El análisis del día

A 15 años de su muerte: Rogelio Cerdera, un sinónimo de lealtad

Falleció siendo vicegobernador de Jorge Escobar. Desde un tiempo antes, su nombre era sinónimo de lealtad en tiempos convulsionados. Aquí, las razones. Por Sebastián Saharrea
miércoles, 01 de febrero de 2012 · 12:10
Le decían “Purrete” y era vicegobernador el día que falleció, en medio de un viento Zonda salvaje, hace hoy exactamente 15 años. Para quienes hoy ocupan los espacios más altos del gobierno, sus compañeros de siempre, su nombre es una especie de estampita inspiradora. Especialmente en un partido en el que la lealtad cotiza en platino y al que le tocó vivir en aquellos años momentos agitados por desconfianzas y traiciones.

Cuando estalló la crisis interna en el PJ de 1992 que significó el derrocamiento de Jorge Escobar, Rogelio Cerdera era el jefe de la Sala Juzgadora, la que debía decidir si se destituía o no al entonces gobernador. La otra sala, la Acusadora, ya había emitido su dictamen acusatorio que llegó a la Juzgadora, y había gran revuelo entre las filas del peronismo porque se sabía que estaba partido y unos votarían por el sí –respondiendo al entonces vicegobernador Juan Carlos Rojas- y otros por el no, siendo leales a Escobar.

Los cronistas de la época –entre ellos este periodista- ya sabían de antemano cómo votaría cada uno de los integrantes de la Juzgadora ante el dictamen acusatorio. Cerdera era el único que no daba pistas: aunque se conocía su fidelidad a Escobar, confundían los movimientos de sus compañeros, muchos de ellos cambiando de bando y acomodándose del lado de quienes ya se sabía que serían ganadores y formarían nuevo gobierno.

Llegó la hora de la votación y se aprobó que fuera nominal, es decir que cada uno cantara su voto a voz en pecho, en lugar de levantar la mano. Así fueron pasando uno por uno, hasta que quedó consumada la destitución por el voto mayoritario de la sala antes de que terminaran de votar los legisladores, y con el apoyo de varios peronistas.

Igual quedaba escuchar a varios diputados, entre ellos Cerdera. Cuando le tocó el turno, quedaba develar el misterio sobre qué votaría y él, con su voz grave e inconfundible, dijo “por la absolución”. Es decir, votó a favor de Escobar aunque ya estaba en los hechos destituido, resistiéndose a la tentación de condenarlo. Total era el último, su voto no cambiaba nada y el próximo gobernador también sería peronista.

En ese momento, los leales a Escobar –con Cerdera y Gioja incluídos- iniciaron una campaña para el año siguiente-1993- en que se votaban diputados: ganó Escobar con récord de votos. Y en el año 1995, cuando Escobar buscó la reelección (ya había sido repuesto como gobernador por un fallo de la Corte Suprema de Justicia), lo hizo con Rogelio Cerdera como compañero de fórmula.

Premio a la lealtad, triunfo rotundo y muerte sorpresiva. Hoy, a 15 años de su desaparición, las cicatrices en el PJ sanjuanino de aquellos tiempos de convulsión ya quedaron borradas. Pero el nombre de Cerdera flota como sinónimo de eso que el peronismo más valora.