”, mencionó el guía mientras mostraba la variedad de artículos donados y ubicados en diversos lugares del salón.
Cientos de anillos forman parte de las promesas realizadas a la Virgen. “Por lo general, a los visitantes que entregaron algún objeto les gusta reencontrarse con aquel elemento que formó parte de su promesa, es por eso que los tenemos en una vitrina que nos quedó chica… estamos viendo si podemos realizar una estantería para ampliar la exhibición”, comentó Leonardo.

Como anécdota en relación con las promesas, Don Rubiño recordó una que le había simpatizado mucho: “una mujer, después de muchos años de casada, se separa de su marido y decide ir a la gruta de Lourdes para realizar una promesa con su anillo de compromiso. Dos meses después, apareció nuevamente junto a un hombre buscando arrepentida aquel anillo que cedió… la señora se había reconciliado con su pareja y le faltaban manos para pedir que le regresaran su anillo de bodas, como teníamos todo en exhibición pudo localizar con facilidad su alianza”.

Por su parte, Leonardo Rubiño se encuentra feliz por la aceptación que tiene la Virgen de las Siete Vertientes. “Ella sabe por qué hace las cosas… sabía cómo iba a actuar la comunidad y es por eso que me alentó a buscar el sitio donde quería morar. El ejemplo está a la vista, el domingo 8 de abril tuvimos entre 1.000 y 2.000 visitantes en una sola tarde”.

 La comunidad acepta la presencia de una virgen en la provincia, ubicada en una zona cargada de misticismo y superstición. Lo paradójico de la historia es que desde la ruptura de la imagen en el año 2008 “no se realizaron otros actos delictivos  ni de brujería en la zona”, según dijo Rubiño, como forma de aclarar una duda que se encuentra constantemente presente en la mente de habitués del santuario.

La gente provoca el agua

Mario Aballay recalca la influencia de las personas en el agua de la gruta, “de lunes a miércoles el lugar parece seco, es otro paisaje… desde el jueves comienza a salir un pequeño hilo de agua que llega a su tope los días domingos. Nosotros creemos que es porque la cantidad de visitantes alimenta el agua de la zona y que es por eso que los fines de semana son los días de mayor circulación”.

Fondos propios

Realizan a un costado el salón la venta de imágenes para recaudar fondos y así realizar refacciones en el predio. Los elementos que se encuentran a la venta son considerados como accesibles. Desde estampitas de la Virgen, llaveros y rosarios, con montos inferiores a $25; hasta imágenes de la Virgen en grutas de piedra coral, cuyo precio máximo es de $50 –resto fósil de la zona-.

Lo recaudado ayuda a pagar la mano de obra de los trabajadores que realizan el control y refacciones del santuario.

Días de visita

Los días que se puede realizar la visita a la Gruta de Lourdes de las Siete Vertientes son jueves a sábado a partir de las 17 y los domingos durante todo el día.


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