Analía Fernández, gerenta de la Clínica Mayor, debía presentarse ante la justicia este viernes, pero no lo hizo y envió un certificado médico poco antes de la audiencia. La mujer está investigada por el supuesto encubrimiento de una maniobra que terminó con un bebé de días con quemaduras tan severas que obligaron a cortarle gran parte de su manito.
Debía declarar por el bebé amputado en su clínica, pero presentó certificado
Según confirmaron desde el Primer Juzgado Correccional, la audiencia estaba programada para las 9 de la mañana, pero apenas unas horas antes, llegó un certificado médico que aseguraba que Fernández no podía presentarse porque sufría un cuadro gástrico. Lo llamativo es que el documento estaba firmado por un profesional de la Clínica Mayor, osea uno de los empleados de la mujer.
La audiencia era parte del juicio para descubrir la verdad con lo que pasó en el caso de Liam Valentino, que estaba internado en la clínica que maneja Fernández a dos días de haber nacido. Al niño debieron amputarle 3 falanges de su manito luego de que uno de sus cuidadores se los quemara con un secador de pelo, suponen que para intentar calentar la incubadora en la que estaba.
La gerenta de la clínica fue imputada por la fiscal Claudia Salica, quien entendió que la mujer en lugar de ayudar a la Justicia buscó esconder pruebas. Incluso aseugran que hubo una reunión en la que la empresaria ordenó hacer desaparecer el secador de pelo y pidió a sus empleados que digan que nunca existió.
Fernández, junto con la jefa de Enfermería de la clínica y el médico a cargo de Neonatología, son los imputados del segundo tramo del juicio. Es que el año pasado el Cuarto Juzgado Correccional absolvió a la única imputada del proceso original, ya que la jueza Silvina Rosso entendió que no había pruebas de que ella fue la responsable.
La audiencia para que declare Fernández se pasó para la próxima semana, a la espera de que la mujer se presente en la Justicia.