La historia detrás de la tragedia

La embarazada fallecida soñaba con ser madre

Emilce Arias murió en la Circunvalación el sábado de madrugada. Se casó a los 18. Se separó a los 23. Y, desde hace 2 años, estaba en pareja y feliz porque había logrado alcanzar un sueño: quedarse embarazada. Su familia cuenta su historia.
domingo, 29 de enero de 2012 · 10:02

Por Carla Acosta

Estaba embarazada de 6 meses y su ilusión de ser madre era tan grande que ya tenía hasta elegido el nombre de la beba: Alma.  Esta es la historia de Emilce Arias, de 26 años, quien estaba embarazada y esperaba feliz la llegada de su bebé  y, en un respiro, perdió su vida en un accidente de tránsito.

El viernes 20 de enero por la noche, un día antes del accidente, Emilce visitó la casa de su mamá ubicada en la Villa 12 de Octubre, en Alto de Sierra. Quería mostrarle a sus seres queridos el DVD con la ecografía 4D que se había realizado el miércoles anterior y darles la noticia de que esperaba una nena. Ya tenía la ropita de su bebé, el recibidor y hasta una sabanita, cosas que tenía guardadas en una caja de madera y que ese mismo día se las mostró a toda su familia. La ecografía sólo la pudo ver su mamá, porque ella fue quien la acompañó al hospital y porque Emilce salió de la casa para comer un asado y no volvió más.

Alrededor de las 3 de la madrugada del sábado  la mujer viajaba junto a su pareja, Marcelo Olguín, hacia su casa en el departamento de Rawson. El auto que conducía Olguín se estrelló contra un pilote del anillo interior de Circunvalación, en el puente de la calle General Acha, por causas que aun la Policía no pudo establecer. Los testigos del lugar dijeron que viajaban a alta velocidad.

Como consecuencia del impacto, Emilce falleció en el acto con un embarazo de seis meses.
Mientras que Olguín sólo sufrió lesiones menores de acuerdo a la magnitud del choque.
Hacía dos años que estaban en pareja y, cuando ella se enteró de su embarazo, ambos decidieron convivir en una casa que alquilaron en Rawson.
“Ella esperaba tener su casa para tener su bebé, ella quería quedarse embarazada y lo logró”, contó su hermana Karina a Tiempo de San Juan.

Ese viernes, la familia se quedó con ganas de ver el DVD de la ecografía, Emilce saludó a su mamá y se fue a comer un asado al complejo Ceferino Namuncurá, en San Martín. “Cuando ella llegaba a la casa, yo me iba a comer un asado con unos amigos al complejo Ceferino. Me preguntó adónde iba y la invité”, agregó Karina. Como a su mamá le dolían los huesos y la cabeza, Emilce salió a comprarle un Tafirol y papas para colocarle en la frente. “Si hubiese sabido que mi hija se iba, yo me hubiese ido con ella, pero el cuerpo no me respondía”, dijo la madre de la víctima, María Arias.

Cuando terminó de asistir a su mamá, partió con su marido hacia Ceferino: “Estuvo con nosotros comiendo un asado, cenaron y después se fueron temprano. A las tres de la mañana se fue. Y a las siete de la mañana nos llamó la suegra de mi hermana diciendo que ellos habían tenido un accidente,  diciendo que él estaba herido y que estaba bien, pero que no le daban información sobre Emilce. Nos tenían a las vueltas y recién a las nueve nos enteramos que había fallecido”, contó Karina.

Emilce toda su vida vivió en la Villa 12 de Octubre, en  Santa Lucia junto a sus hermanos y su mamá. Cuando tenía sólo tres años de edad, su papá falleció. La familia tuvo que afrontar esa situación y lograron salir adelante. A pesar de vivir a varios kilómetros de su casa natal, la mujer embarazada visitaba a su familia tres veces a la semana y con su mamá estaba en contacto todos los días a través de su teléfono.

Era la más chica de las mujeres y la única que no tenía hijos, por esa razón la alegría de la familia por su embarazo. “Ella decía que estaba grande y quería un bebé para que la acompañara”, aseguró su hermana Karina.

Según sus parientes, Emilce fue una persona solidaria y atenta con los demás. Querida por toda la familia: “Era una persona alegre, solidaria y buena, siempre preocupada por su  mamá”, contó uno de sus hermanos varones. Será que por eso siempre tuvo un trabajo en el que constantemente le brindaba atención a los más cercanos. Se desempeñó durante años en el Centro Psiquiátrico de Santa Lucía y luego ingresó en el “Nuevo Hogar”. Trabajaba 16 horas y algunas veces hasta le tocó trabajar un día entero. Todavía no se tomaba licencia, porque quería tomarse los días luego del nacimiento de su hija, así podía tener más tiempo con ella.


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