El hecho que estremece a Iglesia y su comunidad suma una nueva versión de los hechos: la de la mujer detenida por el presunto homicidio, Glenda Návila Aciar, quien -según fuentes policiales- se quebró y confesó que su actual pareja había asesinado a su ex Rubén Quiroga, desaparecido e intensamente buscado a esas alturas. Sin embargo, su defensa aseguró que esas declaraciones no son ciertas.
Por primera vez, la mujer detenida por el homicidio en Iglesia se defiende
Por los supuestos dichos de la mujer, personal policial allanó su domicilio y encontró restos óseos en el pozo negro de la vivienda, que son analizados por peritos forenses. El análisis confirmará o descartará si se trata de Quiroga, quien fue visto por última vez a fines de mayo.
Leonardo Miranda, abogado defensor de Aciar, advirtió que su clienta no dijo nada: "A raíz de los supuestos dichos que se conocieron en los medios, debo aclarar que nunca habló ni en sede policial ni en el ámbito judicial sobre cómo habrían sido los hechos que la tienen en la mira".
Oportunamente, el letrado indicó que en caso de que hubiera vertido alguna declaración en sede policial no tendría validez absoluta para la investigación, pues para hacerlo debería contar con las garantías constitucionales que ofrece la declaración indagatoria frente al juez.
"No hay nada formal, ni oficial de parte de Aciar. Es muy apresurado hacer conjeturas sobre la ocurrencia de los hechos cuando ninguno de los detenidos ha declarado, ni siquiera han sido imputados. La causa está todavía en actuaciones investigativas de la Policía y no llega a manos del juez que instruye el caso (Javier Alonso)", agregó.
Alojada en los calabozos de la Comisaría 28º, la joven de 23 años espera ser llamada a indagatoria. Será ese el momento cuando conocerá de qué se le imputa, es decir qué delito se le achaca, explicó Miranda y añadió: "He leído hasta que podría ser cómplice o coautora. Yo no sé de donde sacan eso, pero la verdad es que ni siquiera hay una calificación legal".
Una alta fuente judicial le comentó a este medio que la causa todavía permanece en manos de la Policía, por lo que la carátula del caso aún no fue modificada de "establecer el paredero" a presunto homicidio. Se estima que una vez que el juez cuente con el expediente en mano, los detenidos sean llamados a declarar.
"Ahí recién sabremos por qué se los investiga y veré si mi defendida declara o hace uso de la abstención", sostuvo.
Sobre la criatura que ambos detenidos tienen, Miranda señaló que el paradero y la custodia del menor no tiene por qué estar en tela de juicio: "No habría razón de ser, la hija debería estar tanto con su familia paterna como materna porque es su derecho". Es que el otro detenido, Luis Montaño (31) solicitó que su nena quedara al resguardo de los suyos y no de los familiares de su madre.
Según fuentes del caso, Montaño aparentemente no se conformó con asesinar y quemar el cadáver del amante de su mujer. En los días posteriores al crimen, también hostigó y castigó a la joven de muchas formas para hacerla sentir culpable. La violencia ejercida por el obrero minero llegó al límite de obligarla a que se cortara el cabello, casi hasta raparse, como castigo y supuesta “demostración de amor”.