inseguridad

Hartos de los robos, venden un camping

El predio del gremio FOECYT está cerrado hace 2 años y ahora quieren irse porque dicen que están cansados de ataques de gente de las villas que trasladaron a barrios de los alrededores.
martes, 29 de noviembre de 2011 · 08:58


Por Miriam Walter
mwalter@tiempodesanjuan.com

"Nos han llevado todo, no nos han dejado ni los inodoros", se lamentó Osvaldo Molina, secretario general del gremio FOECYT. Hartos de los robos y ataques que el dirigente le atribuye a la gente de las villas que llegaron a barrios contiguos al predio sobre calle San Miguel y 5, en Rawson, ya decidieron poner el predio en venta.
El camping de los empleados del Correo está en ese predio rawsino que es propiedad del sindicato desde 1975. El gremialista dijo que justamente al camping se le dio el nombre de campo de deportes y recreación porque siempre fue una opción de espacio con ambiente familiar, donde la vedette era la piscina y el nutrido arbolado.
"A partir de que el gobierno erradica las villas todo cambió. No nos oponemos, pero hace 2 años que tenemos el camping parado, no podemos ni concurrir porque lo han destrozado todo al camping, prácticamente ni baños tenemos. Lo que no se robaron, lo rompieron", aseguró Molina. "Creo que hay una organización de mayores que manda a delinquir a menores, y la Policía no puede hacer nada porque son menores. Entonces como ellos no se van a ir, nos v amos nosotros", agregó.
Alrededor del camping el gobierno inauguró desde 2007 a esta parte varios barrios correspondientes al plan "Vivienda Digna-Techo Seguro", llevando a la calle San Miguel y 5 las familias que vivían en tradicionales asentamientos como el Montes Romaní, Hidráulica, UPCN y Los Cilindros, entre otros.
Según Molina hoy el camping "es tierra de nadie. Cuando se mudaron pusimos alambrado y nos rompieron todo, lo tratamos de reponer no menos de 4 veces y siempre nos robaron, después nos rompían los pilotes de hormigón y ahora entran y salen cuando quieren". Según el sindicalista, la decisión de vender el camping se afianzó hace dios meses, cuando en forcejeo con ladrones, el casero del lugar recibió un puntazo en el estómago y "casi lo matan".
"Nuestra idea era no vender y buscar alternativas, pero es un costo extra de poner 20 policías las 24 horas", evaluó Molina. "A nosotros el traslado de las villas a barrios contiguos al camping nos afectó mucho, en lo social y en lo económico también. Nosotros alquilábamos el salón de fiestas y llegó un momento que tuvimos que devolver el dinero porque no podíamos garantizar la seguridad. Además, el complejo perdió valor con la villa al lado. Lamentablemente no somos los únicos, porque el camping de la Policía que está cerca tiene el mismo problema", agregó.
"El predio tuvo siempre momentos de esplendor hasta que llegó la gente de las villas, todavía tenemos jubilados nuestros a los que se les corren las lágrimas porque lo fundaron como emprendimiento familiar y ahora deben irse", se quejó el gremialista. El gremio, que debe ser el más chico de San Juan con tan sólo  160 afiliados -desde 1989 hasta 1993 superaban los 1.200- está buscando un lugar alternativo porque quieren que los socios "recuperen el lugar de esparcimiento que les quitaron".


La otra cara
El gobierno concibe a la erradicación de villas como uno de sus ejes principales en la lucha contra la delincuencia, con la idea de que otorgar viviendas a los sectores más vulnerables de la sociedad es acercarlos a las normas de convivencia y darles más oportunidades para su desarrollo. Con los operativos, que se iniciaron en 2005, ya se terminó con cerca de 70 asentamientos, cuyas familias fueron trasladadas a barrios del IPV.
En el barrio Ansilta de Rawson, uno de los que están cerca del camping de FOECYT, se construyó una escuela, una subcomisaría policial y el centro de Desarrollo San Vicente, donde se hospedan niños de hasta 4 años que reciben desayuno y merienda mientras sus mamás trabajan.

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