MUERTE EN LA CÁRCEL

En 10 años sólo uno de los crímenes en el Penal terminó en juicio

Un relevamiento periodístico hecho por Tiempo de San Juan arrojó que en los últimos 10 años hubo cuatro muertes dudosas en el Penal de Chimbas. De ellas, sólo una fue esclarecida.
martes, 12 de enero de 2016 · 08:02
La muerte del interno Diego Ramón Zalazar (30), asesinado a puñaladas en el Penal de Chimbas, fue la cuarta que hubo en los últimos diez años en la provincia. Tiempo de San Juan realizó un relevamiento en base a los casos que tomaron estado público sobre muertes de presos, dentro del Servicio Penitenciario, cuyas vidas terminaron de forma violenta. 
 
Entre 2006 y 2016 cuatro detenidos fueron asesinados. La mitad de ellos  murieron en manos de penitenciarios y la otra mitad en grescas con otros internos que los ultimaron a puntazos. 
 
La muerte de Zalazar fue la más reciente y aún no está esclarecida, cosa que se torna cada vez más difícil para la Justicia que cree que en el crimen participaron varias personas. A esto se le suman los códigos entre detenidos por los que ninguno delata a otro a pesar de haber presenciado el violento homicidio. 
 
Aquí están, una por una las muertes violentas dentro del Penal. 
 
El "Caimán”  Fernández, muerte y fuga
 
En 2007 el tucumano, Sergio Lionel el "Caimán” Fernández (44), murió producto de dos impactos de bala de los guardia cárceles. 
 
El "Caimán” era un delincuente conocido a nivel nacional por sus habilidades de boquetero experimentado. Fernández cumplía condena en el Penal de Chimbas por el famoso robo a la relojería "Tic-Tac” e intentó fugarse.
 
Era 16 de noviembre y cerca de las 22 aserró la reja de la ventana de su calabozo junto a un cómplice, el Coche Negro Tejada. 
 
Por esa abertura salieron al techo del pabellón y comenzaron a correr hasta llegar al borde por donde se descolgaron utilizando una soga hecha de sábanas y colchas. Los guardias los vieron y comenzaron a dispararles. El Coche negro logró sortear tres vallados metálicos pero el "Caimán” había sido impactado por dos balas en el abdomen y murió camino al hospital. 
 
Si bien en un primer momento se creyó que Fernández había sido apuñalado, luego la autopsia demostró que había muerto por los impacto de bala de los penitenciarios y que los cortes que tenía eran producto de la travesía que había realizado para escaparse. 
 
Nunca pudieron determinar qué efectivo disparó la bala que le quitó la vida a Fernández y nadie llegó a juicio por su muerte. 
 
Noé Moreno y un partido de fútbol que terminó mal 
 
El 6 de septiembre de 2010 se enfrentaron en el Penal de Chimbas el equipo de fútbol del pabellón 1 contra los del pabellón 5. 
 
Noé Moreno y Enzo Álvarez no era jugadores de ningún equipo, pero cuando ambos pabellones salían de la cancha de fútbol se generó un cruce entre ellos y comenzó la pelea. 
 
Moreno, que cumplía condena por robo, recibió tres puntazos y murió. El crimen desencadenó la furia de sus compañeros del pabellón que, cuando se enteraron que había fallecido, quemaron colchones y tres internos más resultaron heridos. 
 
Enzo Álvarez, el asesino, cumplía condena por un robo agravado pero a esto se le sumó la condena por el homicidio y acordó, en un juicio abreviado, una pena de 11 años y 10 meses de prisión. 
 
De los 4 crímenes que hubo dentro del Penal, en los últimos 10 años, el de Noé Moreno fue el único que terminó con un culpable condenado. 
 
Sergio "Casquito” Luna, muerto en un motín 
 
El 28 de agosto de 2014, 300 presos tomaron los pabellones del Sector I del Penal de Chimbas. Los internos quemaron alrededor de 60 colchones y destruyeron las instalaciones. 
 
Desde el Penal dijeron que todo comenzó como una pelea entre presos y terminó en un motín porque los internos no querían que las visitas pasaran por el escáner. 
 
En medio de la revuelta, 60 efectivos penitenciarios trabajaron para disipar la manifestación y se realizaron alrededor de unos 460 disparos. 
 
Uno de ellos impactó en el lado derecho del tórax de Sergio "Casquito” Luna, de 20 años, que murió más tarde en el hospital. 
 
Las pericias determinaron que el joven tenía además un puntazo, pero que lo que le quitó la vida fue el impacto de una bala 9 mm o un calibre 11.25 (el plomo estaba tan deformado que no pudieron identificarlo). 
 
De lo que sí estaban seguros los investigadores es que al "Casquito” lo mató un penitenciario, nunca se supo quién. 
 
Diego Ramón Zalazar, el reo de los 20 puntazos
 
La policía todavía no sabe quién mató a Ramón Zárate (30). El interno apareció apuñalado, en medio de un charco de sangre el 30 de diciembre de 2015. 
 
Según la autopsia Zalazar tenía 20 puntazos en distintas partes del cuerpo y murió desangrado camino al  Hospital Rawson. 
 
La policía sospecha de dos reos del Anexo III del Sector I donde el fallecido cumplía una condena por homicidio pero al cierre de esta edición aún no habían podido determinar responsables. 
 
Una de las hipótesis es que la pelea comenzó por un tema de droga y que además de atacarlo con "facas”, quienes lo asesinaron lo golpearon con ensañamiento en la espalda. 
 
Jonathan Amado, el reo que murió calcinado 
 
La muerte de Jonathan Amado, de 20 años, en febrero de 2013, es una de las tragedias en el Penal que nunca quedó clara. 
 
El joven tenía problemas mentales y mientras estaba en el en microhospital del Servicio Penitenciario prendió fuego un colchón y se quemó la mitad del cuerpo. Una semana después murió en el Hospital Marcial Quiroga. 
 
La policía nunca supo quién le dio a Amado el encendedor que utilizó para iniciar las llamas porque estaba encerrado y en el mismo lugar había otros tres presos que, supuestamente, tampoco podían salir de sus habitaciones. 

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