ELECCIONES 2019

PJ de Rivadavia: Las razones de la división y la urgencia de la unidad

Hay al menos tres potenciales listas, atendiendo la excepción que abrió Uñac. El desafío es que la interna no los consuma.
domingo, 06 de enero de 2019 · 00:00

Por Daniel Tejada
Canal 13 San Juan

Una semana clave comenzará este lunes 7 de enero para las definiciones del justicialismo. Sin distinción de municipio, en todos esperan con ansias el regreso del gobernador Sergio Uñac para pasar el peine fino a los armados departamentales. Claro que hay distritos donde las incógnitas son menos. Y otros donde la madeja continúa demasiado enredada. Rivadavia permanece en el segundo grupo.

No obstante, al consultar a los dirigentes que representan a los distintos sectores en pugna, empieza a notarse cierto consenso en torno a las diferencias. Sí, parece contradictorio, pero define el clima interno que se vive por estos días. Hable uno con quien hable, están todos preparándose para una contienda en las primarias del 31 de marzo, descartando siquiera hacer el intento romántico de hablar de unidad.

Lo dijo el gobernador el pasado 27 de diciembre en Canal 13, como también lo repitió en otras ocasiones: la consigna es que en los municipios donde no haya acuerdo, compitan no más de dos listas en las PASO y “excepcionalmente” tres. Esta hipótesis parece hecha a la medida de las desavenencias internas del peronismo rivadaviense.

Las cosas siguen más o menos como estaban, con la incorporación de un actor que puede agregar cierta expectativa. El ex senador Ruperto Godoy ya le planteó al gobernador que, ante la falta de unidad en su municipio, estaría dispuesto a proponerse como candidato a intendente. No es la primera vez que el kirchnerista ensaya una postulación en Rivadavia, aunque nunca antes llegó a competir. Por eso su irrupción en esta oportunidad abre un abanico de especulaciones.

Tiene tropa propia y su participación no genera indiferencia en sus eventuales contrincantes internos. No les da igual que aparezca o desaparezca Godoy de la línea de largada. Nuevamente quien tiene la palabra final, como ordenador, es Uñac. Y su decisión puede resultar bastante difícil de anticipar, más allá de abrir el juego para que gane el que más votos sume.

Esa es una particularidad de Rivadavia: a diferencia de otros municipios, donde el gobernador tiene un referente inequívoco y vale el ejemplo de Pablo García Nieto en Rawson,  pasando Santa María de Oro al Oeste no hay favoritos. No hay tachados tampoco. Pero ninguno se sienta a la mesa chica del uñaquismo.

Está decidido a jugar el ex interventor de la Obra Social Provincia y ex candidato a diputado departamental por Rivadavia, Marcelo Delgado. Mantiene diálogo fluido con el ex concejal Raúl Alonso, quien también está embalado para ir por la postulación para intendente. Podría inferirse que entre ambos hay chances de unidad y fortalecimiento mutuo. Nuevamente, la semana que arranca este 7 de enero podría resultar estratégica.

Tampoco habría que dar por cerrado ese tándem. Es apenas el estado de las cosas al momento del cierre de esta nota. La dinámica propia de los últimos 24 días antes de la presentación de listas podría ser sorprendente. Una fuente del sector de Alonso dejó una sentencia como parámetro para el acuerdo: el proyecto de gobierno que viene trabajando el espacio debe ser el rector de la propuesta. Léase también: los equipos deberían integrarse más allá de quien quede a la cabeza y quien acompañe.

Aparte aparece el asesor del bloque justicialista de la Cámara de Diputados, Facundo Perrone, por el momento bastante alejado de un acuerdo con Delgado y Alonso. Criado políticamente bajo el ala de Daniel Tomas, no oculta su origen y en los últimos días salió a exhibir su proximidad con el diputado nacional José Luis Gioja.  Es uno de los más fervorosos defensores de la renovación generacional y el principal obstáculo suyo para acordar es que no está dispuesto a “bajarse” a una concejalía. Su aspiración es construir a futuro y para eso necesita aparecer en la grilla de 2019 y medirse en cantidad de sufragios.

Queda por ahí en danza algún otro nombre, como el del concejal Leonardo Lorenzo, actual vicepresidente de la Junta Departamental que preside Moisés Lara. El joven edil hace tiempo recogió sus ambiciones y por ahora estaría más enfocado en ser factor de cohesión entre los distintos espacios internos. Su futuro parece encaminado a repetir la banca en el Concejo Deliberante.

La unidad se presenta como un imperativo para el peronismo, aunque haya que pasar primero por el filtro de las PASO, porque deberán enfrentar en la elección general del 2 de junio a Fabián Martín y ninguno desconoce la fortaleza del intendente que va por la reelección. Es verdad, existe un mínimo resquicio todavía para que el jefe comunal pegue el salto a la esfera provincial porque Marcelo Orrego le pidió que sea su compañero de fórmula. Pero incluso en esa hipótesis, el basualdismo tomaría los recaudos para consagrar al sucesor, Sergio Miodowsky.

En el PJ todos son conscientes de esta realidad. Por eso, mientras sigue la discusión interna entre los distintos espacios –el diálogo no se cortó jamás- empezó a crecer un planteo que le llevarán a Uñac en los próximos días para garantizar la cohesión. La línea de Godoy propone que el PJ distribuya los lugares en la lista de concejales por sistema D’Hont. De este modo se entrelazarán los nombres involucrando incluso a quienes perdieron la PASO. Hasta 2015 el mecanismo fue dividir los espacios en una proporción 80%-20% que, en la realidad, equivalía a que la minoría siempre se quedaba afuera de cualquier cargo expectante.

El asunto fue puesto en el tapete nuevamente porque sería garantía de colaboración el día después de las primarias del 31 de marzo. Los afectos y las coincidencias que no surjan naturalmente, podrían verse estimulados con la posibilidad de ganar bancas en el Concejo Deliberante y, en consecuencia, también los cargos asociados. Y el premio mayor de la política: una cuota de poder.

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