Historias del crimen

El asalto que acabó con el crimen de un ex hockista

Nelson Roldán dormía la siesta cuando dos delincuentes entraron a robar a su casa, en Concepción, y le dispararon frente a sus dos hijos. Más de 15 años pasaron de ese asesinato y todavía no se encuentran a los culpables. Por Walter Vilca
domingo, 10 de febrero de 2019 · 12:00

Tenía 32 años, un exitoso pasado como jugador de hockey, un buen presente económico como comerciante y una familia que le llenaba la vida. “El Pato” Roldán no podía nada más, pero la maldita suerte lo puso en la mira de unos ladrones y eso marcó su destino una tarde de junio de 2003 con un asalto que derivo en su asesinato.

El caso de Nelson Alfredo “El Pato” Roldán es uno de los crímenes olvidados de la historia policial de San Juan, pero no por ello menos importante por la connotación social que tuvo en su momento y por la impunidad con que sus asesinos lograron zafar de la Justicia.

No fue casualidad que lo eligieran como blanco de ese ataque.  Roldán era famoso en el mundo del Hockey: había sido jugador del Concepción Patín Club, entidad con la que logró muchos títulos. Además, venía de una familia de comerciantes de la feria y el mismo tenía un puesto mayorista de verdura en el Mercado de Abasto de la Capital. Su esposa en ese entonces, de apellido Martín, poseía una conocida tienda de calzados en pleno centro sanjuanino.

Siempre quedó la presunción de que a Nelson Roldán lo “marcaron” en el mismo Mercado de Abasto y que allí alguien pergeñó el plan o hizo de entregador para que esos delincuentes ejecutaran el asalto en su casa de la calle Cereceto, a metros de Avenida Rioja, en Concepción, la tarde del sábado 7 de junio de 2003. No fue cuestión del azar que fueran ese día: como se sabe, muchos feriantes juntan la recaudación de la semana los días sábados.

Ese sábado, “El Pato” y su esposa llegaron de trabajar al mediodía y almorzaron junto a sus dos hijos varones, que en aquel momento tenían 5 y 6 años. Pasadas las 14, la mujer salió de la vivienda. Roldán prefirió acostarse para hacer una siesta, mientras que los niños quedaron jugando al trompo dentro de la casa.

Quizás lo ladrones ya estaban vigilando el domicilio desde la esquina o del propio frente, y vieron salir a la esposa de Roldán. Eso les dio vía libre para que se animaran a entrar minutos después, alrededor de las 15. Una versión decía que los delincuentes supuestamente golpearon la puerta y otra que directamente la empujaron para entrar a la fuerza. Los relatos eran confusos porque los niños –únicos testigos- eran pequeños y con su estado de shock no podían pedirle detalles.

Si “El Pato” Roldán salió a atender o fue sorprendido por la inesperada irrupción de los dos asaltantes dentro de su casa, poco importa ahora. Lo que ocurrió en esos momentos duró segundos. El ex hockista, que no era un hombre de asustarse, forcejeó o trató de impedir que entraran porque estaban sus hijos y en ese instante uno de los delincuentes le largó un disparo con un revólver calibre 38. Esa bala fue a impactar en su abdomen y lo dejó malherido, tanto que ni siquiera continuó resistiéndose. Los niños gritaron desesperados ante tremenda escena. Y los ladrones, viendo que la situación se les había ido de las manos, lo único que atinaron a hacer fue tomar la billetera de Roldán y salir corriendo a la calle. Sólo se llevaron 1.200 pesos.

“El Pato” Roldán no pudo pedir ayuda y se desplomó en la puerta de su domicilio. Fueron los niños los que salieron a la vereda y llorando consiguieron que una vecina llamara a la Policía. Al rato, el ex hockista fue trasladado en un patrullero de la Seccional 2da hasta el Hospital Guillermo Rawson. Sin embargo, el plomo de esa bala calibre 38 tocó una arteria y eso le provocó una grave hemorragia  interna que no lo dejó posibilidad de sobrevivir. A las 16 de ese sábado 7 de junio, los médicos confirmaron su fallecimiento.

La casa de la calle Cereceto ya era un hervidero de policías, como también de familiares, amigos y vecinos del reconocido deportista que miraban atónitos ese triste espectáculo. Los pocos indicios que existían eran producto del relato de los niños, que contaron que eran dos los ladrones, supuestamente jóvenes y que actuaron a cara descubierta. Recogiendo datos en el vecindario, los policías establecieron que había un tercer ladrón que los esperaba afuera. Otro dato era del arma, un revólver calibre 38 en base a la bala extraída del cuerpo de la víctima.

Muy poco para encarar la investigación. Los policías de la Brigada de Investigaciones y la Unidad Policial en Función Judicial Nº 1 –así se la denominaba a la Seccional 1ra, que concentraba la instrucción- se adentraron a las villas e interrogaron a gente del ambiente delictivo para buscar pistas, también a conocidos de la víctima para ver si surgía algún dato, pero nada.

A los días, tras un incidente callejero cerca de Villa América, los policías de la Seccional 2da detuvieron a un joven de apellido Riañez por desorden y apareció lo que en teoría podía ser la pista clave para resolver el caso. Según la Policía, ese muchacho creyó que lo apresaban por el asesinato de Roldán y no tardó en auto incriminarse y delatar al supuesto autor del disparo mortal, un tal Palta. Muchos investigadores hablaron de que el caso estaba esclarecido y movieron cielo y tierra buscando a ese sospechoso.

Una semana y media después, el tal Palta se entregó voluntariamente en tribunales en compañía de un abogado. En la indagatoria, el imputado negó rotundamente haber participado del asalto y del crimen y presentó testigos que afirmaron que ese día estaba en otro lugar. Esto tiró por tierra la única pista firme que tenía la Policía y el juez Leopoldo Zavalla Pringles, del Primer Juzgado de Instrucción. Además porque el testimonio del primer sospechoso supuestamente había sido dado de manera informal y posteriormente éste negó esos esos dichos que le atribuían como su supuesta confesión. De hecho, Riañez y Palta estuvieron detenidos un tiempo y finalmente fueron liberados por falta de pruebas. Así, el caso entró en un camino sin retorno. Porque por más que los investigadores ampliaron el abanico de hipótesis y apuntaron a otros posibles sospechosos, no le encontraron la vuelta ni ese momento ni meses más tarde. Todo quedó en la nada y el asesinato Nelson “El Pato” Roldán aún sigue siendo una deuda de la Justicia para con su familia y la sociedad.

 

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