Entrevista a Fondo a Mario Torraga

VIDEONOTA: Reveladoras declaraciones de Torraga en Canal 5, después de 19 años

El empresario rompió el silencio y habló para Paren las Rotativas (Canal 5 Telesol) y con Tiempo de San Juan por primera vez desde que salió de la cárcel. Cuenta cómo vive, su aporte a la industria vitivinícola con jingles famosos como el de Resero blanco sanjuanino y su vida cotidiana en la provincia.
viernes, 4 de noviembre de 2011 · 23:55

-¿Cómo es tu vida cotidiana, la de todos los días?
- Mi vida es muy tranquila y sencilla. Vivo con mi señora y con Guillermo, mi hijo mayor. Muy feliz, conteniendo a todo el grupo familiar. En la parte laboral asesoro a dos empresas de Buenos Aires importantes. Y en San Juan administro un complejo inmobiliario familiar.

-¿Sos autor de algunas piezas importantes de la historia de la vitivinicultora e incluso de aquel “resero blanco sanjuanino”?

-Tengo un bagaje bastante amplio, porque mi vida siempre estuvo ligada al vino. Mis primeros diez años estuve en Arisu, que en sus momentos era una empresa muy importante. Y tengo recuerdos de una campaña del vino “Cesta del parral”, que fue  el rebelde de los vinos finos, pero tenía un motivo: La argentina es un país que produce mucha cantidad de uva y de calidad excelente, nosotros nos podemos dar el lujo de comparar con otro vino de cualquier parte del mundo a costos muchos menores. La variable que tiene que profundizar la argentina es mucho vino, buena calidad y a bajo costo.
-Después de Arisu, fuiste a otra bodega donde también hiciste explotar tu capacidad…

-(Risas) No es para tanto. Estuve en Cavi, donde tenía la parte de distribución en manos de terceros, uno de ellos era en Capital, donde fraccionábamos vinos y ahí marcábamos las campañas publicitarias. Lugo pasé a Walino y Escobar, Maravilla, donde hicimos una excelente campaña con un vino bueno y parejo.

- El vino Maravilla fue famoso por ser el primero en hacer publicidades en las camisetas de fútbol y ahí estas vos…

-Así es, los primeros que hicimos publicidades en la cancha, con Resero, fuimos nosotros.

-La canción de Resero es un himno…
Sí, esas son palabras mayores,  pero más allá del corazoncito que uno tiene, no creo que en la Argentina haya habido un jingle con tanta fuerza. Yo tenía en la empresa un gabinete multidisciplinario: un grupo de enólogos totalmente orientados a la comercialización, un grupo de trabajo que incluía hasta un sociólogo y lo hacíamos no sólo para la campaña, sino que también se estudiaba el mercado. Debajo de la botella de Resero había 4 productos. Nosotros teníamos una planta en San Rafael, entonces no podíamos decir que era de San Juan. Todo lo que salía de San Rafael hacia el sur del país era Resero blanco “Nuestro vino”. Después hacíamos un vino para San Juan que era vino claro, traslúcido, más seco, amarillo verdoso. Y también teníamos plantas de vinos en Corrientes y Buenos Aires. Para las cuatro plantas teníamos cuatro vinos, amparados en el paragua del Resero blanco sanjuanino, con estudios del mercado. A cada mercado le mandábamos el vino que el consumidor quería tomar.

-¿La letra de ese jingle la inventaste vos?

-No, pero también tiene su fundamento. No es un hecho aislado, pero toda la campaña de Resero obedece a un pensamiento mío.

-¿Cuál era el pensamiento?

-Había que llevar la producción a los centros de consumos. Las propagandas de Resero iban más allá del tiempo y espacio, eso es lo que nos llevaba a buscar el mensaje, donde tenía la fuerza el himno. Todo el spot triunfó porque Falú cantaba el himno, porque Tejada Gómez lo recitaba, era una fuerza adicional. El éxito de esa campaña no fue que cantara esta gente, si no que esa gente cantaba el vino Resero.

- Decís que asesoras a varias empresas ¿varias de ellas vitivinícolas?

- Algunas.

-¿Quiere decir que te siguen considerando autoridad en el ambiente del vino?

-¿Y por qué no? (risas)

-Y… pasó una historia...
-Pero eso no tuvo nada que ver con el marketing.

-Se podría decir que con todo lo que te pasó, y tantos años presos ¿te faltó marketing?

- No, no, cuando viene la tormenta de esas naturalezas no hay formas de sujetarlo. El marketing fue estar casi 19 años callado y ahora salir a hablar, en función de algo positivo. Siempre he tenido un perfil bajo, nadie sabe que yo aporté tanto a la industria vitivinícola.

-En materia laboral… ¿te han discriminado por ser quién sos?
-Nunca busque que me discriminaran. Entre mis actividades, trabajé mucho tiempo en una consultora llamada “consulta empresaria” donde asesorábamos empresas, varias de San Juan como Carrio y Estorel.

-¿Se te cruzó por la cabeza irte de San Juan?
-No, jamás. No tengo por qué irme de San Juan, ni del barrio, ni de mi casa.

-¿Sos sanjuanino?

-Soy de Buenos Aires al igual que mis padres. Yo vivía en la Villa América, hasta los años 80, donde volví a Buenos Aires. Pero mi casa fue rematada como todo lo mío.

-¿Todos tus bienes fueron rematados por las demandas civiles?

-Sí, la única referencia que tengo, que es la única quiebra que hubo en San Juan que se le pagó a todos los acreedores.

-¿Fue complicada la salida de la cárcel?
-No, para nada. Fue una alegría, a nadie le agrada estar ahí. Yo lo tomé como corresponde, cumpliendo con lo que la sociedad me impuso.

-Seis años estuviste…

-Sí, son muchos años.

-¿Deja marcas?

-Yo creo que lo que ayuda es la culpa, cuando tenes culpa es difícil, pero yo estoy más allá. La familia es un gran apoyo.

-La familia es la que ha sufrido mucho…

-Quienes deciden en ese tema es mi familia, y no te he dicho nada de mi mamá,  que también… (silencio).

- Tu hijo también estuvo preso por portación de apellido…

-No tenía ninguna función, andaba por la bodega porque yo lo mandaba a la finca y al banco. Yo lo  tenía para tratar de tentarlo así se enganchara. Pero no le importaba nada, lo que le interesaba era la historia y filosofía.

-¿Y por qué crees que se lo responsabilizó a él?

-Forma parte de lo mismo, del apriete generalizado que hubo. El asunto era meter la mayor cantidad de gente posible, para la justicia mientras más gente metes, más posibilidades de que alguien se quiebre.

-¿Te seguís reivindicando inocente en esta historia?
-No, yo puse alcohol etílico. Al  alcohol etílico lo usan todos los bodegueros del mundo, el tema es que acá hay una ley. Pero está desvinculada una cosa de la otra, nadie explicó porqué estaba ese alcohol en el metílico.

-¿Por qué crees que fue?

-(Risas) Quién tendría que haber averiguado eso es la justicia. Quedaron infinidades de cabos sin atar. Te doy un dato: Un camión lleva 4.300 damajuanas, se secuestraron alrededor de 23.000 damajuanas -¿qué quiere decir? ¿Cuánta gente puede tomar una damajuana? Al arboleo, deberían haber muerto 10.000, 12.000 personas.

-¿Pensás en la hipótesis  de que hubo un boicot?
-No, hay que ubicarse en el tiempo, en aquel momento faltaba vino y no era fácil conseguirlo. Me inclino a pensar que fue una alteración. El otro tema, es que no hay ninguna damajuana igual a la otra, respecto a la cantidad del supuesto alcohol que tenía. Y decir que en una planta industrial como la nuestra, el alcohol lo tenés en todas las botellas iguales y no en distintas fórmulas. Evidentemente se hizo en un lugar donde se hace de forma manual.

-¿Y entonces?

-Algún día lo charlaremos, no estoy en condiciones de afirmar qué fue lo que pasó. Lo que sí creo, es que se tendría que haber profundizado el tema.  Y no alegremente decir que si está el alcohol en la damajuana salió de la bodega. Ese criterio sería válido en un material inviolable y no en una damajuana. Mas allá de las responsabilidades que tuvo el Instituto –Instituto Nacional de Vitivinicultura-y no tendrían que aceptar ese tipo de envase grande, pero es como siempre, el hilo se corta por lo más delgado.

-¿Me estás sugiriendo que pudo haber algo externo que ocurrió?

-No me cabe ninguna duda, y pasó fuera de la provincia.

- ¿Un boicot?

-No, creo que fue motivado por la falta de productos. De diez damasjuana habrán hecho 30 o 40.

-Nunca hablaste después de lo que pasó ¿Sentís la necesitada de hablarle a la gente?
-No, para nada. Lo hago en retribución a la gentileza de ustedes.

-¿Cómo has vivido, en el sentido económico?

-Muy bien, trabajando como cualquier persona.

-¿Qué edad tenes?

-69 años por unos poquitos días, ya estoy por cumplir 70.

-Me asombra porque te mantenés muy bien…

- Y sí, estuve 6 años en el freezer (risas).

-Cualquiera diría que lo empeora…
-Es una chanza (Risas). Forma parte del ser de uno.

-¿Llegaron los nietos?

-Muchos, y llenan la vida de uno.

-Te agradezco mucho

-No, al contrario, siempre que estemos para comunicar a la sociedad qué es lo que realmente pasa en este país, cuenten conmigo.

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