El sujeto que había zafado de ir tras las rejas, después de que lo condenaran con prisión condicional, violó una de las restricciones que le impuso la Justicia, se descontroló por completo y atacó salvajemente a la Policía, finalmente, fue penado a 2 años y 11 meses de prisión efectiva.
Tenía que portarse bien, pero se volvió loco, atacó a la Policía y ahora pagará caro su descontrol
Identificado como Jonathan Emanuel Camaya, el sentenciado por Flagrancia protagonizó uno violento episodio hace unos días atrás, cuando perdió la cabeza y, luego de incumplir una prohibición de acercamiento y de actos turbatorios en contra de su ex pareja, en la puerta de su domicilio, agredió a personal policial que lo llevó detenido por su desobediencia.
Una vez en el ingreso de la Subcomisaría Ansilta, el aprehendido volvió a golpear a los uniformados -con piedras y escombros- que no podían calmarlo y que minutos más tarde, tras lograr reducirlo, lo depositaron en uno de los calabozos. Estando tras las rejas, su descontrol no cesó y continuó con sus gritos y amenazas contra los efectivos, a quienes les juraba venganza.
"Decía que cuando salga los va a matar que conoce de sus hijos, domicilios y vehículos particulares en los que se mueven", señalaron fuentes judiciales. Así, quedó a disposición de la justicia exprés, que antes lo había 'perdonado' con una pena menor, pero que este miércoles lo castigó con todo el peso de la ley.
Por el incumplimiento de la restricción de acercamiento en concurso real con amenazas y por daños y amenazas coctivas, la Justicia le unificó las penas y lo mandó directo al Servicio Penitenciario.