Empresarios: Alejandro Escobar

“Es probable que incursione en política”

El hijo del ex gobernador Jorge Escobar, es gerente administrativo del shopping Patio Alvear, y además maneja otras dos empresas propias. En plena ampliación del negocio familiar, dijo que nunca cierra puertas. Por Viviana Pastor.
miércoles, 18 de enero de 2012 · 11:33
Por Viviana Pastor
vivipastor@tiempodesanjuan.com
 
Tiene sólo 34 años y una amplia experiencia en negocios exitosos: Es el gerente administrativo del shopping Patio Alvear, es propietario de su propia fábrica de empaque y dueño de uno de los gimnasios más sofisticados de la provincia. Alejandro Escobar, hijo del ex  gobernador Jorge Escobar, dice que para lograr los objetivos hay que ser paciente y constante.

Por primera vez habló de su relación con la política y dijo a Tiempo de San Juan que hoy no se lleva ni bien ni mal con ella. “Me gusta lo que hago hoy, pero no sé que me deparará el destino; el día de mañana es probable que incursione en política, es probable no lo sé, yo no cierro puertas nunca”, aseguró.

Escobar señaló que si hubiera una oportunidad para comenzar a actuar políticamente “lo pensaría”. “Seguro que pienso si lo puedo hacer, en la medida que sirva, en este caso para un proyecto que tenga las convicciones que uno tiene, porque no podría entrar a hacer algo que tenga que ir contra de mis convicciones, no lo podría hacer, no sería feliz y es lo primero a lo que apuntaría”, aseguró.

Mientras tanto, este licenciado en Administración de Empresas con un post grado en Finanzas en Harvard, está tiempo completo repartido entre el shopping y sus otros dos negocios, “sólo me falta el colchón para vivir acá”, bromeó.

¿Por qué invertir en un shopping en San Juan? Escobar explicó que en primer lugar es un negocio familiar, donde en mayor o menor medida todos participan. “Hay quienes invierten en bodegas y fincas, nosotros vimos que había un segmento que no estaba bien explotado y que la tendencia llevaba a la concentración de locales comerciales en un solo lugar”, señaló. Además, en una provincia donde los meses con buen clima son pocos, donde hay inviernos y veranos con temperaturas extremas, tener un shopping cerrado con calefacción o aire acondicionado, con vigilancia permanente, y estacionamiento propio, se presentaba como una necesidad.

“Vimos una falencia que nos llevó a tomar la decisión que podía marcar una diferencia en la parte comercial. Los sanjuaninos estábamos acostumbrados a ir al centro a comprar con 43º  de calor y eso es más un sufrimiento que otra cosa. Además es tendencia a nivel mundial tener un lugar de reunión, un buen café, y entretenimiento; eso nos llevó a tomar esta decisión que ya tiene 3 años”, contó.

Los inicios fueron difíciles. Lo primero que hicieron, mucho antes de inaugurar, fue comenzar una negociación muy ardua con Arcos Dorados, ya que la meta era abrir el shopping con McDonald's instalado. Pese al esfuerzo, no lo lograron, aunque siguieron trabajando y negociando ese desembarco, que se logró un año y medio después. “Con insistencia lo conseguimos”, dijo Escobar.

El primer año y medio “fue duro”. Patio Alvear inauguró en diciembre 2008 cuando había graves problemas económicos a nivel mundial con repercusiones en el país que golpearon al incipiente negocio. Escobar recordó que las compras estaban retraídas y los altos costos que había que soportar dentro del centro comercial, les hicieron pasar un mal rato. “Fue muy importante el apoyo de los comerciantes que también pusieron el hombro y creyeron que esto sería pasajero, como lo fue. Sin su apoyo no hubiera sido posible logar lo que somos hoy”, destacó Alejandro.

La familia no se dio por abatida y siguió peleando para que se impusiera, para que la gente adoptara el shopping, y así fue. Escobar aseguró que los sanjuaninos fueron tomando como suyo este espacio y se dieron cuenta de que los mismos precios que podían encontrar en este lugar, los podían encontrar en cualquier otro lado. “No por este nivel de comodidad van a pagar más, hay mucho mito por ese lado, se dieron cuenta de que no es así. Además, logramos algo importante desde la comercialización, logramos buenos convenios con distintas entidades financieras para que la gente pudiera comprar con beneficios con tarjetas. Esto hace a la fuerza de venta para el comerciante”, subrayó.

El desembarco de McDonald’s fue un hito decisivo, todos querían una hamburguesa de la marca más famosa del mundo y todos los niños de San Juan querían una cajita feliz. El joven empresario aseguró que si bien venían con un repunte importante y superando la crisis del inicio, las hamburguesas del payaso Ronald inyectaron un flujo superior.  “Que McDonald’s llegara a San Juan, cuando se trató durante muchos años sin éxito, que ellos visualizaran la plaza para instalarse y que además eligieran a Patio Alvear, fue muy importante. Eso nos inyectó energía para encarar la ampliación con entretenimiento y que hace un año y poco más que venimos desarrollando”, contó.

Los planes para seguir creciendo incluyen la construcción de cuatro salas de cine, una en 3D; 11 locales comerciales más, con los que sumarán 71 en todo el shopping,  un café restaurant y una gran sala de juego para niños, todo esto en el predio contiguo al actual edificio.

Todo esto estaba planeado desde el inicio, los Escobar no dejan nada librado al azar. “Cuando inauguramos nos pusimos en campaña para la ampliación, los pasos los tenemos claros. Pero a veces concretar es complicado, hay que esperar que el primer proyecto crezca, madure y posteriormente empezar con el segundo paso. Vuelvo a destacar que somos una empresa familiar y sanjuanina, no somos una multinacional, tenemos que ir por etapas y esta nueva etapa de construcción de cines, más locales, más sala de juegos para niños, es porque conocíamos cuáles podían ser nuestras debilidades. Son las cosas que nos faltaban para ser un shopping completo y en eso empezamos a trabajar”, advirtió Alejandro.

Dijo que económicamente a la empresa le convenía construir más locales comerciales en vez de salas de cine, que según los números de los que saben del negocio del cine, puede ser hasta deficitario. Pero la familia priorizó el equilibrio de todo el complejo. “El cine no es muy rentable, pero hace de soporte al resto de los locales comerciales y tenemos que consolidar los locales que ya tenemos”, explicó.

Para las salas de juego para chicos, los Escobar ya están negociando con varias empresas famosas, pero aún no hay un  contrato cerrado y Alejandro evitó dar marcas y nombres para no generar falsas expectativas. “Somos cautelosos en el manejo de la información,  hasta no tener cerrado el tena no vamos a divulgar nada, porque si después no sale así, es nuestra credibilidad la que está en juego”, señaló.

Sí adelantó que ya tienen demanda para ocupar los locales nuevos, incluso ya firmaron algunos precontratos, que es la intensión de ocuparlos cuando estén listos, una especie de reserva del local.

Escobar dijo que otro mito es que el alquiler en un shopping es caro, y explicó que todo depende del tipo de mall: en Buenos Aires y Córdoba, por volumen y costos, y basados en las ventas, tienen alquileres altos, pero venden en función de esos alquileres. “Nosotros estamos muy por debajo de los alquileres del centro y la relación venta/alquiler está perfectamente equilibrada,  no significa un gran costo para el comerciante, no es algo que no pueda soportar con sus ventas”, destacó.

Lo personal

De los años en los que su padre fue Gobernador de San Juan, Alejandro recuerda poco. Es que con 13 años lo mandaron a estudiar al Liceo Militar, en Mendoza. A fines de 1992, cuando Jorge Escobar era gobernador de la provincia, fue juzgado y destituido por una denuncia de corrupción. En 1994 un fallo de la Corte Suprema lo absolvió de las acusaciones y fue restituido. Fue reelecto por voto popular en 1995.

“Vivía en Mendoza en esa época, casi toda mi vida la pasé fuera de la provincia o sea que ni por los diarios me enteraba porque adentro del liceo era un mundo distinto. Estuve bastante alejado del tema político y cuando venía hacía lo que todo adolescente, me juntaba con mis amigos.  No tengo un recuerdo ni muy bueno ni muy malo, lo viví de lejos. En la época de la  destitución venía más seguido para estar con mi familia y apoyarlos”, dijo, pero para entonces sólo tenía 15 años.

Los estudios universitarios también lo llevaron a Mendoza, allí conoció a su actual esposa, Mariana Carrasco, con quien tiene dos hijos, Álvaro de 6 meses y Josefina de 3 años.
Cuando volvió de su postgrado, directo a su San Juan natal, montó su primer negocio: Una fábrica de embalajes para exportación que ya cumplió 8 años. A mitad de camino, incursionó en un rubro totalmente distinto e inauguró junto a su hermana el gimnasio Bros. Cuando llevaba unos 6 años con esas dos actividades, la familia decidió la inversión en el shopping, tenían a su favor el terreno en un lugar privilegiado donde antes había funcionado la concesionaria de autos de la familia.

“Siempre se me ocurrió apoyar a mi padre, si la decisión de él era que ese rubro tuvo su etapa de crecimiento y terminó y después salió el shopping, yo lo sigo, lo apoyo y estoy con él”, aseguró Escobar.

Aunque tiene un título en Finanzas obtenido en Harvard, Alejandro aseguró que siempre es él quien le pide consejo a su padre y no al revés. “Él tiene más experiencia que yo, pero todo lo debatimos, lo hablamos. Nos reunimos todos los días, él se apoya en mí para la parte administrativa financiera, que es mi área y todas las otras cosas, lo comercial, publicitario o la evolución del negocio, lo conversamos juntos”, dijo.

Después de haber practicado yudo en su infancia, lo que le permitió viajar por todo el país compitiendo, hoy Alejandro se inclina por en enduro, que practica “siempre que puedo”.
“Es mi cable a tierra, cuando puedo me subo a la moto, me voy a la montaña, me gusta ir al dique que está cerca y si no vamos a la pre cordillera de travesía con el grupo de amigos. Lo hacemos como hobbie pero en algunas careras me inscribí y me fue bien, en otras no tanto”, dijo un poco más distendido.

También el gusta cocinar y este placer lo atribuye al hecho de haber vivido solo muchos años, tuvo que aprender a la fuerza pero ahora le gusta hacerlo. “Soy de llegar los fines de semana y hacer las comprar, invitar a mis amigos y concino yo. Mi mujer me dice que cocino bien pero hago mucho desastre, aunque sale rico”, aseguró con una sonrisa.

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