ELECCIONES 2019

Santa Lucía y los números escondidos que festejaron en el PJ

El Frente Todos quedó segundo en todas las categorías, pero igual hubo un par de datos alentadores para redoblar los esfuerzos.
domingo, 5 de mayo de 2019 · 11:33

Por Daniel Tejada
Canal 13 San Juan

Para el intérprete común, el resultado electoral del Frente Todos en las primarias del 31 de marzo en Santa Lucía fue preocupante. Fue el único municipio donde que el gobernador Sergio Uñac quedó segundo detrás de Marcelo Orrego. Y su candidato a intendente, Lucio González, terminó 13 puntos por debajo de Juan José, el hermano del actual jefe comunal. Sin embargo, hubo una inyección de optimismo la misma noche del escrutinio provisorio, ratificada luego con los guarismos definitivos en la mano.

Según una fuente calificada, González recibió una felicitación de parte de Uñac aquel domingo que inauguró el calendario electoral en la provincia, porque la distancia con la dupla basualdista en ese bastión de Producción y Trabajo no fue tan amplia como había resultado en 2015, cuando el candidato era Daniel Molina y quedaron 22 puntos por debajo de la ola orreguista.

Por otro lado, en el círculo más cercano del gobernador interpretaron que los hermanos Orrego no tuvieron el apoyo que se podía presumir en la víspera de las primarias. En Libertador y Paula consideraron que haberse quedado en torno al 50%, los dejó bastante lejos de aquellas intendencias reelegibles que se volvieron intocables. La comparación con Pocito surgió naturalmente. Allá en su tierra, cuando era intendente, Uñac pudo cosechar niveles que siempre rondaron el 60%.

Pero hubo otro factor celebrado en la intimidad del PJ, porque la performance del actual viceministro de Desarrollo Humano fue mayor a la de sus compañeros justicialistas de otros municipios administrados por Cambiemos, donde también tienen la misión de recuperar territorio para el peronismo.

Los números avalan esta interpretación, calculadora mediante. En Santa Lucía, González obtuvo el 37,32% de los votos contra el 50,40% de Juan José Orrego.  A pesar de la diferencia en contra del justicialista, le alcanzó para medirse con sus colegas de 9 de Julio, Caucete y Rivadavia, y quedar bien parado. Ni Eduardo Banega, Romina Rosas o Marcelo Delgado, respectivamente, alcanzaron ese porcentaje de sufragios.

El nuevejulino ganó la interna con el 28,74% y con ese nivel quedó tres puntos por encima del intendente Gustavo Núñez. La caucetera cosechó el 35,01% de los votos, 13 puntos arriba de Julián Gil. Y el rivadaviense que ganó la primaria sumó el 16,16%, contra el 37,99% de Fabián Martín. Con cualquiera de los tres que se compare, González sale airoso. Claro, en frente tiene una dupla poderosa. Ha tenido y tiene que confrontar con el candidato opositor más importante de todo el arco político, en su propia casa.

González no saldría a hacer esta lectura comparativa con Banega, Rosas y Delgado en público, porque podría interpretarse como una deslealtad hacia sus compañeros. Más aún, teniendo en cuenta que un par de ellos tienen media victoria en el bolsillo, de cara a las elecciones generales del 2 de junio, en 9 de Julio y Caucete. Un tanto más desafiante se presenta este trayecto para Delgado en Rivadavia, donde necesita imperiosamente sumar todos los votos de Ruperto Godoy y Raúl Alonso para tener chances de disputar la intendencia del oeste.

Está claro que después de la primaria, con la desaparición de varios precandidatos del tablero, los votos entran en una lógica de barajar y dar de nuevo. Puede inferirse, por puro sentido común, que los electores que optaron por alguna versión del justicialismo irán por la alternativa que quedó en carrera. Sin embargo, aventurarse a pensar que ese sufragio está garantizado no está en la estrategia ni siquiera de los más optimistas. Por eso el propio Uñac salió a fortalecer la unidad en cada municipio.

Lo hizo en Capital, tomándose una foto junto a Franco Aranda y Emilio Baistrocchi en la elección de la Reina del Adulto Mayor. Antes lo había hecho también en Rivadavia, con Delgado, Godoy y Alonso. Y el pasado viernes lo hizo en Caucete, acompañando a la concejal Rosas. En este concierto, Santa Lucía aparece como un caso de estudio. Por sus particularidades se presenta incomparable con el resto.

Para comenzar, González y Orrego fueron a la primaria sin rivales internos. Por lo tanto, sus caudales del 31 de marzo son el punto de partida para ambos. Son 5.000 votos los que separan al candidato basualdista del justicialista, un cúmulo generoso a favor de “Canqui”, pero que no intimida al retador. El jueves pasado contó con la compañía del gobernador para recorrer comercios y dialogar con cada vecino sobre las ventajas de llevar el “modelo San Juan” al departamento.

La lógica parece apuntar a provincializar la elección santaluceña. Si ahí está el candidato opositor más importante, que se ha puesto al hombro no solo la campaña suya sino también la de su propio hermano para conservar el poder en el municipio, por el mismo camino irá el PJ en este segundo tramo rumbo al 2 de junio. Ya no será una disputa doméstica dentro de los límites del departamento.

Además de la presencia de Uñac, hubo otros acompañamientos importantes para González en la primera semana de campaña: los intendentes de Chimas, Fabián Gramajo, y San Martín, Cristian Andino. Son nada menos que los dos más votados en sus propios distritos. Desembarcaron en Santa Lucía para proponer comparaciones. Hay un discurso prolijamente coordinado, presupuesto contra presupuesto, superficie contra superficie y resultados contra resultados. La vara para medir la gestión de Orrego, entonces, surge de sus vecinos colindantes.

A la par, González resolvió darle una vuelta más de rosca a este segundo tramo de campaña. Sin derrapar, empezará a mostrarse más agresivo, con críticas más puntuales hacia la gestión orreguista y mayor despliegue territorial. También se encargará de mantener fresca la memoria del electorado sobre el alineamiento de los basualdistas con Cambiemos. 

Finalmente, cuentan en su entorno que acaba de asumir una doble responsabilidad. La primera es darle los votos que le están faltando a Uñac para coronarse vencedor en los 19 municipios el próximo 2 de junio. Como ya se dijo, el único donde no lo consiguió fue Santa Lucía. El segundo compromiso es mantenerse en pie tras la caída del 31 de marzo. Acomodar el cuerpo para volver a dar pelea en el ring electoral, entusiasmar a la tropa con que todavía es posible una victoria por puntos, aunque sea en fallo dividido.
 

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