Roberto Di Luciano, a fondo

El último provocador

Todas las mañanas conduce en La Mega el programa de radio más escuchado por los jóvenes sanjuaninos, cuyo nombre, El Bala Perdida, pasó a ser su identidad popular desde hace 20 años. Opina sobre la radio, la tele y a la prensa sanjuanina. Y confiesa el secreto de su éxito.
lunes, 19 de diciembre de 2011 · 08:43

Por Gustavo Martínez
gmartinezpuga@tiempodesanjuan.com

El 5 de enero cumplirá los 40. Pero Roberto Di Luciano aún conserva en sus comentarios al aire un poco de la ira y el permanente cuestionamiento que lo llevó a romper con los tradicionales programas radiales sanjuaninos e imponer su propio estilo. Es que despertar la permanente provocación lo nace naturalmente. Sin embargo, pocos saben que detrás de esa lengua filosa se esconde una persona muy tímida, padre de dos hijos de 16 y 12 años que todos los días arranca a las 8 de la mañana y no para hasta la noche. Un viaje al mundo del Bala Perdida.

“Hago la radio que yo quería escuchar y que, hasta cuando empecé, no encontré. Soy una persona muy tímida que uso a la radio para expresar cosas que desde otro lugar no podría”, confiesa Robert, como todos lo llaman en su equipo de producción.

Alrededor de Di Luciano trabajan a diario 12 personas: cuatro en la radio (el operador y locutor Roy Vazquez y el humorista Sebastián Herrero –apodado Willy-, más dos vendedores). Y  ocho personas en el programa Telesolpresas, que se emite de 14.30 a 15.30 por Canal 5 Telesol.
El conductor invita a Tiempo de San Juan a pasar a su mundo, un pequeño estudio de radio en el que todos los días, de 9 a 13 y desde hace cinco años, hace el Bala Perdida por La Mega.

Pregunta cómo será la nota y, antes de escuchar, interrumpe para pedirle al operador que lo deje al aire. Recuerda a los oyentes que están en el “martes por 2”, para que soliciten dos temas de su músico preferido. El teléfono suena automáticamente, como si estuvieran esperando a que termine de hablar para comunicarse. Como ya tiene acostumbrado a sus oyentes, pregunta de manera desafiante quién es, qué está haciendo, qué quiere escuchar. La oyente le pide dialogar con el imitador que tiene en la mesa y se prende en el juego de hacerle bromas íntimas. Luego le pide que pongan a Cerati. Y Di Luciano deja correr la música, pegada a la tanda comercial y las promociones de la radio. Así, aprovecha para responder y contar cómo arrancó todo.

“A los 18, un amigo me pidió que lo acompañara a una radio. Me encantó ese mundo. Trabajé un año gratis, ayudando en la producción de unos concursos. Sólo decía el nombre de los ganadores. Fue en radio Amanecer”, recuerda. Pero el programa que lo llevaría a la fama vendría después. “Fue un año después, a los 19, en una radio barrial, Desamparados. Debía arrancar el día lunes un programa y no tenía nombre. El domingo se me ocurrió ponerle El Bala Perdida. Fue inconcientemente. Ceo que los programas de radio son así, como una bala perdida, porque uno le apunta a un público y termina dirigiéndose a cualquier otro”.

Ese mismo año se le abrirían las puertas de la televisión y su rostro comenzó a ser reconocido. “En Rawson Cable, los sábado a las 20, empecé con Ahora se TV. Ahí empezó con una columna deportiva Gustavo Toledano –actual gerente de Prensa de Telesol-. Estuve dos años”.

Luego Di Luciano peregrinó por numerosas radios (Radio del Sol, Radio de la Paz, Radio Colón y La Brava –en Mendoza-). Hasta que en el 2006 arrancó en La Mega. Allí le nació un vínculo muy fuerte con el rock nacional. “Antes pasaba todo tipo de música. Nunca tuve problemas para acomodarme al estilo del medio en el que me encontraba”, cuenta.

En los últimos dos años, Di Luciano alcanzó fama nacional cuando logró que se le abriera las puertas de Mar del Plata, desde donde conduce el programa de la mañana de La Mega en plena época de vacaciones. “Siempre quise hacer radio en la costa argentina. Debe ser porque cuando yo iba de vacaciones escuchaba y me gustaba mucho la radio que hacen allá. Un día conocí un director de La Mega que me hizo el contacto para hacer una temporada. Y ya llevamos dos en forma consecutiva. Ahora estamos por cerrar la tercera”, cuenta.

Por un momento, Di Luciano vuelve a cortar la charla, sale del estudio de la radio ubicada en una casa sobre la calle Santa Fe, antes de España, y le pide a uno de los productores: “Loco, laburate algo”. Y pide volver al aire. Ya era la una de la tarde, se despide de sus oyentes y los invita a seguirlo en Telesolpresas, el programa que conduce todas las siestas en Telesol.

Ahí se relaja un poco y le pide a uno de sus colaboradores que le compren agua. Igual, a Di Luciano le cuesta quedarse quieto. Permanentemente se para, se sienta, se acomoda el cabello. Pero no tiene ningún problema en hablar de todos los temas. Uno de ellos, la radio sanjuanina: “La veo muy bien con los medios económicos que tenemos. Escucho mucha radio.

A todas. Y cada una tiene su audiencia. Con más dinero se podría producir más. Pero en las radios locales la gente no gana bien, entonces no se le puede pedir que le pongan mucha onda. ¿O no?”.

Respecto de la televisión sanjuanina, Di Luciano tiene una opinión similar: “Si hubiera más plata se podría hacer un mejor entretenimiento. Tener una mejor escenografía. La tele de los porteños se diferencia de la del interior por la plata que hay en el medio”, dice.

Di Luciano también opina sobre la prensa sanjuanina: “Me gustaría que haya más periodismo independiente en lo económico, que solamente estuviera auspiciado por empresas privadas, para que se muera el compromiso”.

Mientras se extiende la charla en el estudio de La Mega, empiezan a llegar integrantes del equipo de producción de Di Luciano. Ahí mismo empiezan a generar ideas para el programa en Telesol –el canal es vecino a la radio-. Y también comentan sobre el programa del día.

Constantemente Di Luciano mide la cantidad de llamados y la cantidad de gente que participó de los concursos del día. Los oyentes los identifican a la perfección. Uno de ellos consiste en llamar y contar el lugar en el que se encuentran y qué están haciendo. Eso le sirve como un pequeño termómetro de su audiencia: “Muy pocos de mis oyentes dicen estar desocupados. La mayoría son estudiantes, o padres que llevan o traen sus hijos de la escuela, o gente que labura. Hay de todo, albañiles, médicos, mecánicos”, dice.

La experiencia de tantos años en contacto con la gente le dio un reconocimiento popular que le permitió ganarse el respeto de los políticos: “Siempre critiqué de la forma y con los temas que me nacían hacerlo. Pero nunca tuve problemas con ningún dirigente”. Di Luciano admite haber tenido ofrecimientos para hacer política: “En las últimas elecciones me ofrecieron ir como candidato a diputado provincial. Pero dije que no. Hoy no tiene nada que ver conmigo”, dice, dejando abierta una puerta para el futuro.

A sus 39 años, Di Luciano vive en Santa Lucía, es padre de dos chicos: Federico, de 16 años, que es guitarrista y tiene una banda de música que se llama Show 69. Y Camila, de 12 años, quien juega al hockey césped. Y admite que sus comentarios ya no tienen el nivel de agresividad que lo caracterizó cuando más joven: “Ahora soy más moderado en la crítica. Igual sigo diciendo todo lo que quiero. No me callo nada”.

Pero igual sigue vigente en su estilo un loock joven, con un público que le es fiel y lo escucha cada mañana con su particular estilo de conducción que lo transformó en un referente de la radio sanjuanina.

-¿Cómo crees que te van a recordar en el tiempo?
- La gente me va a relacionar con la diversión. Toco los temas que tengo que tocar, a mi manera, con buena onda.

En pocas palabras

Tinelli: Popular.
Pergolini: Rock.
Fantino: Calidez.
Cristina: (Silencio, no opina).
Gioja: Un buen tipo.
Banda de rock: Los Redondos.
Un equipo: San Martín.
Un jugador: Luciano Pocrnjic.
Un sueño: Poder seguir trabajando y ganando dinero de lo que me gusta.

 

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