A un mes de esa noche del lunes 10 de febrero en que una mujer policía decidió denunciar a su pareja -también efectivo de la Policía de San Juan- por una presunta golpiza, el juez que investiga la causa, Eduardo Raed, a cargo del Segundo Juzgado de Instrucción, decidió llamar al acusado, identificado como Cristian Daniel Saromé (36), a declarar.
Versiones cruzadas entre el policía acusado de golpeador y su ex, la presunta víctima: ¿qué declararon?
En su testimonio, el cabo del Grupo G.A.M. -defendido por Filomena Noriega- afirmó que con la presunta víctima, la agente de la división Cuerpos Especiales de Vigilancia, Eugenia Villalobos, tenía una relación paralela ya que estaba casado y convivía con su esposa y sus dos hijos. Dijo que Villalobos era "muy absorbente", que le pidió que dejara a la esposa pero él se negó. Saromé declaró que él le pidió que terminaran pero ella se puso "como loca" y le metió un cabezazo al cabo en su mandíbula y también lo rasguñó en todo su cuerpo.
Sobre este testimonio, la presunta damnificada contó que "es imposible que yo le pegue un cabezazo porque es muy alto y no llego a su mandíbula. Sobre los rasguños, no fui yo precisamente la que se los hizo sino su esposa. Días antes de la golpiza que me dio, me contó que fue a buscar a su hijo a la casa de su esposa y la madre no le quiso dar el bebé. Me dijo que discutieron y que ella los rasguñó. Después a mí me mandó una foto al WhatsApp y me dijo `mirá cómo quedé por buscar a mi hija´, después borró ese chat pero yo lo guardé y lo presenté en la Justicia". Sobre la relación paralela, Villalobos sostuvo que ella nunca se enteró que seguía con su esposa ya que siempre le decía que estaba soltero.
Por otro lado, Saromé declaró que él nunca la amenazó en una zona despoblada de Zonda como relató la posible víctima ya que siempre dejaba su arma de fuego en un cofre, lejos de la casa de Villalobos ya que tiene hijos chicos y quería mantener alejada el arma del alcance de los chiquitos.
Sin embargo, la agente de la Policía desestimó ese dicho: "Él -por Saromé- siempre llevaba su arma para todos lados. Incluso cuando venía a mi casa la guardaba en la mesita de luz de mi pieza. Ese día salió de su trabajo uniformado y con el arma. Se cambió de ropa mientras íbamos hacia la zona despoblada. Si observan las cámaras de la base operativa donde trabaja, van a ver que salió del trabajo con la ropa y el arma".
El caso
Precisamente, el hecho ocurrió durante la cena del pasado lunes 10 de febrero. "Estábamos por comer y comenzó a hablar de mi cumpleaños, que es el próximo sábado. Me dijo que la iba a pasar con él y no con mi familia, como yo quería. Como me negué, se enojó, se levantó de la mesa y se fue hacia la puerta de mi casa (ubicada justo frente a la Universidad Católica de Cuyo)", afirmó.
Luego de ello, siguió una discusión, hasta que Saromé le propinó un fuerte cabezazo en su frente, dejándola completamente inconsciente. En ese momento, el sujeto escapó de la escena y fue la hermana de la víctima quien la ayudó a volver a la normalidad. "Una vez que me desperté, llamamos al 911 y cayeron varios policías a auxiliarme. Me llevaron al hospital Rawson, donde me diagnosticaron un traumatismo de cráneo", relató.
Lo peor de este hecho fue que, durante la madrugada del martes, el cobarde policía decidió pedirle ayuda a su jefe del Grupo G.A.M., y juntos fueron hacia la Comisaría 13ª a presentarse por la denuncia contra Saromé. "Le iban a quitar el arma pero su jefe dijo que no y, por ende, todavía tiene él su arma. No sé dónde porque está detenido pero lo que sí sé es que no le retuvieron el arma reglamentaria", afirmó Eugenia.