tinta rosa

Macho, macho, man…

Los pongo en situación. Lugar, mi trabajo. Día, miércoles por la mañana. Ubicación, mi escritorio y de espaldas... Por Gema Gamboa
martes, 24 de abril de 2012 · 09:54

Ahora bien, ustedes se preguntarán: ¿y qué carajo tiene eso de novedoso? Bueno lo novedoso y curioso fue el dialogo que escuché. Participaban varias personas; de repente una dice:… ¡empecé el gimnasio! Quiero prepararme desde ya para cuando llegue el verano, estos rollitos de aquí van a desaparecer (imagino que señalaba los flotadores de la cintura típicos); otra voz contestó: ¡qué bueno, yo debería hacer lo mismo. Acto seguido escucho: ¡uh entre una cosa y otra me olvidé de sacar turno en la depiladora!, a lo que otra voz que venía de un poco más lejos dice: …hola, buenos días, se me hizo tarde  porque vengo de la pelu, si, no aguantaba más, me corte y aproveche para que me hicieran un baño de luz… y justamente aquí fue en donde yo, entre deprimida y sorprendida , opté por cagarme de risa, y en eso que una nueva voz suma a la conversación el siguiente comentario: hoy me puse este pantalón y me he motivado ,antes no me entraba y además veo que me hace buen culito ¿vieron?.  Yo ya en este punto solo giré mi silla y riéndome todavía, antes de pasar, trágica y tristemente al llanto, escucho el último comentario: ¡¿che alguien ha usado una sunga alguna vez?!... ¡ah bueeee! ¡Ya está todo completo!, ¡sólo esto me faltaba escuchar hoy!

Como les contaba, esta era parte de la conversación de la que yo estaba siendo testigo,  y si ustedes hacen un poco de memoria, en ediciones anteriores  les conté que era “la única mujer” trabajando en una agencia en donde el resto eran ¡“hombres”! , ¡¡¡¡siiii, esta era la conversación de 5 tipos!!!!!, este era el diálogo matutino de cinco pelotudos, encantadores, pero aputasados  que presumían más que yoooo!!

Ahora yo me pregunto: ¿Cuándo carajo se dio vuelta todo?, ¿en qué momento se produjo el cambio? ¿Dónde están los hombres de antes?, ¿cómo es posible que un hombre tenga menos pelos que yo, o que se ponga pantalones ajustaditos para mostrar un culo más lindo que el mío?, ¿o que se tome media mañana sin problema para ir a la peluquería a cortarse 8 pelos de porquería, que para colmo se peinan?, ¿o que esté más pendiente de los rollos flotadores y el gimnasio que yo? Y como ultimo reclamo a esta vida de mierrrrrrda, ¿cómo hago para quitar de mi cabeza la puta imagen de uno de estos bagartos en zungaaaaa?!

¿Saben qué?, no quería hacerlo pero les voy a contar, de cabrona que soy nomás, quiénes son ellos:

El comentario de “quiero prepararme para cuando llegue el verano” fue de Nico, famoso por su apasionado romance eterno con su Iphone, bue…veremos quién llega mejor y en mejor estado. El de que se olvido de sacar turno en la depiladora (jajajjajaj) fue…¡chan!…Andrés,  más conocido como el hombre serio e introvertido de la agencia (mirá vos de lo que se viene a enterar una ¿no?)

El comentario siguiente ese de “fui a la pelu y me hice un baño de luz” (que sonó bien  macho) fue de Andy, que por lo visto no se enteró de que se está quedando pelado. El que dijo que “el pantalón me hace lindo culito” fue Hernán, apodado desde hace tiempo como “culini”, un contador con estilo si los hay. El último comentario y más escandaloso, sobre todo por lo que provocó en mi imaginación , fue el de la sunga, que se llevó todos los laureles y fue hecho por Gonzalo, más conocido como negro talibán, Poquemon o Picachu, el responde a todos estos apodos.

Y yo en medio de este cuadro patético, tratando de buscar alguna explicación, de repente buscando la imagen de un macho, un buen macho… y sólo vi del otro lado de la oficina a un hombre, bueno… de espaldas era un hombre ¿eh?, repito , de espaldas  bien parecido, no muy alto, se podría decir que normalito y en ese momento pensé: bueno al menos, no tiene el pantalón tan apretado, ni pinta de depilarse, mucho menos cuerpo de gimnasio y desde donde yo estaba no se le notaba la marca de ninguna sunga en el culo, bueee al menos es algo, eso hasta que se dio vuelta y vi ese peinado de libro abierto, con tres quilos de gomina para cada mitad de la cabeza y un perfume más antiguo que un carrito de jugos Bonano . Era Jorge, la última incorporación de la agencia, lindo el grupete, ¿no?

Señores después de esto  sólo respiré, me levanté de mi silla, me puse firme en medio de aquella oficina y grité:

¡¿“Donde mierda están los hombres de verdad, machos, con olor a macho, con voz de macho?, ¿dónde carajo están, esos machos normales, por Dios, que alguien me diga dóndeeeee?!!!!
PD: mandarme cualquier dato a mi gmail por favor…


 

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