Análisis

Carrusel del Sol: ¡Así no!

Cada año se repite el desborde de chicos, y no tanto, que confunden la noche de los carruajes con un corso de carnaval. Resultado: una fiesta aguada.
sábado, 25 de febrero de 2012 · 16:17
Por Viviana Pastor

Aunque los locutores oficiales de la Fiesta del Sol iniciaron la noche advirtiendo que no era un festejo de carnaval y que por lo tanto la espuma no debía usarse, la espuma casi fue la protagonista de la noche. El resultado fue desastroso y no se salvaron ni las reinas, como se puede ver en la foto a la candidata por Rivadavia, Lihue Cantoni.

Parecía que los niños habían ido solos y estaban a la buena de Dios. Antes, durante y después del paso de los carruajes, las correteadas disparándose espuma fueron una constante, con el peligro de lo que significaba el desbande entre carro y carro. No vi a un solo mayor que les llamara la atención, ni siquiera a un policía que lo hiciera, ya que estaban para mantener el orden.

Los más perjudicados resultaron los chicos que acompañaban cada carruaje, bailando, en patines o en murga, eran acribillados de espuma y muchos hasta debían parar para limpiarse los ojos. Una bailarina estuvo a punto a abandonar por la  molestia en la vista, estaba al borde del llanto.

Y cuando la nieve se terminaba, peor, el envase vacío volaba por el aire y terminaba en el medio de la calzada, donde por supuesto molestaba y los acompañantes de cada departamento tenían que ir “barriendo” la calle para que pudieran pasar los bailarines.

Una fiesta hermosa, opacada por la tontera popular, por la inercia de los padres. Habrá que plantearse para los próximos años qué fiesta es la que queremos y los organizadores deberán hacer su mea culpa. O ¿será muy difícil prohibir la venta de espuma sólo por esa noche?