Café del Auditorio

Al Viejo Cervantes, de viejo, no le quedará nada

La confitería, uno de los reductos culturales más valiosos de la provincia, permanecerá cerrada todo el verano hasta que vuelva a concesionarse y refaccionarse significativamente.
miércoles, 18 de enero de 2012 · 11:42

Por Miriam Walter
mwalter@tiempodesanjuan.com

Hace unos 10 años que el Café de Auditorio, conocido como “Viejo Cervantes”, no estaba cerrado. Ese reducto cultural que acercó a los sanjuaninos shows de eximios guitarristas y voces privilegiadas, desde noviembre está inactivo porque venció la concesión que lo manejaba. Y no abrirá durante todo el verano porque oficialmente se prevé remozarlo, entregándoselo a un nuevo concesionario que deberá mejorar las instalaciones y, además, se invertirá presupuesto del Auditorio para que haya mejores servicios.

Por estos días, en el Ministerio de Turismo preparan los pliegos para la concesión del café, ubicado en el complejo del Auditorio en 25 de Mayo y Urquiza. La secretaria de Cultura, Zulma Invernizzi, dijo a Tiempo de San Juan que no puede precisar fechas de cuándo se lanzará el llamado para la nueva concesión que se evalúa que sea por dos años, pero anticipó que el local estará cerrado hasta marzo inclusive.

Sobre el pliego, la funcionaria aseguró que se está estudiando en Asesoría Letrada de Gobierno y que no puede precisar detalles sobre el valor del canon que pedirán por la explotación del lugar y otros pormenores. Sin embargo, evaluó que “hay muchas cosas que contiene el pliego porque queremos que esté al nivel de la confitería del nuevo Museo de Bellas Artes, significa cambiar los espacios, el mobiliario, usar la nueva marca o isologo que tiene el Auditorio en la vajilla y otros elementos. Hay varias cosas en cuanto a la estética y a la señaléctica que queremos mejorar”.

Por otro lado, fuera de la concesión y dentro del plan de obras con presupuesto del Auditorio, está la construcción de un grupo de baños y la instalación del gas natural, según dijo Invernizzi. Esto último es clave, por un lado, porque los actuales sanitarios están en el subsuelo casi obsoletos y sin posibilidad de acceso para discapacitados, y por el otro, porque al no haber gas en el café se ven obligados a usar garrafas y es más caro cocinar y calefaccionar en invierno, debiendo optar para esto último por estufas eléctricas. 

“Yo creo que es muy importante que esté abierto el café. En más de una oportunidad recibimos visitas en el Auditorio que lo disfrutan, además se pueden hacer conferencias de prensa y variedad de actividades culturales. Es imprescindible, lo extrañamos”, analizó el administrador del Auditorio, Alberto Bustelo.

Por lo que Bustelo recuerda, el café existe desde que se fundó el Auditorio hace más de tres décadas, y ya estuvo cerrado de 1995 a 2002. Desde que se reabrió, pasaron varios administradores del sitio. La última concesión, desde 2008 al 2011, la manejó el popular guitarrista Rolando García Gómez, en sociedad con Rosita Amín. Antes estuvieron a cargo, curiosamente, tres arquitectos: Mario Figueroa (también es músico), José Luis Herrera y Jorge Cocinero, según apuntó García Gómez.

“El café del Auditorio siempre se trató que sea un espacio para difusión cultural y que los artistas tuvieran un lugar donde pudieran mostrar lo que hacen. Lo más destacado de todo es que en los últimos 4 años la recaudación por el show era totalmente destinada a los artistas, ellos manejaban la taquilla íntegramente. No es descabellado decir que en 4 años se repartieron más de 400 mil pesos entre los artistas de San Juan que pasaron por el café. Pretendíamos que los artistas pudieran hacer sus propuestas y no encasillados en un modelo, sino con un criterio amplio”, opinó García Gómez.

El popular guitarrista anticipó que personalmente no prevé presentarse nuevamente para la concesión. Aseguró que el negocio no le resultaba rentable, sobre todo por la falta de gas del lugar, sumado a las obligaciones de gastos como AFIP, Rentas, Sindicato de Gastronómicos, leyes sociales, administración de bomberos, SADAIC y AADICAPIF, entre otras. “No era rentable, pero era una contribución a la cultura”, evaluó García Gómez, quien renovó la concesión para quedarse 4 años con el café.

La mayoría de los artistas locales pasaron por la confitería. Esas paredes tapizadas con la cara de Cervantes y la particular figurilla de El Quijote albergaron desde espectáculos de teatro de fuera de la provincia, ciclos de cine de la Embajada China, muestras plásticas de artistas sanjuaninos, presentaciones de libros y de discos, espectáculos de títeres, hasta funciones de artistas reconocidos como Juan Falú y Daniel Maza. Además, en el café se creó la Milonga Pasional, para aprender a bailar y disfrutar del tango, a cargo de Claudio Rojas y Romina Oropel.

“El café se transformó en un centro cultural importante, no sé cuántos lugares hay del estilo. Mi deseo es que el concesionario que venga, mantenga la línea”, concluyó el guitarrista.

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