XXXIII Cata de Vinos de San Juan

Rony Vargas presentó el vino de la Nona

“Anita Dos Puertos”, se llama el bivarietal cosecha tardía. Es el homenaje prometido a su abuela italiana, la mujer que marcó su vida.
domingo, 20 de noviembre de 2011 · 10:18

Por Viviana Pastor
vivipastor@tiempodesanjuan.com

Con la imagen de la Nona con pañuelo en la cabeza en la etiqueta y un vino dorado que deja ver la botella, fue presentado en sociedad “Anita Dos Puertos”, el vino que Rony Vargas hizo en homenaje a su abuela, con uvas sanjuaninas. El producto fue presentado durante la cena de gala de la XXXIII Cata de Vinos de San Juan, donde Vargas recibió una distinción del Concejo de Enólogos.

El sanjuanino que triunfa con Cadena 3 en Córdoba, contó la historia de su abuela italiana, la mujer que marcó su vida, la que lo introdujo en el mundo de la radio; y a la que prometió rendir homenaje algún día.
Vargas logró triunfar como locutor y periodista en San Juan y en Córdoba, pero su vida siempre estuvo marcada por las viñas y parrales y contó que su abuela fue la iniciadora de todo.

Rony contó que la Nona tenía 18 años cuando se casó y se vino a la Argentina y se radicó en La Pampa. Sus tres hermanos, que habían quedado en Italia se vinieron también. Cuando uno de ellos llegó al país, se propuso encontrar a su hermana y sacó un pasaje de tren ‘hasta donde llegue’, el tren terminaba en San Juan y así llegó a Caucete. Pero acá no la encontró, porque la abuela estaba en La Pampa. “El andaba con su rusticidad para hablar, no manejaba el castellano, pero a todo el mundo le preguntaba por su hermana. Un día se encontró con alguien que le dijo que su hermana estaba en La Pampa y se fue a buscarla”,  contó Vargas.

La nona se había cambiado el nombre, es que en Italia le pusieron Conchetta y en el país le sugirieron que cambiara ese nombre y se puso Ana, “creo que ahí se quitó unos años también”, bromea Rony. Finalmente su hermano la encuentra y le habla maravillas de San Juan, “allá está lo que nosotros conocemos y sabemos hacer, la uva y el vino”, le dijo. Y la familia entera se vino a la provincia.

El abuelo Juan, esposo de Ana,  compró una finca en Caucete y una bodega. Pero al tiempo, el hermano de Ana se fue de San Juan y Juan se murió cuando Ana tenía 30 años y tres hijas chicas. Algún tiempo la Nona pudo resistir sola manejando la finca y la bodega, mandando vino por ferrocarril hacia los centros de consumo. Pero eran épocas difíciles para los viñateros y los fuertes impuestos al sector terminaron fundiendo el negocio familiar.

Pero esto no diezmó el carácter de Ana y se puso a fabricar helado con la ayuda de otra familia italiana en San Juan, los Sopelssa. “Cuando niño yo ya soñaba con estar en la radio y cuando la Nona venía a la ciudad a comprar las materias primas para el helado, me traía a mí a la radio. Fueron pasando los años y ella siempre fue mi amiga y consejera.  Cuando ella murió yo sentí una gran pena, pero al mismo tiempo sentí alegría de saber que su amor no lo perdería nunca y ahí prometí un homenaje y por eso este vino tiene que ver con esa mujer que vino de Italia y con sus orígenes. Ella me mostró el camino”,  dijo Vargas.

Pero su vinculación con la vitivinicultura no terminó con la Nona, ya que el padre de Rony trabajó toda su vida en fincas y bodegas: primero en Castro Hnos., y después fue gerente en una empresa muy grande en Sarmiento, tenían 5 mil hectáreas de tierra y una bodega importante. “Yo me crié en esta actividad. Después compré mi finca y la fui levantando de poco en una zona muy linda sobre ruta 40, antes de la villa Media Agua.  Tenía una producción importante con uvas cereza. Pero mi intensión era cambiar de variedad para otro tipo de vino, porque mi padre, ya en esa época, decía que había que dejar de lado las uvas comunes para hacer vinos de calidad, era un visionario mi padre. Incluso hizo ensayos y lograron una uva grande pero sin semillas, para pasa. Pero me fui y quedó eso inconcluso”, se lamenta Vargas.

Su amor por la tierra sanjuanina y por la producción del vino lo hizo volver y es lo que lo hace proyectar en inversiones a futuro. Su nieto Juan Ignacio estará a cargo de este negocio incipiente, pero que promete.

El vino
Rony habla del vino con pasión. “Es un Sauvignon Blanc con Torrontés cosecha tardía, las uvas fueron cosechadas con más tiempo en parral, son uvas casi pasas que se transforman en mosto con un grado boumé elevadísimo. En boca gana el sabor a la uva, es un vino muy suave, para tomarlo antes o después de comer, es una exquisitez”, asegura. Y agrega que ha logrado un  producto que tiene “una redondez en boca excepcional y deja la sensación de haber comido un racimo de uva”.

El vino lo hizo con uvas compradas junto al enólogo Jorge Pérez. Esta es la primera partida y es “pequeña”, advierte, unas 10 mil botellas que serán comercializadas en vinotecas de todo el país.  “Es el inicio de algo que en futuro será importante, porque ya tenemos en vista otra variedad para elaborar”, cuenta.
A futuro, Vargas proyecta volver a tener una finca en San Juan “porque me atrapa el sueño de la vitivinicultura, siempre estuve muy vinculado a los parrales, podando, arando, siempre fue parte de mi vida”, dijo.

 

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