análisis

Los que se juegan la vida (política) y a los que les queda margen

La Paso del domingo sirven: a) para elegir candidatos en un mismo frente; b) para subirse al ring por cantidad de votos; c) como mensaje político. Los candidatos de San Juan oscilan: hay quienes juegan a todo o nada, hay quienes tiene otra vida.
sábado, 08 de agosto de 2015 · 09:24

Por Sebastián Saharrea. 

Lo razonable para ese turno político es dividir en dos: están los que se juegan su futuro como candidatos porque encuadran en alguna eliminatoria decisiva, y están los que enviarán un mensaje con las urnas, bueno o malo, y tendrán un tiempo más para mejorarlo o para perderlo.Pondremos la lupa en los primeros, la esencia de este llamado a votar. Esta primaria (la P de Paso) tiene el sentido de mejorar la calidad democrática ya no sólo con la posibilidad de elegir a los gobernantes sino a los candidatos que estarán en la grilla de partida. Igual, para los que no compiten con nadie y tienen garantizado el tránsito a octubre no será inútil el llamado: les dará un panorama de donde está parado cada uno.

Si se focaliza en las internas sanjuaninas que clasifican y por lo tanto eliminan, hay muchas, con mayor y menor interés de acuerdo con la competitividad y el espacio de disputa. Las hay apasionantes por candidaturas gruesas, las hay con menor emoción porque el resultado no aparece en la previa como una disputa equilibrada, o porque el objeto de la disputa es menor envergadura (no de menor relevancia, todos los cargos lo son).
Nuevamente, focalicemos en los primeros. Que son los que juegan la vida (política): apuntan a un objetivo grueso y apostaron todo a ganador, corren el riesgo de quedar eliminados en el primer corte y ni siquiera anotar su nombre una boleta para octubre. Están mayoritariamente en el oficialismo, mayoritariamente también en los departamentos. También los hay en la oposición, donde el duelo más apasionante se dará para el casillero de diputado nacional. Y también para gobernador, con una interna oficial que aparece más holgada y otra en la izquierda que lucha para subirse al ring. Vamos por partes.
El oficialismo tendrá internas en todos los departamentos porque el sector disidente de la conducción provincial –encabezada por el senador nacional Ruperto Godoy- presentó lista en todos los 19 distritos. Aun así, el oficialismo partidario presentó más de un candidato en más de un distrito, y allí es donde aparece la emoción de este turno electoral entre candidatos que aparecen cabeza a cabezas en grandes distritos. Capital y Chimbas, para empezar.
En el distrito capitalino hay tres candidatos a intendente por el FpV –Dante Elizondo, Franco Aranda y Guillermo Quevedo-, con una fuerte pulseada final entre dos de ellos, justamente ambos contenidos por el paraguas giojista. El ministro de Turismo hace tiempo que coquetea con la candidatura y la intendencia, le llegó la hora de cabecear a la red su jugada planificada durante tanto tiempo. El jefe de la Anses salió de manera sorpresiva a encaramarse entre los que tienen chance y llegó al cierre de esta campaña con opciones reales. Será un duelo para alquilar balcones porque en juego está, nada menos, la intendencia capitalina. La candidatura, que quede claro que no habrá intendente definitivo en ningún lugar de la provincia.
Por el otro lado del mismo departamento también hay una interna, menos atractiva porque las fuerzas no parecen equitativas. Hay un tanque, el macrista Eduardo Cáceres, compitiendo con el abogado Alberto Sánchez y el radical Gabriel Russo, aunque ninguno de éstos últimos parece poner en riesgo el futuro como candidato del hombre fuerte del PRO. El otro candidato competitivo capitalino, Rodolfo Colombo, va derecho a octubre sin interna, aunque el turno le servirá para tantear sus propias expectativas.
Chimbas es un caso parecido. Hay interna –Paso- en las tres principales fuerzas, pero el atractivo principal está en el FpV. Porque los dos candidatos con mayores chances en la previa son del oficialismo –Carlos Mañé y Fabián Gramajo, hay otros dos- y deben eliminarse entre sí: uno sigue, el otro deberá acompañar una vez que se le vaya la calentura, porque están muy parejos y se prevé que la diferencia sea estrecha. Encima, representan a sectores internos del oficialismo peronista diferentes: Mañé juega fuerte con los piqueteros de Virgen de Fátima, Gramajo con el oficialismo departamental. Se prevé gran duelo.
Las otras internas están menos apuntadas por los reflectores. La del PRO aparece claramente con un favorito evidente como es Mauricio Camacho sobre Gustavo Raverta, la del basualdismo está más pareja con José Plaza como favorito, pero por ahora lejos de las chances en general.
Hay departamentos un peldaño menos gravitantes en cantidad de electores que también entregan un panorama atractivo: Caucete y Jáchal. En el Este, la interna del FpV entrega dos postulantes de relieve en mano a mano de incierto final. Uno, del oficialismo como es la actual diputada Mariela Ginestar –respaldada a regañadientes por el actual intendente Juan Elizondo- y el todoterreno ex intendente Emilio Mendoza que va por la vuelta y aceptó poner la cabeza en la picadora. El premio es grande para él, el riesgo también: si gana, dejará afuera a sus principales contrincantes y será el postulante oficial; si no lo hace quedará afuera de la grilla.
Jáchal también muestra a dos candidatos del oficialismo del FpV pulseando fuerte por ser el hombre señalado: uno es el preferido del intendente Jorge Barifusa, Héctor Leiría, y otro crece por afuera como José Vega. Aparecen ambos con chances, despegados del otro candidato peronista que llega por el sector de Godoy, Mario Luna. Quien gane estará seguramente cara a cara con el postulante opositor que más mide, el ex intendente Franklin Sánchez, el hombre con el que el basualdismo pretende arrancarle una intendencia al oficialismo.
Hay otros departamentos más chicos que depararán lucha apasionante por los porotos gruesos: es decir, el que gana la interna tendrá buena chance en la general. En Ullum hay tres postulantes empardados, de los cuales quedará uno sólo: el actual intendente Daniel Albarracín, el ex intendente Agapito Gil y el dirigente barrial David Domínguez, más relacionados con agrupaciones como la Evita. Triple cabeza a cabeza con final de bandera verde, y el premio de una candidatura con fortalezas.
En Zonda, disputan el actual intendente César Monla –llegado al FpV por afuera del PJ- contra el ídolo del pueblo, el ciclista Oscar Villalobo, quien aparece un escalón abajo pero en atropellada. También el basualdismo definirá a un candidato con chances, entre Cubo Castro y Gabriel Chirino.
Y en Calingasta se dará el choque entre el candidato del sector de Ruperto Godoy mejor posicionado contra un postulante del sector de José Luis Gioja. Jorge Castañeda, enojado con el actual intendente Garcés, viene liderando todo el proceso político como postulante, pero el actual diputado Romero recibe el envión de Sergio Uñac y el oficialismo peronista, aunque el nombre de Gioja estará en las dos boletas como candidato a diputado. La pregunta a responder para orejear el final será qué pesará más, si el candidato de tierra adentro que mejor mide o el arrastre de la fórmula a gobernador. Final abierto.
Y en el resto de los departamentos habrá internas también pero con resultados más cantados por todo el proceso, con algo de expectativa en los casos de Iglesia –el PJ intentará descontar ventaja al Bloquismo, que manda desde toda la vida democrática reciente pero ésta vez no lo tiene a Mauro Marinero, reemplazado por su hermano Marcelo- o Sarmiento (donde el oficialismo departamental postula a Cacho Martín pero hay otro candidato fuerte como Cendón).
Hasta acá, duelos mayoritariamente librados en el terreno del oficialismo. Es que en la oposición, el más apasionante no se dará en los departamentos –donde hay pocas cosas por definirse- sino en el casillero de diputado departamental.  Chocarán de frente dos fuerzas que conviven en el mismo espacio, pero con diferencias evidentes. Con el atractivo de que un triunfo los podrán en posición expectante por un cargo pesado: una banca en el Congreso.
De un lado, el camionero Enrique Castro con el respaldo de Moyano a nivel nacional, y del otro José Luis Gazzé, amigo personal de Roberto Basualdo. Van por el frente diseñado y fogoneado por el senador, responden a lógicas distintas. Si gana Castro, no será extraño que quede alineado con los intereses gremiales en general, camioneros en particular. En las entrañas del partido, le temen a la gran Cáceres: que gane y se vaya. Si gana Gazzé, quedará contado entre los legisladores del PJ federal a nivel nacional, basualdismo puro a nivel provincial.
Cosas distintas, los dos sectores han jugado fuerte en esta campaña para sumar ese poroto, que pasa desapercibido de las grandes luminarias del turno pero es lo más gravitante que se juega en el basualdismo este domingo, sin dudas. Resultado incierto y difícil de anticipar, por otro lado.
Queda para el final lo más importante que hay en juego, no necesariamente lo más importante para quien deba ensayar un título periodístico. Para el máximo cargo provincial –el de gobernador y vice- habrá dos internas que definen quién sigue y quién se queda, aunque en las dos juegan por cosas diferentes. En la del Frente para la Victoria hay dos candidatos –Sergio Uñac y Ruperto Godoy- a quienes une el proyecto nacional y, hoy por hoy, pocas cosas más. El resultado no parece estar en duda, sí los matices.
En la del progresismo allegado a Margarita Stolbizer ser definirá entre el ex rector Benjamín Kuchen y Alberto Agüero. En este caso, la lucha parece otra: unirse de las manos para atravesar la otra barrera que imponen las estas internas, superar solos o en equipo el 1,5% de los votos del padrón.

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