Mientras la basura se transforma en un problema cada vez mayor, en el mundo se implementan diversas acciones para tratar de luchar contra los residuos. En San Juan funciona desde 2011 la Planta de Tecnologías Ambientales, un parque ubicado en Rivadavia al que va a parar el 85% de los residuos de la provincia. Allí se separa y se clasifica lo reutilizable. Mientras que, el resto es enterrado en espacios especiales como material de relleno. A pesar de ese tratamiento, sigue faltando un largo camino por recorrer para que el porcentaje de lo recuperado crezca y los desechos vayan en disminución. Para lograrlo se necesita diversas medidas que incluyen algunas que puede ejecutar cada persona desde su casa. Por eso, es importante saber ¿qué pasa con la basura cada vez que un vecino saca su bolsa y la deja en el contenedor?
Del contenedor a la búsqueda del reciclaje: el camino de la basura en San Juan
“La separación en origen influye un montón. Si cada vecino separa desde su casa se puede reciclar más y dejar menos cantidad de basura como material de relleno. Porque, de ese modo, los distintos materiales vienen limpios, entonces los podemos clasificar mejor, no se desperdicia tanto material y directamente va a relleno lo que realmente no se puede recuperar. Es lo que llamamos economía circular”, comenta Natalia Ruggieri, subdirectora del PTA.
Y agrega: “Es una pena, porque uno desde la casa dice, voy dejo mi bolsa de residuos y después no sabe qué pasó con eso, se olvida. Y acá es largo el trabajo que se hace. Acá el personal tiene que abrir las bolsas y separar y eso es complicado”.
El camino de la basura, paso a paso
Una vez que cada vecino deja su bolsa en un contenedor y pasa después el camión que hace la recolección, la basura va al PTA. Al lugar ingresan alrededor de 300 camiones por día, que llegan de 9 departamentos: Capital, Rawson, Rivadavia, Santa Lucía, Chimbas, Pocito, Zonda, Ullum y Albardón. Esos vehículos cargan también los residuos de fábricas, fincas y bodegas.
Cada uno de esos camiones va primero a una báscula, en la que se pesa el material y se realiza los controles. Luego del ingreso, las bolsas de residuos domiciliarios van a la Planta de Clasificación de Residuos Sólidos Urbanos, donde se separan los materiales recuperables. Para eso, el material pasa por una cinta en la que trabajan los 160 operarios que, separados en tres turnos, realizan la separación manual. Al mismo tiempo, la máquina posee un electroimán para la separación de materiales ferrosos.
Ya separados por sus características, los residuos son arrojados en tolvas. Posteriormente, se acopia el material reciclable (como cartón, papel, vidrio, papel y plásticos) en carros o bolsones, luego se hace el enfardado, etiquetado y acopiado para la comercialización. Cada 2 ó 3 meses se hace ventas de material recuperado a empresas privadas, mediante un llamado a licitación. Y las ganancias se destinan al mantenimiento del Parque y las máquinas, además de la compra de elementos nuevos.
Al mismo tiempo, los residuos orgánicos son trasladados al sector en el que se elabora compost. Estos son desechos de podas de arbolados o jardines y restos de alimentos, que se transforman en un mejorador de suelo que luego se utiliza en arbolado urbano y espacios verdes de la provincia. Para crear el compost los materiales orgánicos son dispuestos en camellones, garantizando una correcta relación carbono-nitrógeno. Al tiempo que, se van humedeciendo mediante un sistema de riego por goteo, para alcanzar la temperatura ideal con la que se logra la descomposición del material y se obtiene un producto de calidad, que se somete a pruebas y análisis con la asistencia técnica del INTA.
Lo que no puede recuperarse pasa a ser material de relleno sanitario. El relleno es una obra compleja de ingeniería, donde una serie de maquinarias se ocupan de la compactación y cobertura de los residuos. Actualmente, el material se entierra en un módulo, ordenado en celdas de 40 metros de largo por 20 metros de ancho por 7 metros de altura, delimitadas con bermas de contención, son esparcidos compactados y cubiertos con material terroso de la zona.
Después está el sector de las ramas recolectadas. Para usarlas, el Parque cuenta con una chipeadora que, justamente, las chipea y después se usan para agregarlas al material del compost. Y a ese sector se une el de escombros. En este caso, dependiendo el tipo de escombro que se recibe, se usa para ir saneando relleno.
¿Cómo puede ayudar cada vecino?
“Necesitamos que los municipios colaboren, para que llegue todo separado y se pueda reutilizar mejor. Actualmente el único que tiene el ‘día de reciclado’, en que se recolecta el material reciclable separado, es Rivadavia. Pero la gente también puede ayudar”, comenta la Subdirectora del Parque dependiente de la Secretaría de Ambiente.
Al tiempo que explica: “Para separar en casa no es necesario usar bolsas de distintos colores ni nada complicado. Si no, directamente, colocar en una bolsa lo seco (cartón; telgopor; papel; y si abriste una lata la enjuagas, la sacudís y la metés en la bolsita) y en otra bolsa lo húmedo (cáscaras de frutas y verduras, yerba, café), es decir, lo que puede llegar a contaminar lo otro. A pesar de que todo vaya al mismo contenedor, el hecho de que esté separado en bolsas nos ayuda para reciclar y para que el trabajo de los operarios sea más simple y limpio”.